sábado, 8 de mayo de 2010

Capitulo 4-''Llévame''

Me ayudo a preparar la comida mientras me hablaba de cómo era su madre, su padre, sus hermanos: una hermana y un hermano mayor que él. La comida, unos filetes rusos le gustaron ya que un poco mas y los engulle, recogimos y nos sentamos en el salón, yo me senté en el sofá y él se tumbo mientras miraba que clase de películas o series echaban por el canal de pago, termino una película anime que echaban en un canal que ni siquiera sabia que tenia y él parecía fascinado con esta.


Me le quede mirando un rato, sus ojos eran impenetrables, como una fortaleza, eran brillantes fuertes, con decisión, eran hipnóticos, era… eran unos ojos extraños, en si era extraño aquel niño.


Miraba a la tele y con los ojos medio vacios, como si mirase a la nada, la forma de sentarse, la forma de actuar, ¿seria el chico tan maduro como aparentaba? Imposible.


Me miro mientras se reía de la gracia que había echo el de la película y yo simplemente le sonreí, al final si que estaba viendo la tele, quizás me estoy obsesionando demasiado.


Me levanté y me fui a por mi cuaderno de popurrí, hay solía dibujar lo primero que me venia a la cabeza. Cogí el estuche con los lápices y las gomas y volví al salón. El niño seguía atento a la película, en ese instante el que parecía el personaje principal estaba luchando con hechizos de magia.


Me concentre en mi blog y en sus dibujos: el retrato(al menos intentado) de Raquel, de mi hermano y de mi padres, la luna iluminado un bosque, un lobo solitario en la nieve junto a los pies de una mujer con capucha y capa a lo medieval, una chica con ojos rojos carmesí contemplándome, una extensión de un campo de flores, una puesta de sol y una sirena tocando el arpa… todos eran dibujos a los que les tenia aprecio y me hacían recordar, me fije en la tele,¿Qué podía dibuja?, la película … ni de coña, y al niño…al niño, si al niño si.


Me fije en que el seguía absorto, no se enteraría y en la perspectiva que tenia de su rostro era perfecta y la luz que entraba por la ventana me dejaba ver de verdad el tono de su cabello.


Primero las líneas primarias de su rostro, un trazo suave, después su cara, lo mas importante del dibujo, sus mejillas, los labios y la barbilla y sobre todo sus ojos, como los de un gato.


Con la base del dibujo empecé por mi misma con los detalles mas esenciales antes de que el color fuese lo esencial y para cuando me di cuenta la película había acabado y este estaba cambiando de canal, espere hasta que dejo una seria de la Fox, Bones creo, y creo que la puso por mi, entonces volvió a la posición inicial tal y como había estado todo el rato

¿Se habría dado cuenta de que le estaba dibujando?, no creo, estaba tan absorto viendo la tele…


Termine con el trazo y empecé con los colores carnes cuando de repente me di cuenta de que ya eran las cinco, cerré el cuaderno y me puse de pie de un salto mientras colocaba las pinturas y cerraba la caja metálica.


-Bueno te apetece salir conmigo, tengo que ir a la casa del libro y al fnac y después al corte ingles a la sección de papelería, la que esta en el centro es mi preferida, ¿te vienes?- dije mientras colocaba todo lo de dibujo y le miraba de reojo. Él ya se estaba poniendo de pie.


-Si quieres te puedes quedar, yo no te obligo ni nada.- pero él ya estaba negando con la cabeza mientras se rascaba y colocaba el pelo que le caía sobre los ojos.


-Tengo ganas de salir un rato.- dijo mientras iba hacia ´´ su ``habitación.


Yo fui a la mía y dejé todo en la mesa, me puse unos vaqueros pitillo, un jersey fino y debajo una camiseta de tirantes. Cogí la cartera, el móvil y las llaves. Fui al baño y me peine, me hice una cola de caballo y el flequillo de lado.


