miércoles, 27 de enero de 2010

Capitulo-2 Muchacho Fugitivo

Me mire al espejo que había en la entrada.

El cabello en su sitio, la ropa a conjunto y el maquillaje que estaba compuesto de una base, colorete, rimel y lápiz, estaba perfecto.

Mire hacia la cocina y al salón, y salí de casa antes de que aquello me hiciese mas daño aun, al salir nadie me regaño por no despedirme, allí no había nadie que pudiera hacer tal cosa, allí siempre estaba yo sola.

¿Qué era una casa a la ir si allí no estaba mi familia? ¿Que era hogar sin lo fundamental, sin alguien que te tienda los brazos cuando mas lo necesitas?

Aquel era mi hogar.

Mis padres son famosos y viajan por todo el mundo así que la soledad es la moneda de cambio que me tocaba a cambio de vivir sola en un señor piso de 115 o por hay metros cuadrados y que me paguen todos los gastos a parte de la paga mensual que me envían de trescientos euros y tener una tarjeta de crédito para todo gasto del instituto o para emergencias.

Me quede mirando como una entupida el cable de los cascos sin su reproductor que se había caído, me costo mas de medio segundo el ponerme como loca a buscarle, mire calle abajo y arriba, a las 8:05 no había ni un alma por aquí en este miércoles tan nublado y friolero, me quede mirando la entrada del callejón que se podía ver desde la venta de mi casa cuando tendía la ropa, en la entrada de este brillaba en la oscuridad la pantalla del ipod, baje la calle corriendo y me agache para recogerle, se le había roto la pantalla y por esta pasaba una raja de lado a lado.

-Joder, todo me pasa !Mierda¡ - dije, el Súper blue no era la mejor opción, levanté la cabeza y me fije en algo que no estaba en su sitio, había un niño sentado en el fondo del callejón y con las rodillas contra el pecho, tenia los ojos cerrados pero la evidencia me decía que no me preocupara de si era pobre o no, llevaba ropa de marca y el pelo le tenia limpio, parecía que estuviese dormido o quizás estuviera esperando a algún compañero de clase, aunque los del colegio empezaban mas tarde y el niño no aparentaba mas de 7 o 8 años.

Tenia que darme prisa o el autobús que me llevaba hasta la academia se iría sin mí y esta estaba a las afueras de la ciudad, no me podía permitir el perderle, el sacarse el carne es un proceso demasiado lento.

El conductor, el hombre mayor que se llamaba Raúl que tenia tripa cervecera a parte barba y pelo canoso me miró de forma exasperada cuando me vio subir y yo agache la cabeza, le había echo esperar mas de lo debido, Raquel me hizo un gesto con la mano y me dirigí hacia ella, al menos con ella me sentía como con la hermana que nunca tuve, me encontraba bien.

El día fue tan ameno como podía ser, estaba en la faculta de bellas artes, formándome para ser diseñadora y terminando el boceto de un cuerpo humano cuando termino la última clase, hoy salíamos antes así que me podía ir de compras con Raquel como le había dicho, tenia que coger ropa de invierno y un nuevo ipod, el otro pobre estaba para enterrar.

Cogimos un taxi en la parada del autobús y fuimos hasta el centro comercial mas cercano, la madre de Raquel era una prestigiosa arquitecta y ella seguía sus pasos, asíque su familia no iba tampoco mal de dinero y su padre era medico.

Nos tiramos toda la tarde hablando de chicos, ropa, probándonosla y comprando por doquier, sobretodo yo que no sabia ya con que mano coger las bolsas, llevaba un ipod de ultima generación, libros de arte y libros normales para entretenerme y ropa nueva para el invierno por los codos, podía tirar toda la vieja si quería.

Me despedí de Raquel que también llevaba lo suyo, a ella la había venido a recoger el novio, que suerte tienen algunas, y yo me pille otro taxi, al fin y al cabo, ¿Si no se quejan de los gastos por que no gastar?

Me dejo justo en frente de mi casa y le di el dinero que me dijo mas la propina, me arme de nuevo con todas las bolsas y me dispuse a salir e ir a casa, las pequeñas escaleras del portal me parecieron eternas.

Abrí como pude la puerta del ascensor cuando note que algo tiraba de ella y casi me caigo hacia delante de bocas si no me llega a parar alguien, el vecino, Daniel me estaba cogiendo de los hombros y sujetando con el pie la puerta a la vez.

Me recompuse mientras veía la sonrisa que le echaba a las bolsas.

-Vaya, se adelanto la navidad.-dijo mientras se echaba a reír, me fije en su pelo, de un rubio intenso y en sus ojos azules, él tenia dos años mas que yo, conocía esa sonrisa de palurdo de los tíos cuando pasaban la vista por la zona del escote, sobre todo la suya, mira que fui estúpida.

-No, simplemente una necesita cosas y hay que cómpralas, ¿Por que no de una sola vez?- dije mientras dejaba todas las bolsas en el suelo y sacaba del bolso las llaves, no me hacia falta darme la vuelta para saber que me debía estar mirando el culo.

-Bueno, por si no te veo, feliz navidad, pero si quieres podríamos salir y podría ir de compras contigo el viernes ¿Quieres?-dijo mientras sujetaba la puerta del ascensor y miraba como iba cogiendo las bolsas y metiéndolas en la entrada.

Me coloque en la puerta y la medio entrecerré, me le quede mirando y él se acerco a mi y la abrió un poco mas, para intentar besarme, yo me eche a reír mientras le empujaba hacia atrás y veía su cara contrariada al rechazarle.

Estuve saliendo con el un mes y algo, era atractivo y estaba buenísimo, pero me puso unos cuerno mas grandes que los de los renos de Papa Noel, encima con una conocida mía que me pidió perdón por que no sabia que él y yo, pero él si lo sabia, simplemente quería ver como nos peleábamos por él, ¿El resultado de todo aquello?, él termino con la cara roja, junto con el ojo morado y la entrepierna… algo fastidiada durante un tiempo, conmigo no se jugaba en el tema del amor y menos a poner cuernos…ah y con un moratón en la espinilla que lo flipas, me encantan las botas que tengo con taco, son una maravilla para altercados y para ir monísima.

-No creo que a tu novia le hiciese gracia el que supiese que le intentas poner los cuernos, ¿O no?- dije mientras cerraba la puerta, él puso el pie entre enta y el cerco, haciendo que no se cerrase, la empuje un saña. Haber si se le rompía un dedo.

-¿Cómo lo sabes?, ¿Tanto me deseas que me espías? -dijo mientras me miraba perplejo al principio después se intento acercar pero no le deje, esta al final se iba con un brazo roto.

-Mas quisieras tu, querido. El otro día se confundió y sin querer llamo a mi puerta, le pregunte que quería y me dijo que si estaba Daniel, le pregunte que de parte de quien y me dijo que de su novia ¿Te vale?- dije y le clave el tacón de aguja que llevaba en la Converse, este se echo para atrás y al instante cerré. Era un pesado baboso que se creía un adonis pero que en realidad no salía de la categoría de gilipollas, si encuentro un tío buenorro y amable e inteligente como el que se llevo Bella en Crepúsculo, es que Dios existe. Aunque Jacob también… también tienes lo suyo.