Vi que él salía de la habitación con la misma ropa que había traído el día que le encontré, al fin y al cabo la de mi hermano le quedaba grande se mirase por donde se mirase.


Salimos y cogimos el 23 que llevaba directo hasta todos los sitios que quería ir, él al final sin más remedio se tuvo que coger un plumas antiguo de mi hermano, que no le quedaba muy mal.


Fuimos viendo libros y videojuegos, tenia ropa para aburrir y aunque el corte ingles era una tentación, me concentre en libros, me compre un par de libros, me los había recomendado el profesor Arsenio, era un cascarrabias pero muy bueno en los volúmenes al óleo, me encantaba como pintaba.


Después fuimos a papelería, allí me tenían que atar a algún sitio para controlarme, me encantaba aquel lugar. Compre escuadra y cartabón, las mas pequeñas que tenían, perfectas para trabajar pequeños ángulos, una caja de pinturas de acuarelas en lápices, tenia curiosidad en probarles y ,como no, pinceles y una libreta para utilizarlas, esta misma tarde haría una gama cromático para probar los colores.


Después compramos unas cosas en el Hipercor, la cena, unos filetes de pollo y patas fritas y cosas para la semana, como galletas y embutido.


Cogimos un taxis, al final las bolsas abultaban mas de lo que me había imaginado y todo pasó entretenido, el chico parecía algo más sombrío que el día anterior, aunque si yo estuviese en su posición estaría mas bien llorando por las esquinas.


Entramos en casa y el siguió mis indicaciones a la hora de colocar las cosas por lo armarios y en la nevera, eran las 19:49, todavía me daba tiempo a lo de la gama cromática.


Me cambie de ropa y me puse un camisón, era como mas a gusto estaba por casa, y él siguió con los pantalones anchos de chándal de mi hermano y una camiseta.


La tarde pasó entretenía y él miraba de ves en cuando a la lamina, la verdad era que las pinturas eran una maravilla, mañana probaría a hacer un campo con un caserío y una valla, el cielo azul y con tonalidades aguadas, esto era increíble.


Él me ayudo con la cena y era bueno pelando patatas, un buen pinché de cocina.


El día fue uno de los más pacíficos que he tenido en mucho tiempo y a la vez entretenidos para ser entre semana.


‘’ Todo esta oscuro, como siempre.

Estoy dormida en fondo del mar, cayendo más y más hacia el fondo, una caída sin final.


Duermo, por que se que estoy soñando, tranquilamente, buceo, notando como el aire es capaz de salir y entrar sin ahogarme.


Todo es placido y poco ruidoso.

Buceo y toco los arrecifes de coral, que parecen pintados por la brocha de un pintor experto y curtido por los años. Todo es tranquilo, me detengo quieta a contemplar mientras me mantengo estable, miro el paso de los delfines y de las medusas, que no me pican y crean a mi alrededor un conjunto de luces, como farolillos chinos flotando sin rumbo fijo o destino concreto. ’’


El despertador suena y la luz del alba se cuela tímidamente entre las ranuras que quedan sin cerrar en las persianas de mi habitación, un nuevo día mas, pero él hoy se va, viene a llevársele alguien de su verdadera familia.


No es ni mi primo ni mi hermano, pero le e cogido un aprecio especial, quizás simplemente sea pena o tristeza hacia el, pero no suelo sentir pena hacia los demás, asíque no creo que lo sea, simplemente quiero pensar que es cariño.


Raquel se había creído hasta el fondo lo de mi ‘’supuesto’’ primo hospitalizado, así que me tuve que inventar que un primo mío, Miguel, había tenido un accidente de trafico y que se había roto dos costillas, una pierna y tenia una contusión interna, que estaba en habitación y en observación, era demasiado inocente, se lo había creído todo.