Me puse a colocar la ropa en el armario y tire la que ya no me gustaba a las bolsas de la ropa nueva, enchufe el ipod nuevo al ordenador y le deje que se pasaran todas las canciones mientras se iba cargando a la vez, el color morado que tenia me gustaba bastante.

Me fui a la cocina y mire en la nevera, no había gran cosa, asíque me tocaba pedir una pizza, me quede mirando la nevera, en su superficie plateada brillante se reflejaba la ventana de la cocina, me acorde del pequeño, ¿Seguiría allí?

Me acerque a paso ligero a esta y me asome, no veía nada, pero había un bulto en la esquina que no tenia ninguna pinta de ser una caja o ropa que se hubiera caído.

Cogí las llaves que estaban en la mesa de la entrada y me puse el abrigo, no sabia por que, pero no podía permitir que el pequeño estuviese toda la noche a la intemperie, ¿Y si estaba enfermo o le habían abandonado? Si yo estuviese en su situación me gustaría que me ayudasen.

Me mire en el espejo y llevaba puesto un pantalón de chándal raido y una camiseta con un agujero en la tripa del tamaño de España, no podía salir así, me quite a toda prisa el abrigo y tire las llaves al suelo, entre como un terremoto a la habitación y me puse un vaquero, una camiseta y unas deportivas, cogí el abrigo que estaba tirado en el suelo, las llaves y salí de casa.

EL ascensor tardaba un milenio en subir o bajar o lo que fuese a si que salí disparada como un cohete hacia las escaleras, menos mal que se me daba bien llegar tarde a los sitios y eso había echo que mi habilidad para bajar las escaleras volando se hubiese desarrollado enormemente.

Subí corriendo la calle y me agarre a la esquina para con la inercia entrar sin esfuerzo en el callejón, allí estaba lo que me esperaba, el niño seguía con los ojos cerrados pero ahora parecía una bola de lo ababillado que estaba, el vaho saliendo de su nariz y con razón, estábamos en diciembre en su segunda semana, a la siguiente ya tenia las vacaciones.

Me acerque a él y me quite la chaqueta mientras le observaba, parecía que no se hubiese enterado, me senté de rodillas en el suelo delante de él y le pase la chaqueta por los hombros, este dio un pequeño bote al notarla y después relajo la postura, levantó la cabeza y estiro las piernas entonces abrió los ojos, unos ojos de un verde intenso, me recordaron a los de un gato callejero, uno solitario.

Él simplemente me contemplo mientras se sentaba normal en el suelo y miraba la chaqueta, el corte de pelo de este no era el típico que ahora todos los niños llevaban o el jamaicano como decía yo o a lo Zac Efron, no, él llevaba el pelo algo largo por la altura de las orejas y el flequillo largo, le tenia cortado de un modo que le quedaba bien y cada punta de los mechones apuntaba para una dirección, tenia el cabello castaño.

-Hola, encantada de conocerte, soy Sara.-dije mientras le tendía la mano. Este me la cogió y la movió ligeramente, la tenia congelada.

-Encantado, soy Guillermo.-dijo mientras se acurrucaba en la chaqueta y suspiraba.

Me senté a su lado contra la pared, estaba congelada, ¿Cómo había estado aguantando?

-¿Esperas ha alguien?- dije ¿Quién podía ser tan cabrón de dejar esperando a un niño en la calle con el frio que estaba haciendo?

-Mas o menos-dijo el niño mientras me miraba de reojo, como si no se fiase de mí.

-¿Más o menos?- ¿a que se refería?

-Me toca esperar a mi primo a que venga a por mí.-dijo mientras contempló afuera del callejón, la del sexto se quedo mirando al callejón pero pasó de largo como si nada.

Mire por mis bolsillos, después me acerque al niño y introducir mi mano en los bolsillos de dentro y fuera, chasquee la lengua en forma de protesta cunado me di cuenta de que no tenia el móvil, el niño me miraba como si estuviera loca, quizás lo estaba.

-¿Por qué no vuelves a tu casa? Tu primo… seguramente hoy ya no viene es muy tarde ya.- dije mientras miraba la hora, las 21:18. Si era algo tarde.

-No puedo volver a mi casa.-dijo mientras volvía a cerrar los ojos y se volvía a concentrar en la chaqueta, ¿Por qué no dejaba de hablar en Morse y se soltaba?

-¿Por qué?- dije mientras le miraba.

Este me contempló y pareció estar pensando en algo.

-Me he escapado de ella.-dijo mientras observaba la cara que poni, ni siquiera sabia descifrar lo que se me pasaba por la cabeza.

-Mira o me cuentas la historia o te cojo ahora mismo y te llevo a la comisaria que este mas cerca, no creo que tu primo venga y yo no voy a pegar ojo en toda la noche si se que tu estas aquí con el frio que hace.- dije mientras volvía a mirar al cielo, en las noticias había oído que iba a nevar y el cielo estaba medio encapotado, no me extrañaría si eso sucediera.

Él me miro medio sorprendido, me contempló de arriba a bajo y me tendió la chaqueta, fruncí el ceño y simplemente negué con la cabeza.

-Mis padres murieron y me mandaron con el familiar mas cercano, él me odiaba por que yo, bueno, cuando mi madre se caso con mi padre ella estaba embarazada de mi y mi tío cree desde siempre que en realidad yo no era hijo de mi padre, me quede con él y mi primo y mi tía me ayudaron pero ahora la tía se a divorciado de él y yo no puedo ir con ella asique me toco quedarme con mi tío, mi primo cuando termino de estudiar me dijo que si me escapaba me ayudaría, así que el esta buscando casa para nosotros y el papeleo ya lo tiene echo y concedido ahora él es mi tutor, el lo esta pasando tan mal como yo.-dijo mientras seguía mirando hacia la pared de enfrente, cuando termino me contempló, ¿y yo me pensaba que tenía líos? Madre mía.

No podía dejarle allí, pero tampoco podía llevarle a la comisaria, ese tío suyo tenia pinta de ser algo malo, quizás fuese un borracho o algo de eso y si la mujer le a dejado al igual que el hijo, no debe de ser demasiado majo.

-¿Cuántos años tienes?-dije, mas de 9 no creo, quizás 8.

-ocho.-dijo mientras me miraba con curiosidad.

-Vale, ¿Cuándo va a venir tu primo aproximadamente?-dije

-En un par de días, me llamara cuando haya encontrado algo.-dijo y se saco una cartera que me la entrego junto con un móvil.

-Me dejo dinero para comer y demás, vendrá dentro de dos días.-y examine esta, había trescientos euros.

¿Si le metía en casa durante esos dos días? con ocho años no podía ser un violador, no tenia pinta de pirómano, ladrón, espía, sicópata, estafador o cualquier cosa de ese tipo.

Me puse de pie y me acerque a la entrada del callejo, le lance la cartera y este la pillo al vuelo.

-¿Bueno que bienes o no?, vivo sola, mis padres trabajan en el extranjero y mi hermano siendo ya miércoles se estará emborrachando en el campus del instituto junto a su novia, asique en mi casa estaos yo, tú si quieres y unas cuantas mantas y comida, que ¿te apetece?-dije mientras le examinaba, su cara pareció iluminarse por culpa de estas ultimas palabras, le di el móvil.