Las clases transcurrieron con normalidad, nada del otro mundo: apuntes, dibujos… mas apuntes, comer algo y más dibujos. Tenia un nudo en la garganta, esto no es normal, Sarita quítate ya de la cabeza do del niño, a demás dentro de nada será navidad y todos estaremos reunidos así que podrás ver a la familia en dentro de nada.


El autobús y el llegar a casa se me hicieron largos, mas de lo normal.


Me fije en los coches que había por el alrededor y un BMW negro modelo X5, lo conocía porque era el coche que le encantaba a mi hermano, pero ¿no estaba el primo casi sin pelas? No, será el coche de algún vecino de de alguna visita de algún vecino.


Abrí la puerta pero antes de que me diera cuanta ya la estaban abriendo desde dentro.


Un chico rubio y de ojos azules me sonrío ampliamente.


-Lo siento me e confín…-mire el piso y el cartelito de la b, no, era mi casa.


Le mire extrañada, no aparentaba mas de veinte o por hay, bien vestido y con una sonrisa amplia en los labios.


-lo siento, soy el primo de Guillermo, me llamo David, encantado de conocerte.- y me dio un par de besos, yo me sonroje un poco.


-encantada, soy Sara.-Dije mientras pasaba y colgaba el abrigo, era guapísimo, pero no se parecía demasiado a Guillermo.

Guillermo estaba sentado y abstraído en su propio mundo, nunca le había visto en aquella compostura, nunca.


-bueno, será mejor que vaya preparando la comida.- dije mientras iba hacia la habitación a dejar la mochila, David me siguió con una sonrisa de oreja a oreja.


-Deberíamos de decírselo en cuanto antes, yo no pienso hacerlo del mudo en que tu crees mas … apropiado.- dijo Guillermo mientras contemplaba fijamente a los ojos de David, me quede mirándole, no parecía un niño de ocho años.


-Pero y si ella no es ‘’ella’’, ¿Qué harás?- dijo mientras le contemplaba y le entregaba una bolsa que no me había dado cuenta estaba en una esquina de la entrada.


-Ahora vengo.- dijo mientras se dirigía hacia el pasillo.


¿Qué era lo que estaba pasando?, ¿Qué era aquello de ‘’ ella’’?


Me quede mirando fijamente a aquel chico rubio que me miraba con ojos inquisidores, su expresión había cambiado con brusquedad, aquellos ojos ya no eran burlones.


Él empezó a andar hacia el salón, sentándose en uno de los sofás y poniendo los pies en la mesa.


-El mundo en el que vives no es ni mucho el que crees, en este mundo hay muchos secretos que han sido guardados por el bien del propio mundo, para poder salvaguardar su propia existencia, vosotros no sois ni mucho menos los mas fuertes, inteligentes y evolucionados.- dijo mientras cerraba los ojos, cuando termino los empezó a abrir lentamente, ahogue un chillido, ahora eran rojos, sus ojos eran de color rojo.


Fui retrocediendo hacia atrás, tenía que salir de aquí, era imposible, quizás aun fuese un sueño todo esto. Empecé a andar hacia atrás y me di la vuelta, me choque contra algo y me caí hacia atrás, mire hacia arriba y un chico alto de la edad mas o menos del rubio me contemplaba con ojos verdes, como los de un gato solitario.


El chico me tendió la mano, mientras se agachaba un poco, era alto.


Yo me quite aquella mano de encima de un manotazo y me eche hacia atrás mientra me levantaba, si era necesario que salieran de mi casa a golpes de puñetazo, no me importa romperme una o dos uñas.


Me quede de pie y alguien me echo la mano al hombro, al instante me di la vuelta y levanté el puño para asestar un buen puñetazo en la tripa, este fue parado, me eche hacia atrás y arremetí con la pierna que fue parada en el aire, tire y me agache para asestar desde abajo, al instante alguien me había cogido y me abrazaba con brazos de hierro.