-Eso si a cambio te tendrás que quedar un momento en la entrada, tengo algunas cosas…de importancia mayor que recoger.-el sujetador que estaba colgado de la silla de mi habitación no era de su incumbencia.

El simplemente asintió y se levantó de buena gana del suelo y empezó a andar detrás de mí. ¿Como había llegado a poder meter un niño desconocido en mi casa?, ahí en la que me había metido.

Llegamos al portal y le abrí, él entro y un escalofrió me recorrió el cuerpo, la calefacción hacia que el lugar fuera agradable, si hubiera estado mas tiempo afuera abría terminado con una tiritera del veinte.

El subió ágil y hábilmente los escalones, su pelo brillaba bajo los alógenos del portal, su pelo era de color castaño claro, resaltaba con el color de sus ojos, había que reconocerlo el chico era mono pero tenia que ver al primo, era como el versión adulta, quien sabe…

Él se quedo mirando el panel de los ascensores le señale el cinco y al instante le pulso.

-Lo siento, pero no he echo compra mañana me tendrás que acompañar, si quieres claro, pero a cambio hoy toca Telepizza, ¿Cuál te gusta mas?-era un niño asique seguramente seria la de jamón de York.

-Umm…no se me gustan mas o menos todas ¿A ti?-dijo mientras habría la puerta del ascensor y me dejaba pasar a mi primero, pues la verdad es que no tenia preferidas aunque la hawaiana no me gustaba mucho, hubo un tiempo en que mi hermano se obsesiono con esa y termine hasta las narices.

-Pues la carbonara, jamón de York y la barbacoa, cualquiera de esas me gusta bastante.-dije mientras pensaba en la de cuatro quesos pero esa entraba en el grupo de las normales.

-Entonces por mi carbonara.-dijo el niño mientras se miraba en el espejo, tenia ojeras.

-Bien pues ¿Cómo cuantos trozos comes mas o menos?-si era como mi hermano que si le dejabas se comía cuanto hubiera en su camino, me iba a arruinar, o mejor dicho, mi padres se iban a arruinar.

-No mucho, dos.-

-A vale.- si calculo bien creo que yo mas o menos cuatro o tres pero tenia hambre, asique una mediana estaba bien.

Nos quedamos en silencio hasta que el ascensor paro y me quede sujetando la puerta hasta que él salio, se quedo indeciso y yo me dedique a buscar las llaves.

Abrí la puerta y le deje pasar.

-Bienvenido a tu casa provisional.-dije y este al instante me devolvió una radiante sonrisa.

No sabía como iba terminar esto, pero espero que para él bien y que no me tocara llevarme ninguna bronca.

domingo, 3 de enero de 2010

Prefacio

Empecé a cantar y Emerode tocaba el arpa con la maestría que la caracterizaba mientras me acompañaba, nuestras respectivas familias nos esperaban en la tierra, tenia tantas ganas de ver a mi tierna Elizabeth, que grande se había echo en un par de mese y veía en los ojos de mi hermana que también estaba ansiosa de ver como había pasado su pequeña Alice el día, era irónico que nos hubiéramos enamorado las dos de hermanos, yo de mi amado Taylor y ella de Jacob.



Cantamos canciones de cuna y nanas, hacia días que cantábamos cuando estábamos aquí en Cadrihel esta clase de canciones, las gentes se pensaban que era por que había llegado la primavera, pero si se enteraran o los humanos o las gentes de aquí, de Gahia que habíamos desatacado la norma numero uno para que los portales sigan abiertos y la magia no mengua, la guerra estallaría, los humanos recelaban aun así de nosotros y nosotros de ellos, pero nosotras que conseguimos una tregua y que rompamos esa norma: tener hijos o enamorarse de un mundano o ellos al revés… seria la perdición.



Los matarían a ellos y a nosotras nos arrancarían el reino y si eso pasa caería a manos de Kernel y su hermano, ellos solo quieren eliminar y erradicar a lo humanos y cerrar los portales, pero nosotras solo queremos que nuestras pequeñas sean felices al igual que nuestro maridos y cuando llegue el día en que ellos envejezcan, nombraremos a las sucesoras que tenemos en mente y que cumplen todas la características a trabes del rito del alba.



Cante mientras pensaba en los bellos ojos color miel de Taylor y el los rubios bucles que tenia mi pequeña, tenia el pelo rizado como mi amado. Seguro que ahorra estaba jugando con algún animalillo o con las flores.



-¡TRAIDORAS!-gritaron mientras abrían ruidosamente las puertas de la sala. Eran Kernel y su hermano Veral.



Todos los miraban con los ojos desorbitados y de repente el palacio tembló y la piedra de Emeriel que había en el centro de la sala chirrío de forma penetrante, estaba gritando de agonía, un fuerte olor a humo sacudió la sala y Emerode y yo nos miramos alarmadas, nos asomamos a la ventana y vimos algo que nunca hubiéramos imaginado, la guerra había estallado.



-Habéis dejado a los humanos vagar por este lugar, habéis dejado que miraran nuestras magias y lugares ancestrales, permitiendo y diciendo a cambio una única norma que todo el mundo debía de cumplir: tener hijos o enamorarse de un mundano o ellos al revés. Eso dijisteis las dos hacia ambos mundos, ha habido un par de casos, ya erradicados, no se puede tener a gentes mestizas, por que ya se sabe de hace siglos se vio el resultado, criaturas comidas por un poder excesivo o vampiros y diablos.-dijo Kernel.



Yo miraba con los ojos desorbitados hacia mi hermana, esta estaba llorando y acunado el guarda pelo que tenia entre las manos, en el había un pequeño mechón de su amado y de su hija.


-Pero ¿Quiénes han desobedecido?-dijo Veral.



-Vosotras-dijeron a unísono, yo no pude retener las lagrimas y me dirigí hacia mi hermana abrazándola y intentado consolarla, este era el fin, el plan B teníamos que ponerle en marcha, sino este mundo estaba pedido, mire a mi hermana y asintió mientras se quitaba las lagrimas, entre nosotras estaba aquel vinculo, ahora sentía el miedo de mi hermana pero tenia que ser fuerte, en ella al igual que en mí también estaba la decisión.



-Alguien en la tierra vio a un bebe que hacia florecer la tierra seca mientras reía y este no tenia las orejas puntiagudas pero su pelo rubio platino y los ojos del mismo color que los del padre la alarmaron.- Dijo Kernel mientras se acercó hacia nosotras.



-Al lado de este estaba otro hombre en aquel campo también y la niña estaba haciendo que de la nada le creciera un árbol con forma de balancín, esta tenia el mismo aspecto que la otra niña, iguales como… hermanas salvo que esta tenia el pelo undulado como el padre-dijo Veral mientras se apoyaba en el hombro de su hermano.



-El rumor corrió como el fuego o el viento, sobretodo porque estas aunque fuesen de padres diferente,… pero te confundes hermano, no como hermanas sino como gemelas-dijo Karel.



-y era una gran casualidad que ellas fuese iguales a ustedes, mis princesas, ahora los humanos nos están a tacando y nosotros nos tenemos que defender y como comandantes de las fuerzas de amazonas y elfos, hemos mandado matar a esos padres e hijas.-dijo Kernel con una sonrisa diabólica.



Ambas nos estremecimos y lloramos con mayor necesidad mientras cada una sujetaba los colgantes que habíamos terminado aquella misma noche, sin ellos el plan no seria llevado a cabo sin la perdida perpetua del Emeriel y aunque tuviésemos descendencia, esta nunca tendría poderes, serian humanos normales.



-Pero han escapado, no hay rastro de ellos, pero mis queridas princesas, mirad con vuestro propios ojos.-dijo y una bomba estallo a las afueras



-La guerra, algo que odiabais, lo habéis alimentado y criado vosotras, al igual que a esos engendros que son Semi-elfos y Semi-humanos.-dijo con desprecio Veral.



Tenia razón, nosotras lo habíamos echo, pero íbamos a pagar con nuestras vidas para que algún día este bello lugar resurgiera de sus cenizas con la ayuda de nuestras hijas.



Un par de guardias entraron en la sala a la carrera y nosotras les esquivamos y saltamos a través de la vidriera mientras nos sujetábamos de la mano.


Conjure al viento y este nos brindo alas a mi y a mi hermano, nos escapamos a tiempo de que una flecha no alcanzara y alzamos el vuelo con gracia mientras observábamos la pesadilla que habíamos creado, las calles de Cadrihel, siempre blancas y llenas de vida y canciones ahora eran pasto del fuego y de las armas, las risas habían sido sustituidas por los gritos de agonía y dolor y el olor a flores, por el de sangre, cenizas y pólvora.



Nos dirigimos hacia el árbol madre de Emeriel, la luna brillaba llena en el cielo, seria de buen augurio si no fuese por que estaba de color rojo, como la sangre que teñía ahora mi conciencia, a cambio de una felicidad infinita en la tierra junto con mi propia familia, han muerto personas, demasiadas, aquella luna lo decía, pero pagaría mi precio. Al igual que mi hermana pagaría el suyo.

Capitulo-3 La sacerdotisa de la luna

El chico estaba de cuclillas y me tenía cogida por la cintura sujetándome contra la suya y sosteniendo todo mi peso con un solo brazo, me sentía como una muñeca de trapo.


Él me soltó y me sentó cuidadosamente en el suelo como si fuese un bebe, luego me entrego el libro que ahora brillaba menos, pero en cuanto lo cogí empezó a brillar otra vez como si fuese una linterna, me fijé que sus ojos seguían estando rojos, pero ya no parecían estar brillando. No daban tanto miedo como antes.


La habitación estaba iluminada, pero allí no había ventanas, toda la luz que había en la habitación provenía de candelabros colocados en las paredes y especies de una gigantesca lámpara de miles de cristalitos que brillaba en el techo, la típica lámpara de araña de las mansiones antiguas. El lugar en si era enorme, como cinco veces la habitación anterior en la que habíamos estado y tenia toda la pinta de una especie de templo, a nuestros pies había un circulo enorme como de piedra azul parecida a la que tenia el libro, en ella estaba tallada el tatuaje que tenia en el pecho pero con muchos mas detalles y con todos los círculos rellenos.


El chico se acercó un poco hacia la mujer, pero se detuvo a medio camino y se la quedo mirando, en cambio la mujer estaba en una pose de total despreocupación y mirándome con ojos expectantes como si fuese a realizar un truco de magia o algo por el estilo y con una sonrisilla extraña.


Me di cuenta de que era guapa, aparentaba unos veinte y no le echaría muchos mas, era de piel morena como si hubiese estado tomando mucho el sol y su pelo era tan oscuro que parecía brillar en tonos plateados era como el carbón y eso era quedarse corto y los ojos eran bellos, eran del color del jade, verdes profundos. Lo que mas destacaba de aquella mujer era la luna de la frente bien definida que no brillaba como la mía y de un azul claro, en cambio mi tatuaje era peor, siempre tenia un toque brillante y mas si tenia al chico cerca o al libro.


De repente aparto su vista de encima mía y se quedo mirando al chico, después entrecerró los ojos, le debía de haber visto la herida, aunque juraría que ahora tenia mejor pinta que antes, al menos ya no se veía las marca del mordisco tan definida y había dejado de sangrar.


Pero de repente soltó una risotada y empezó a señalar al chico con el dedo, en cambio el aludido metió las manos en los bolsillos de los vaqueros y giro bruscamente la cabeza en otra dirección, parecía avergonzado.


Pero yo no entendía nada, ¿Como se podía estar riendo de alguien que casi muere por arriesgar su vida para salvarme?


-¿Y a ti te eligieron como sello?, ¿Que te lo hizo, la chica?, no, no mejor, un gatito- y estallo en otro ataque de risa con el que se tuvo que sujetar la tripa, ahora veía los ojos del chico encendidos otra vez como antes.


-Mi hermana-. Su voz sonó tan cortante que me pareció más un insulto, la mujer dejo de reír y abrió los ojos como platos.


- Así que era verdad que te siguió a través del portal, mierda, el elemento sorpresa le hemos perdido, ¿Qué tal estas? Tienes mala cara.- Su ultimas palabras sonaron tal dulces que parecía mentira que estuviese hablando ella.


- Esto es una herida superficial, pero estoy hambriento y en su mundo no me podía alimentar bien, necesito salir a por comida ya, ella huele demasiado bien.-me hizo gracia, cuando dijo lo de ella me miro por encima del hombro como si quisiese decir lo que era yo, pero no me estaba enterando de nada de lo que decían, ¿Qué ´´YO`` olía bien?


- Lo siento, pero si estoy aquí es porque la emperatriz quiere verla a ella ahora mismo y sabes que la paciencia no es su mejor cualidad.- decía la chica mientras se en caminaba en dirección al chico hasta quedar delante de él.


-¿Cuánto tiempo va a tardara la presentación?-la voz del chico sonaba ahogada y su cuerpo estaba rígido.


-vaya pues si que estas mal, eh… pues…tanto tiempo como se tire hablando la muñequita de porcelana que has traído por sacerdotisa y contra mas tiempo de cháchara nos tiremos tu y yo aquí peor para ti, pero te e visto en situaciones peores y no estabas tan cascarrabias, ¿Por qué estas así?- su mirada ahora era inocente y en sus ojos estaba la curiosidad, en cambio el chico parecía estar cada vez de mas mala leche. ¿Es que tan importante es comer?


-1º, por que mi hermanita me a echo la herida en un descuido tan estúpido que no entiendo como me a pasado y 2º porque no estoy acostumbrado a estar en sitios con gente de pura raza humana y ella lo es, su olor es demasiado atrayente, demasiado dulce…-dijo mientras cerraba los ojos y olfateaba el aire- la chica tendría que dar gracias de que yo sea uno de sus sellos sino a estas alturas tendrías que estar sujetándome mientras intentaba morderle y complacer la sed que esta haciendo que la garganta se me este quemando como nunca, ¿necesitas mas motivos?- ¿como una persona podía parecer tranquilo y cabreado al mismo tiempo?.


- No, creo que es suficiente.- dijo la chica mientras se reía, ¿Por que no pillaba ni un solo de los chistes?, esto ya me estaba cabreando.


De repente ella se acercó un poco a mi y me hizo un gesto con la mano para que me levantase, me levante pero tenia las piernas dormidas a si que termine cayéndome de cruces contra el suelo, al menos puse a tiempo las manos para no darme en la cara. Pero me termino doliendo la muñeca.