-Sara, estate quieta, por favor. Tenemos que hablar- dijo una voz que me era conocida, mire hacia atrás y era el chico alto de ojos color verde, tenia los mismo rasgos del niño, pero ya maduros y sin la redondez de las caras de los niños. La mandíbula marcada y el pelo un poco mas largo, pero lo que me decía que era él, era aquellos ojos con tristeza y soledad, los ojos de un gato solitario.


-¿Guillermo?- dije incrédula ante lo que veían mis ojos.


-Si, pero mi nombre verdadero es Alan, Alan Sheridan.- dijo mientras seguía manteniendo su mirada inmóvil en mi, ni siquiera parpadeaba. ¿Como era posible que él fuera aquel niño de ocho años?, era imposible.


Me soltó y me le quede mirando mas de lo que debería de haber echo por educación, esto era imposible, no había explicación natural para esto, de repente al chico rubio le cambian los ojos de azul grisáceo a color rojo granate y ahora el niño es mas alto que yo y dice que se llama de otro nombre, esto tenia que ser una broma de mal gusto.


-Espera, ya lo se, esto es una broma para alguna clase de programa cutre de la tele, ¿verdad por que sino esto no tiene ninguna explicación.-dije mientras me entró la risa tonta.


Los dos chicos me miraron preocupados, como si estuviese loca.


-¿Ves?, era mejor el plan de dormirla y llevárnosla, ahora esta medio loca.- dijo el chico rubio mientras cogía la mochila y se la llevaba a la entrada de nuevo.


-Edward cállate aunque sea por un instante, no pienso raptarla, esta en su derecho el decidir.-dijo en supuesto Guillermo o Alan.


-Eem, veras, en el mundo… ¿has leído crepúsculo?-dijo el chico de pelo moreno y el rubio se echo a reír mientras se tumbaba en el sofá y cambia de canal con el mando.


-Vale, esto va a ir para rato- dijo mientras se puso a hacer zaping


-Si, pero ¿ha que viene ahora eso?


-Pues él y yo somos como los protagonistas del libro.-dijo mientras me miraba.


-¿Sois novios?, porque no soy ni homófoba ni nada de eso- ¿ha que viene esto?


-No – dijeron los dos a la vez mientras me miraban.


-Haber chica, que somos vampiros, que somos como los Cullen, ¿te enteras? – dijo el rubio.


El moreno le fulmino con la mirada.


-¿Tu no sabes lo que es a delicadeza, verdad mi querido amigo?-dijo con sarcasmo mientras se le tensaba la mandíbula, algo blanco marfil sobresalía ligeramente de su labio superior, imposible.


-Si, mi señor. Pero el tiempo corre a contra reloj y no nos podemos permitir el lujo de dejarlo pasar, aun menos ella, al fin y al cabo es humana.- dijo mientras le hacia un reverencia.


El moreno suspiro y me miro. En mi cabeza seguía rebotando la palabra ‘’vampiro’’


-¿Lo comprendes? En el mundo existente de verdad los vampiros, no son ficción ni mucho menos. Me gustaría que vinieras con nosotros, que te convirtieras en mi prometida, que fueses capaz de amar a un vampiro.- dijo mientras me cogía dulcemente la mano.


-No se…-dije


¿Seria verdad? Él era la viva imagen de aquel niño que había estado conmigo estos días, pero en adulto, sus ojos eran solitarios, parecían necesitar ahogar la soledad que inundaba su existencia, como a mi, quizás por eso me sentía atraída hacia aquel chico extraño, hacia un simple desconocido.


Mi vida era sinónimo de soledad, pero no estaba tan loca como para irme ha vivir con un completo desconocido que afirma decir que es un vampiro y que crece y disminuye de tamaño a antojo, paso. Aquí e crecido, aquí tengo mi carrera y mis amigos y dentro de nada es navidad y vendrán mis padres para estar un mes o cosa así que es el tiempo que están en navidad.