Ya por fin me levante, recogí el libro y vi que el chico me miraba con sorpresa y preocupación por si me había echo algo y tenia las manos estiradas hacia mi, en cambio la mujer se estaba riendo de mi a carcajada limpia, esta no se la perdonaba.


-¿Estas bien?- la voz del chico me sorprendió por que sonó delante de mis narices, él se había movido con uno de sus movimientos sigilosos y a la velocidad de la luz pero sonaba tan preocupada que me llego a parecer que también se estaba riendo de mi, aunque sus ojos no mentían.


-Sí, muchas gracias.- él suspiro como si le hubiesen quitado un gran peso de encima, pero mantuvo la respiración y se aparto un par de pasos mientras apretaba la mandíbula y sus ojos ardían como puro fuego, después la mujer se acercó a mí y me tendió la mano a modo de saludo.


Se la estreche intentando hacerla daño a modo de venganza pero la que me hizo polvo la mano fue ella, era como estrecharle la mano a una estatua.


-Lo siento, mi nombre es Freya, guerrera personal de la emperatriz y una de los tres comandantes de las fuerzas imperiales, también soy la comandante de las cuestes celestiales, es un honor conocerla en persona, suma sacerdotisa de la luna.- vale, solo me había enterado del nombre y de que era una guerrera, ahora lo de la fuerza era entendible.


-Soy Serena Halen, encantada de conocerte, Freya.- y le moví un poco la mano antes de soltársela, ahora ella me sonreía y se puso a caminar en dirección hacia la puerta.


La seguí y el chico se puso a andar a mi lado, con expresión ausente y con la mandíbula aun tensa, y de repente se me quedo mirando, con cara de expectación ¿Por qué todo el mundo hacia lo mismo? Ni que fuera un payaso, por dios.


- Encantado de conocerte soy Vanel Van Glacier, vampiro y uno de tus sellos, aunque esto último es obvio, siento no haberme presentado antes pero no hubo tiempo.- y me sonrío con esa sonrisa angelical suya, pero esto ya era la leche. 1º me ataca el chico 2º hablo con una mujer en sueños la cual me planta en el cuerpo un tatuaje raro, 3º viajo a un mundo diferente (aunque me lo tiene que demostrar por que por ahora esto puede ser algún truco) y por ultimo me entero de que el chico es un vampiro. ¿Qué será lo ultimo, un perro que hable, una elfa, una sirena o que va a aparecer David, el Nome o Blancanieves por aquí saltando?


Vale, quizás exagero pero seque ¡por dios! Es un vampiro, eso explica muchas cosas como lo de que su piel es fría y dura como el mármol y también el color tan albino de su piel, al igual que lo de la fuerza y velocidad sobre humana, pero lo que no sabia era que a los vampiros les cambia de color los ojos, esto si que es nuevo. Y ahora era capaz de pillar el por que decía que tenia sed y que yo olía demasiado bien. Ahora estar junto a él me daba algo de ´´ respeto ``.


Estuvimos andando por un anchísimo pasillo que cada poco tiempo giraba izquierda o derecha y también tuvimos que bajar un buen tramo de escaleras como la altura de cuatro pisos y encima eran las típicas escaleras de caracol que salen en las películas antiguas medievales o por el estilo, eran de piedra y estaban desgastadas, mientras íbamos bajando Van me iba esperando en cambio Freya iba a su bola, yo por mi parte iba como una tortuga y cada dos por tres me iba escurriendo y cada vez que esto pasaba, van se daba la vuelta tan deprisa como una bala por si me caía pero por ese lugar sus ojos brillaba y cada vez se ponían mas rojo, cuando se daba la vuelta y me miraba me daba un poco de miedo.


Llegamos por fin al final y yo daba gracias de no haberme torcido los dos tobillos.


Al final de las escaleras había un corta pasillo iluminado por velas de una luz muy blanca y al final del pasillo había una puerta parecida a la que había en donde nos estaba esperando Freya pero esta era de una piedra muy blanca, o a lo mejor eran la velas pero en ella a los laterales había dos mujeres, una con el pelo corto y rubio y otra con el pelo por los hombros y moreno, a las dos solo se les veía la cara y la cabeza ya que llevaban la misma capa que Freya y también tenían una luna en la frente.


Las chicas se me quedaron mirando con cara extrañada y de sorpresa, después miraron fijamente a Freya, le hicieron una reverencia y abrieron la puerta a la vez.


Tras la puerta había un lugar impresionante y más que enorme que la anterior estancia. Todo era blanco, el lugar era redondo y en la misma entrado empezaba una enorme hilera de columnas por las cuales en el medio había una alfombra de satén azul marino que terminaba en un ´´ pequeño`` altar que estaba en el final de la estancia. El techo debía de medir unos 15 metros y las columnas llegaban hasta arriba del todo. En los trozos en los que el círculo que formaba aquella estancia se agrandaba mucho, había dos fuentes de las que salía el agua de la pared como si fuesen pequeños manantiales y en los que flotaban flores de loto. En cada columna había un candelabro y por en medio de la fila estaban las lámparas de cristalitos que daban al lugar una luz muy blanca, aunque estas lámparas parecían levitar ya que no veía el cable ni nada por el estilo por ninguna parte, también había gente, en cada columna había dos mujeres de capa negra y con una luna en la frente y estas nos miraban a nosotros fijamente. También había cada dos columnas, unos jarrones para las flores como de plata que hacía que el lugar quedara impregnado por un olor dulzón y agradable, nada empalagoso, me hizo gracia ver que aquí todo era blanco, negro y azul menos las flores de loto que eran rosas.


Freya se adentro en la sala y se paro bruscamente en el primer par de columnas, entonces se arrodilló y se quedo mirando hacia el altar como si estuviera esperando una respuesta, entonces Van se arrodillo y yo los intente imitar pero el agacharme el libro se me cayo al suelo, haciendo un eco impresionante, todos de repente me miraron y yo como no, me puse tan roja como un tomate, Van suspiro, también oí alguna risita de las mujeres que había en las columnas lo que hizo que me pusiese aun mas colorada. Entonces Freya se levanto bruscamente al mismo tiempo que Van, en cambio yo parecía un pelele y me levante mas tarde que ellos, teniendo que aligerar el paso para llegar hacia donde estaban.


Conté cincuenta pares de columnas hasta que llegamos al altar en donde las columnas estaban justo a la mitad de altura y de las que salían miles de telas de gasa que colgaban de ellas de color azul marino muy finas que no dejaba ver lo que había allí aunque desde dentro se oía un leve murmullo, las dos mujeres que estaban delante de las cortinas, llevaban un vestido como de seda azul marino que hacían resalta su piel pálida, tan pálida como la de Van, y sus cabellos de un rubio oscuro medio castaño muy claro, el color de su pelo era muy parecido al mío, caía Hasta sus caderas, ellas llevaban el mismo peinado. Me hizo gracia el ver que eran gemelas y que estaban totalmente sincronizadas.


Al correr las telas, dejaron al descubierto a dos personas: una mujer sentada en un trono y a una persona que estaba detrás del trono que llevaba una capa de color verde oscura con la capucha puesta, lo que no me dejaba verle la cara. Lo que me extraño era lo de la capa ya que todo el mundo la llevaba de color azul marino o negro como la de Freya.