-Lo siento pero no puedo, aquí esta mi vida y aparte ¿Cómo se que es realidad lo que me estáis diciendo?- dije mientras me acercaba el moreno, este suspiro y me miro.


-¿Esto te vale?- y chasqueo los dedos y de repente un jarrón que estaba en la mesa se elevo y fue a parar a la mano de este, sus ojos eran también rojos como la habían sido momentos antes los de el rubio.


-Entre los vampiros tenemos familias y en cada familia hay una especialidad de poderes, la mía es de telépatas y cosas así, la de Edward, que no se llama David, lo siento, es una familia de elementales, son los mas normales dentro de lo que cabe, claro esta.- dijo mientras se sentaba en el sofá.


El rubiales, supuestamente llamado ahora Edward, extendió la palma de la mano y en esta se extendió una llama que ardía en la mano de este sin poder quemarle. Lo mire mientras notaba que abría los ojos como platos.


El chico moreno me miro y palmeo el sofá para que me sentara, me senté, no por que me lo hubiera sugerido si no por que me notaba aturdida.


-Por favor, piénsatelo mejor te necesito mas de lo que tu puedas creer, va a ocurrir algo grande entre los vampiros y sin ti no lo podemos solucionar, al menos ven y que te vea una conocida mía, es de confianza, nunca te aria daño, es mas nosotros nunca te lo haríamos, pero no se por que ella me habla de ti y de que era urgente que te llevará con ella, por favor.- dijo y al terminar me cogió la mano y me la beso mientras me miraba suplicante a los ojos.


No puedo dejarme llevar por los ojos de alguien y se que todo esto es demasiado irreal, además un no es un no.


-lo siento, esto…-dije mientras pensaba su verdadero nombre ¿Alain?


-Alan.- dijo este mientras sonreía, su sonrisa era bonita, sincera.


No me puedo dejar llevar…


-…Alan, lo siento pero tienes que entender que esta es mi vida, no quiero causaros…- pero el chico me tapo la boca con la mano, este suspiro y me contemplo.


-Mira, no se que es lo que te ata tanto a este lugar, un… ¿Novio?-dijo mientras me miraba.


-No- dije, lo mas parecido que había tenido a novios eran cerdos, todos unos cabrones.


-¿Entonces?- dijo mientras se rascaba el pelo, era el mismo gesto distraído se solía hacer el niño.


-Es navidad y no pienso irme, mis padres no tardarán en venir…- y de repente sonó el teléfono de casa, yo di un brinco en el sofá, el rubio cambia de canal y el moreno se reclino mientras pronunciaba unas palabras, hablando consigo mismo.


Me levanté y lo cogí, en la pantalla ponía ‘’Mama’’


-Hola- dije yo con voz alegre.


-Hola hija, ¿Qué tal van las cosas?- dijo, su voz parecía cansada, debía de haber estado hasta las tantas trabajando.


Yo eche un ojo al par de chicos que había en el salón mientras me iba a la habitación, al menos tendría algo mas de intimidad.


-Como de costumbre, ahora estoy liada con unos exámenes, pero bien-


-De acuerdo, te he llamado al móvil pero no me lo cogías-


-Lo siento lo tengo en silencio por las clases- y saque el móvil de mi bolsillo, había 6 llamadas perdidas.


-¿Ha pasado algo grave?- tantas llamadas no son normales.


-No, solo era… que bueno veras… no se como decirte esto.- dijo con voz entrecortada, como con pena.


-¿No será por lo que e gastado, no?, lo siento pero me confundí con la lavadora y me cargué medio armario asíque me ha tocado comprar ropa mas luego se me ha juntado unas cosas ara las clases, lo siento.- ojala se lo trague.


-Vale, de acuerdo, no pasa nada.- vale esto ya es grave.


-¿Estas enferma?, no te habrás contagiado de nada raro ¿no?- la ultima vez mi padre se pillo una enfermedad rarísima de Japón, estuvo cuatro días en el hospital.