La mujer era joven debía tener unos veinticinco o así, no llegaba a los treinta, llevaba un vestido negro ceñido al cuerpo y un gran colgante en forma de luna y de color azul en el cuello, su pelo era moreno y muy lisos, de un color normal y sus ojos eran de un azul profundo. Sus rasgos eran finos y bellos y su rostro en forma de ovalo, le daba a sus ojos con el maquillaje que llevaba, el aspecto de los ojos de un gato.


En cuanto llegamos al pie del trono la mujer se levanto, Van y Freya se arrodillaron, yo les imite burdamente.


-Levantaos- dijo la mujer en una voz muy monótona, pero me sobresalto ya que estaba concentrada para no caerme ni de lado y que se me cayera el libro.


Ellos se levantaron al instante pero yo como siempre la ultima, Freya se fue al dado de la mujer y se quedo de pie allí sin quitarme ojo de encima y Van se quito de delante mía y se puso a mi derecha como había echo Freya, como si fuese mi guardaespaldas. La mujer se acerco y se paro delante de mí con una sonrisa radiante en los labios, ahora que estaba aun mas cerca me parecía aun más bella.


-Encantada de conocerte, mi nombre es Elune, emperatriz de Teldresirel, país de la luna en el mundo de Sapphire, bienvenida muchacha llegada de otro mundo.- y me sonrío a la par que me tendía la mano, yo se la estreche y me quede como una boba mirando a la mujer a la cara.


-Estas aquí estos instantes para poder elegir si en verdad deseas salvar nuestro país de el país vecino, Teldreseran, el país del sol y de su sacerdote- su voz había vuelto a la monotonía. Pero sus palabras me descentraron, haciendo que me enfadara.


-¿elegir? Pero no era esto definitivo, soñé que la diosa me decía que ´´ yo`` era la sacerdotisa y que no había nadie mas capacitada que yo, ¿Por qué ahora me dices que puedo elegir marcharme de aquí, salvar mi vida y volver con mi familia? Si es una broma es de muy mal gusto- esto es a lo que yo llamo marear la perdiz, ¿Es que me quieren volver loca o que?


-No es ninguna broma, ni tampoco es falso que tu seas la persona mas adecuada, lo que te digo es que escojas entre luchar para asegurarle un futuro a este país o el que te borre yo ese tatuaje del cuerpo, te borre la memoria y te lleve a algún pueblo o lugar de este mundo, el que tu quieras, pero no podrás volver ni a tu mundo ni podrás volver con tu familia.¿que aceptas?- su ojos se clavaron el mi, al Igual de los de todo el mundo de aquella habitación, era agobiante.


Pero me pareció entupido, como iba aquello ¿o mueres en la batalla o te dejan como un pelele en un pueblo que ni siquiera puedo conocer, haciéndome olvidar a las personas que amo? Esto era indecente y una tomadura de pelo, solo servia para arrancarte las pocas ilusiones que una tiene de volver con su familia


-¿y como conseguiréis una nueva sacerdotisa, se las pedís a la diosa?- o se las sacan de las chisteras porque vamos, me hacen pasar por todo este trago para que me digan si quiero morir en un batalla o que me borren la memoria y me abandonen por ahí como si fuese un perro o algo despreciable.


- Tendría que rezar a la diosa y pedirle que nos buscara otra y contarle todo lo sucedido contigo, pero seguramente tendríamos que esperar otros mil años o así para que nazca otra.- en su voz había pena, y su mirada estaba perdida en la nada.


Vale entonces se que no las sacan de las chisteras. Pero entonces muchas personas morirán… ¿¡por que me tocan a mí las decisiones más amargas y dolorosas!?


- Chica, por favor, di que aceptas, di que sÍ, te lo suplico si quieres me pongo de rodillas, pero no dejes que tu cobardía te lleve a abandonar a miles y miles de persona y dejarlas morir, no dejes que todas las gentes de este reino sean masacrados sin la mas minima opción de poder lucha, se que te pido que arriesgues tu propia vida y tu propia salud- la mujer de repente me sujeto con fuerza las dos manos y me miro con ojitos de cachorrito abandonado, vi que a Freya se le callo la mandíbula de la sorpresa y también que algunas de las chicas de por atrás murmuraban sobre la escena. Me di cuenta que todas chicas con capa de las columnas se habían apelotonado a los pies del altar, vi que las gemelas me miraban con cara de ansiedad.


¿Qué iba hace una chica como yo salvando a un país entero y la vida de miles de personas? ¿Por que yo?


Yo simplemente era una chica que iba a empezar el bachillerato para poder hacer bellas artes y diseño para poder trabajar con mis tías millonarias que dirigen una marca de joyas y ropa y ser su diseñadora junto con mi prima, solo quería ser una chica normal, enamorarme, casarme y tener hijos, solo quería tener un chalet con una valla y un buzón blanco, un perro guardián que me ladrase cada vez que entrara a casa a modo de bienvenida y tener a mi marido sentado en el sofá al lado de la chimenea para decirme- buenos días, amor¿ Que tal te ha ido?- y que me sonriese agradablemente.


Solo una vida normal, la vida que le espera una mujer normal… quizás sin el buzón y el perro, Pero no soy de la clase de personas que dejan a la gente en la estacada y encima cuando mas me necesitan, luchare, me convertiré en la sacerdotisa o como si me piden que sea Cat woman, Piolín, o un teletubbi da lo mismo, salvare este país, volveré a casa con todos los miembros del cuerpo intactos, estudiare, me buscare un novio y iré mirando razas de perros guardianes y una buena zona cerca de Madrid para el chalet.


- Acepto ser vuestra sacerdotisa y encargarme de todo aquello que sea necesario y que este bajo la responsabilidad de tener dicho cargo, pero solo quiero que en cuanto la batalla termine y termine mi función de sacerdotisa junto con dichas obligaciones, deseo que me llevéis de vuelta a mi mundo junto con mi familia.- estaba claro que me arrepentiría algún día de esta decisión que e tomado tan a la ligera.


Elune me estrecho ligeramente las manos y me sonrío, se puso cara a las chicas y empezó a hablar.


- Ya esta dicho que la muchacha de nombre Serena pase a estar en la historia de nuestro mundo como la sacerdotisa 13º de la luna, la que terminara con las guerras y con el dolor de las gentes de nuestro país. Mostradle vuestro agradecimiento- la voz de Elune era seria, grave y un poco monótona pero en sus ojos brillaba la alegría.


De repente todas las mujeres se arrodillaron ante mi al igual que Van, Freya y la persona de la capa y todos menos Elune, claro ella era la emperatriz. Me quede mirando a Van como una tonta ya que su cara era tan seria que no parecía la suya pero cuando levanto por un instante la mirada y me miro fijamente, me guillo un ojo lo que hizo que el corazón me fuera mas rápido de lo que ya iba y me ruborice, después él se río de mi aunque su cuerpo se tenso. Pasó como medio minuto y entonces todo el mundo empezó hablar en voz alta y me miraban, Elune me abrazo con fuerza y no paro de susurrarme al oído-gracias-. Cuando por fin me soltó vi que todas habían dejado de estar apelotonadas y ahora reían, sonreían y vi tanbien que las gemelas chocaron las palmas y empezaron a medio a bailar, todos rebosaban felicidad, ahora me arrepentía menos de la decisión que había tomado.


Todos fueron saliendo de la habitación riendo y hablando hasta que quedamos Freya, Elune, Van, la chica de la capa verde y yo.


Aquel lugar ahorra parecía el doble de grande estando tan vacío.


Las paredes eran de un color perla y las columnas eran de un tono perla gris precioso, los reyes de mi mundo envidiarían esta sala tan bella y también la anterior que tenía forma circular.


En aquel lugar todo olía a un olor a flores penetrante y delicioso, eran una mezcla de madreselva, dama de la noche y campanillas junto con azahar, el olor era casi idéntico al que había en aquella librería pero añoraba el olor de la madera recién corta que es uno de mis aromas preferidos. Ahora que estaba todo vacío era precioso y no me daba tanta vergüenza quedarme embobada mirando el sitio.


Alguien de repente me toco el hombro y pegue un salto tan exagerado que parecía que me hubieran electrocutado, me di la vuelta y vi que Van se reía, mira que es tonto, y me di cuenta de que Elune le pasaba el brazo por la cadera a la chica de la capa que seguía con la cabeza oculta por la capucha, pero se veía a la legua que era una chica por el contorno de su cuerpo


-Esta es otra de tus sellos, preséntate, Rosetta.- Elune de dio un empujoncito en la espalda.


La chica levanto la cabeza y empezó a quitarse el broche que le sujetaba la capa que colgó de su brazo, ahora se podía ver de pies a cabeza a la chica que escondía aquella capa verde.


Era una chica de mi edad o quizás un par de años más, pero era muy guapa y tenía el mismo color de pelo que yo o un poco más claro pero el suyo caía por su espalda y algún mechón por delante hasta la cintura, como si fueran pequeñas olas. Sus rasgos eran finos y delicados, como si de una flor se tratara y su cara de rasgos perfectos, era la envidia de cualquiera, me recordó a la hermana de Van, con una perfección inverosímil.


Su cuerpo era estilizado y bonito y todas sus curvas estaban bien marcadas, llevaba unas botas marrones gruesas hasta las rodillas y una falda hasta la mitad del muslo aunque por detrás era mas larga y le llegaba un poco abajo, aunque era preciosa, era de volantes que hacían la gama de colores de verdes desde el mas claro hasta el mas oscuro, arriba llevaba una camisola blanca con los hombros al descubierto y de manga bombacha y llevaba una especie de corsé de cuero marrón claro ajustado desde debajo del pecho hasta la cintura, llevaba una daga en uno de los muslos y una corta espada en la cintura, pero lo que mas destacaba sobre todo y que se veía a primera vista eran sus largas orejas que terminaban en forma de punta y sus ojos de un color verde fosforito en el iris, aunque el resto del ojo era normal, eran hipnotizantes.


La chica dio un pasito hacia delante lo que hizo que las orejas le votaran un poquito y me sonrío con ganas. Se me escapo una risita sin querer.


-Encantada, soy Rosetta woodhealer, soy una elfa y una de tus sellos, tengo el poder de controlar las plantas.- cuando termino de hablar extendió la mano y la chasqueo de repente, de su brazo de una pulsera que llevaba en la muñeca echa de madera, le brota una flor que le rodeo la muñeca hasta quedarse estirada en su mano como si estuviera plantada allí, era asombroso.


Después de esta demostración la chica, chasqueo los dedos y la flor se desintegro en un segundo convirtiéndose en polvo marrón, se sacudió las mano y se me quedo mirando con una radiante sonrisa en los labios, debía de haber puesto cara de estúpida, otra vez.


Cuando termine de pensar en lo de la flor, me presente.


-Soy Serena Halen, sacerdotisa de la luna, encantada de conocerte, Rosetta.- intente que no se me notaran lo nervios en la voz, cuando termine de hablar estire la mano para estrechársela y la elfa la extendió acompañada con una de sus sonrisas, yo hice lo mismo que ella y sonreí con ganas.


Le tendí la mano y se la moví un poco pero enseguida un pinchazo en el pecho me hizo soltársela y agacharme bruscamente, el frío recorrió mi espalda lo que hizo que me encorvara hacia delante, pero un frío repentino me rodeo y me hizo tiritar un poco, era Van que me estaba rodeando con los brazo e intentando ver que me pasaba, yo mire para arriba y vi que todos me miraban con cara de angustia, pero sobretodo Van. Me quite las manos que me cubrían el tatuaje y ahora entendí el motivo de aquel frío penetrante, uno de los círculos se estaba dibujando un símbolo, el de virgo, y mientras se dibujaba, era como si me grabaran el tatuaje en la piel con una aguja, era igual de lento, pero peor ya que era como si a la par que rellenaba el dibujo me congelara por completo la piel, que ahorra brillaba con un fuerte brillo.


Van se tranquilizo al ver lo que era y yo me levante aunque me siguiera molestando el frío, todos me miraban como si fuese un objeto arqueológico recién descubierto y la elfa soltó.-asombros- aunque lo dijo tan bajito que hasta me sorprendió el haber podido oírlo, pero eso hizo que quisiese aun mas que la tierra me tragara para desaparecer.


De repente Elune se sentó en su trono.


-Imagino que todos estaréis cansados aunque sea por diferentes motivos, así que ¿Podrías llevarles a las habitaciones, Freya? Por favor y gracias.- su voz era dulce aunque ella parecía también estar cansada.


-Por supuesto, alteza, si me disculpa.- entonces Freya se arrodillo delante del trono y se nos quedo mirando, Van y Rosetta se agacharon y se levantaron a la vez y yo lo hice después que ellos pero con la torpeza de un pato y Elune se río por lo bajini cuando casi me caigo de bocas contra el suelo al agacharme, lo que hizo que me pusiera como un tomate.


La marcha empezó y salimos de la habitación mientras yo observaba todo, Van, Freya y Rosetta hablaban de cosas de las que no quería escuchar o recordar, por ejemplo el ataque de la hermana de Van, que me dejaría de recuerdo alguna pesadilla de seguro, o el como me encontró él. Pero yo me concentre sobre todo en no caerme rodando por las escaleras y en mirar por donde íbamos.


Cuando por fin terminaron las escaleras, Freya giro bruscamente y subimos una escalinata estrecha que estaba alumbrada de candelabros antiguos, subimos un buen tramo de escaleras y por mi desgracia estaban igual de desgastados que los anteriores así que tuve que contentarme otra vez para no caerme aunque me hizo gracia que Van le dejara pasa Rosetta para ponerse delante de mi.


-¿Quieres que te suba en brazos? Para mi no es ningún esfuerzo.- me decía mientras me tendía la mano. Freya arqueo una ceja, Rosetta se río por lo bajini, yo simplemente me puse colorada como un tomate, y él cuando me vio a mí así otra vez giró la cara bruscamente. –Impresionante- fue un susurro leve que dijo Freya pero me distrajo lo suficiente como para salir de mi mundo interior.


-No gracias, estoy bien- y le sonreí levemente. Él me miro de reojo durante un instante, lo que hizo que me estremeciera, su mandíbula estaba demasiado tensa, tanto que parecía imposible y sus ojos habían adquirido aquel color carmesí que brillaba un poco entre aquella leve oscuridad que había ya que la cantidad de candelabros había disminuido.