-Mama dímelo no soy estúpida y me doy cuenta de que algo grave esta pasando-


-Veras hija a sido una dura decisión de nuestra parte y la cosa ya no funciona así que hemos decidido dejarlo- dijo y un silencio sepulcral se hizo.


No, no podía ser. Ya había escuchado aquel discurso a otras amigas, en películas. Tenía que ser otra cosa.


-Habéis dejado el trabajo, pero ¿por qué? Si os encantaba a los dos a demás…-


-¡CALLATE!, hija lo que hablaras.- dijo mientras su voz cada vez parecía mas dura.

-tu padre yo nos hemos divorciado,los dos ya no estábamos a gusto juntos y hemos pensado que era lo mejor- dijo lentamente.



Mi mente de pronto empezó a pensar en fotos de nuestra familia y que en todas mis padres eran separados por la mitad, doto lo que me ataba a ellos se estaba acabando. No, ya había acabado.


-… y estoy con un hombre, te encantara y tiene una hija de tu edad, seguro que seréis buenas hermanas, él es irlandés…- y ella había construido una nueva familia.


¿Por qué tiene tiempo para estar con otro hombre y con una chica cuando ni siquiera tiene tiempote ir al cumpleaños de su verdadera hija?


Estoy harta de esta extraña familia no quiero saber nada mas de ellos, que prueben de su propia medicina. Me toque la mejilla. Lagrimas sin sollozos caían por esta, lagrimas de rabia y de dolor, lagrimas de desesperación.


El chico moreno me contemplaba desde el cerco de la puerta de mi habitación, con una expresión intranquila. Quizás fuese yo, las lagrimas llenaban mis ojos que hacían que las imágenes quedaran medio distorsionadas.


-Mama, lo siento pero es que te tengo que colgar, la comida se me esta quedando congelada, di hola a mi padre si estas con él y a tu familia, adiós.- y colgué sin esperar una respuesta. Deje caer el teléfono al sueno y me quede contemplándome las rodillas mientras me hacia un ovillo en la cama para poder llorar.


Todo en esta vida me sale mal, todo, quizás yo no este echa para esto, quizás este echa para la soledad, estoy harta de que me decepcionen, estoy harta de todo… la vida es un asco.


-¿Estas bien?- dijo el chico, y empezó a acariciarme la cabeza, aquella simple muestra me ablando y me eche a sus brazos, necesitaba apoyo para salir a delante, para poder seguir, y él era mi apoyo, mi salvavidas.


-Llévame…- dije en un susurré mientras este me abrazaba y me acomodaba en sus brazos, él era acogedor, como un verdadero hogar.


-No quiero que vengas obligada.- dijo mientras me seguía acariciando la cabeza.


-Llévame, este lugar me da asco, no quiero que mis padres se creen una familia con otras personas cuando ni siquiera mi madre se acuerda de mi cumpleaños, si ellos me quieren olvidar, entonces desapareceré, pero no pienso dejar que me dañen mas, estoy harta de esto, la que siempre sale apaleada soy yo, estoy harta.- mis sollozos se prolongaban al igual que las pequeñas convulsiones que daba mi cuerpo.

Me daba igual que fuese a sucederme, me daba igual porque esta vida que tengo ya no me puede ir peor.


-Te prometo que te protegeré, no pienso dejar que te atemorice nadie de los de mi especie, pienso protegerte, no pienso dejarte tirada, te necesito.- dijo mientras me abrazaba fuertemente.

Aquel abrazo, hacia tiempo que no me sentía a salvo, quizás ya soy demasiado mayor para un berrinche así, quizás tendría que estar llamando a la policía.


-Te aseguro que ahora tengo miedo a otras cosas más que a ti.- dije. Como la soledad, y puede que sea cierto eso que dicen que a los humanos no les sienta bien estar durante mucho tiempo solos, porque yo tengo que estar loca porque sino no me estaría fugando ahora con unos supuestos vampiros.

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