Todos emprendieron la marcha, Freya y Rosetta se pusieron a charlar de cosa como cuanto tardaría en reunir a todos o cuando y como iba a ser la gran batalla final, la batalla en la que seguramente me partieran en dos, cuando por fin terminaron las escaleras(¡aleluya!) había un corto pasillo que estaba en paralelo con una puerta de un tamaño normal pero muy antigua, aunque estalla decorada con talladura impresionantes, era una especie de luna como rodeada de miles de estrellas unidas por una fina línea, imitando las constelaciones.


-ya estamos- dijo ella y acto seguido giro la manivela de la puerta dejando al descubierto aquello que la habitación aguardaba, cuando el resto paso, pude oír un -guau- de Rosetta y a Van silbar pero cuando yo vi todo aquello se me descolgó la mandíbula literalmente.


Aquello era un autentico vergel, era el lugar mas precioso que había visto hasta ahora en mi vida. Por ahora.


El lugar era una especie de ´´ pequeño`` jardín rodeado por un cuadrado con 14 puertas y una pequeña, paralelo a mi vista había dos puertas y en los lados había seis puertas en cada uno, el lugar estaba abierto y se podía ver el gran cielo estrellado, en el cual la luna creciente brillaba con fuerza.


En las puertas de las habitaciones había un pasillo recto que formaba un gran cuadrado que comunicaba todas las habitaciones. El techo era el típico a dos aguas y en el extremo del borde del techo había unas columnas blancas como de mármol aunque el techo era como grisáceo, me recordaba mucho al estilo que utilizaban los romanos en los panteones pero lo mejor era el jardín de unos 200 metros cuadrados con dos bancos, una fuente en medio rodeada de miles de flores bellísimas de un color azul marino y celeste, y en el lago flotaban flores de loto. Para poder pasar por el jardín sin pisar el césped o ir por los pasillos, había un pequeño caminito de piedra de pizarra que iba de un extremo a otro por el jardín.


-Estas son las habitaciones, la de la sacerdotisa es la que esta en frente de nosotros, la de la puerta blanca, el resto de las habitaciones son de los sellos, izquierda chicas, derecha chicos, lo digo por la ropa de los armarios, la puerta pequeña es una sala de armas para vosotros y la puerta de color gris son los baños, que tengáis buenas noches.- y nos sonrío a todos, yo me quede tonta mirándola como se marchaba y cuando llego a la puerta se dio la vuelta bruscamente.


-Que tenga buenas noche, sacerdotisa.- y me dedico una gran sonrisa., se arrodilló durante un segundo y se me quedo mirando.


-Igualmente, Freya.- y la sonreí, entonces ella se marcho.


Me di la vuelta y me fijé que Van esta mirando el lugar y dando una vuelta por dentro del pasillo con columnas. En cambio Rosetta estaba embobada mirando la luna y su cara normalmente alegre se había puesto demasiado seria, tanto que la hacia mayor.


Me acerque a ella, la agarre la mano y ella dio un bote, aunque apretó fuertemente mi mano y se me quedo mirando con una gran sonrisa.


-¿Qué pasa?- ¿Por qué mis diálogos siempre parece los de una estúpida?, a si por que lo soy.


-Nada, solo pensaba cuanto tiempo íbamos a tardar en terminar todo esto y en que nos deparaba el futuro.- su voz era hueca, vacía, como si hablara con ella misma, me daba una tremenda tristeza aquella voz.


-Son buenas preguntas, pero a lo mejor nunca sabremos la respuesta de ellas.- su voz era alegre aunque un poco ahogada. Aunque por culpa de él casi me muero del susto que me dio, ¿Cuándo aprenderá el vampirito que asustarme solo conseguirá que me de un ataque al corazón?, pero al fin y al cabo es un hombre que no se entera de nada. Hombres, todos son iguales.


- Tienes razón,-dijo mientras suspiro y pareció a retomar su tono normal.- bueno hoy a sido un día duro para mi, hasta mañana chicos y Van no te la comas.- y se echo a reír, su risa era contagiosa y sin darme cuenta yo me eche a reír. Aunque él la miro con mala cara pero luego se encogió de hombros.


-No te preocupes, ahora tengo que ir a comer pero no pienso tocarle ni un pelo.- y me guiño un ojo, ¡dios! Por que los chicos de mi mundo no son así, a si por que allí no hay vampiros. Que pena.



Rosetta se fue a la habitación mas cercana a la mía del las del lado izquierdo y yo me encamine hacia la mía.


-Hasta mañana- la dije antes de que entrara a la habitación. Y ella me dijo lo mismo y me devolvió una gran sonrisa junto con un bostezó.


-¿Te vas ya a dormir?- la voz de Van me sobresalto ya que me lo susurro al oído, este seguro que me quiere matar de una taquicardia.


-Si, tengo sueño, a sido un largo día ¿tu no estas cansado?-si decía que no es que se había tomado nueve redbull aunque a lo mejor él al ser vampiro era otra bebida como el grupo sanguíneo 0 negativo aunque prefiero no pensarlo.


-No, los vampiros nunca dormimos- y me sonrío mientras me abría la puerta de mi habitación.


-¿Entones lo de que los vampiros duermen en ataúdes es un mito?- una cosa mas que esta mal en las películas de drácula y compañía.


-Solo un mito, para nosotros el cansancio es algo que no sentimos con normalidad y en si no utilizamos nuestros poderes, no nos cansamos, contra mas utilizamos nuestros poderes mas sed tenemos o cuando tenemos heridas, sino aguantamos hasta dos o tres semanas sin probar gota aunque todo se soluciona, bebemos sangre y ya esta.- y me sonrío tanto que ahora note que los colmillos eran mas largos, eso da miedo.


Pase a la habitación que estaba simplemente iluminada con la luz de la luna que entraba de frente a donde estaba yo. Entraba también por las ventanas una agradable brisa, la habitación era grande pero solo me fije en la cama de matrimonio que había en el fondo de la habitación, con unas gasas que colgaban de unos largos palos que salían de la cama, era como una cama de princesa de cuento.


Me di la vuelta y él me estaba mirando fijamente, me sonrío y me dijo – hasta mañana –dulcemente yo le dije lo mismo, le sonreí y él cero suavemente la puerta.


En cuanto pensé en que estaba sola y en un lugar desconocido en el que solo conocía a un par de persona, el mundo se me echo encima y me di cuenta de que estaba aferrada al libro que aun acunaba contra el pecho, la luna de este resplandecía al igual que mi tatuaje, pero lo deje caer al suelo, era como si me echasen el cansancio de tres días sin dormir, si llegaba a la cama seria un milagro.


Fui arrastrando los pies mientras me quitaba las bailarinas que llevaba y me tumbé en aquella cama que era comodísima, cogí una de las dos almohadas, me abrace a ella y me acurruque, me quede recordando una melodía que había escullado a una chica que había pasado por un pasillo, no savia por que pero me recordaba a mi mundo, y me parecía haberla escuchado allí. La melodía suave y armoniosa que sonaba en mi cabeza, la brisa que entraba por la ventana y el olor a flores que entraba junto con el viento fueron la mezcla que hicieron que todo mi ser se relajara, ellos fueron los ingredientes que hicieron que cayera dormida en menos de un minuto.