domingo, 3 de enero de 2010

Prefacio

Empecé a cantar y Emerode tocaba el arpa con la maestría que la caracterizaba mientras me acompañaba, nuestras respectivas familias nos esperaban en la tierra, tenia tantas ganas de ver a mi tierna Elizabeth, que grande se había echo en un par de mese y veía en los ojos de mi hermana que también estaba ansiosa de ver como había pasado su pequeña Alice el día, era irónico que nos hubiéramos enamorado las dos de hermanos, yo de mi amado Taylor y ella de Jacob.



Cantamos canciones de cuna y nanas, hacia días que cantábamos cuando estábamos aquí en Cadrihel esta clase de canciones, las gentes se pensaban que era por que había llegado la primavera, pero si se enteraran o los humanos o las gentes de aquí, de Gahia que habíamos desatacado la norma numero uno para que los portales sigan abiertos y la magia no mengua, la guerra estallaría, los humanos recelaban aun así de nosotros y nosotros de ellos, pero nosotras que conseguimos una tregua y que rompamos esa norma: tener hijos o enamorarse de un mundano o ellos al revés… seria la perdición.



Los matarían a ellos y a nosotras nos arrancarían el reino y si eso pasa caería a manos de Kernel y su hermano, ellos solo quieren eliminar y erradicar a lo humanos y cerrar los portales, pero nosotras solo queremos que nuestras pequeñas sean felices al igual que nuestro maridos y cuando llegue el día en que ellos envejezcan, nombraremos a las sucesoras que tenemos en mente y que cumplen todas la características a trabes del rito del alba.



Cante mientras pensaba en los bellos ojos color miel de Taylor y el los rubios bucles que tenia mi pequeña, tenia el pelo rizado como mi amado. Seguro que ahorra estaba jugando con algún animalillo o con las flores.



-¡TRAIDORAS!-gritaron mientras abrían ruidosamente las puertas de la sala. Eran Kernel y su hermano Veral.



Todos los miraban con los ojos desorbitados y de repente el palacio tembló y la piedra de Emeriel que había en el centro de la sala chirrío de forma penetrante, estaba gritando de agonía, un fuerte olor a humo sacudió la sala y Emerode y yo nos miramos alarmadas, nos asomamos a la ventana y vimos algo que nunca hubiéramos imaginado, la guerra había estallado.



-Habéis dejado a los humanos vagar por este lugar, habéis dejado que miraran nuestras magias y lugares ancestrales, permitiendo y diciendo a cambio una única norma que todo el mundo debía de cumplir: tener hijos o enamorarse de un mundano o ellos al revés. Eso dijisteis las dos hacia ambos mundos, ha habido un par de casos, ya erradicados, no se puede tener a gentes mestizas, por que ya se sabe de hace siglos se vio el resultado, criaturas comidas por un poder excesivo o vampiros y diablos.-dijo Kernel.



Yo miraba con los ojos desorbitados hacia mi hermana, esta estaba llorando y acunado el guarda pelo que tenia entre las manos, en el había un pequeño mechón de su amado y de su hija.


-Pero ¿Quiénes han desobedecido?-dijo Veral.



-Vosotras-dijeron a unísono, yo no pude retener las lagrimas y me dirigí hacia mi hermana abrazándola y intentado consolarla, este era el fin, el plan B teníamos que ponerle en marcha, sino este mundo estaba pedido, mire a mi hermana y asintió mientras se quitaba las lagrimas, entre nosotras estaba aquel vinculo, ahora sentía el miedo de mi hermana pero tenia que ser fuerte, en ella al igual que en mí también estaba la decisión.



-Alguien en la tierra vio a un bebe que hacia florecer la tierra seca mientras reía y este no tenia las orejas puntiagudas pero su pelo rubio platino y los ojos del mismo color que los del padre la alarmaron.- Dijo Kernel mientras se acercó hacia nosotras.



-Al lado de este estaba otro hombre en aquel campo también y la niña estaba haciendo que de la nada le creciera un árbol con forma de balancín, esta tenia el mismo aspecto que la otra niña, iguales como… hermanas salvo que esta tenia el pelo undulado como el padre-dijo Veral mientras se apoyaba en el hombro de su hermano.



-El rumor corrió como el fuego o el viento, sobretodo porque estas aunque fuesen de padres diferente,… pero te confundes hermano, no como hermanas sino como gemelas-dijo Karel.



-y era una gran casualidad que ellas fuese iguales a ustedes, mis princesas, ahora los humanos nos están a tacando y nosotros nos tenemos que defender y como comandantes de las fuerzas de amazonas y elfos, hemos mandado matar a esos padres e hijas.-dijo Kernel con una sonrisa diabólica.



Ambas nos estremecimos y lloramos con mayor necesidad mientras cada una sujetaba los colgantes que habíamos terminado aquella misma noche, sin ellos el plan no seria llevado a cabo sin la perdida perpetua del Emeriel y aunque tuviésemos descendencia, esta nunca tendría poderes, serian humanos normales.



-Pero han escapado, no hay rastro de ellos, pero mis queridas princesas, mirad con vuestro propios ojos.-dijo y una bomba estallo a las afueras



-La guerra, algo que odiabais, lo habéis alimentado y criado vosotras, al igual que a esos engendros que son Semi-elfos y Semi-humanos.-dijo con desprecio Veral.



Tenia razón, nosotras lo habíamos echo, pero íbamos a pagar con nuestras vidas para que algún día este bello lugar resurgiera de sus cenizas con la ayuda de nuestras hijas.



Un par de guardias entraron en la sala a la carrera y nosotras les esquivamos y saltamos a través de la vidriera mientras nos sujetábamos de la mano.


Conjure al viento y este nos brindo alas a mi y a mi hermano, nos escapamos a tiempo de que una flecha no alcanzara y alzamos el vuelo con gracia mientras observábamos la pesadilla que habíamos creado, las calles de Cadrihel, siempre blancas y llenas de vida y canciones ahora eran pasto del fuego y de las armas, las risas habían sido sustituidas por los gritos de agonía y dolor y el olor a flores, por el de sangre, cenizas y pólvora.



Nos dirigimos hacia el árbol madre de Emeriel, la luna brillaba llena en el cielo, seria de buen augurio si no fuese por que estaba de color rojo, como la sangre que teñía ahora mi conciencia, a cambio de una felicidad infinita en la tierra junto con mi propia familia, han muerto personas, demasiadas, aquella luna lo decía, pero pagaría mi precio. Al igual que mi hermana pagaría el suyo.

5 comentarios:

  1. Te pasa como a mí, demasiados libros empezados en vez de centrarte en uno:)
    Tienes otra historia que pinta interesante, ¿cuál acabarás primero?

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  2. esta historia en desarollo es menos larga que la de anhelo y las otras pero tambien la de anhelo es muy larga,la verdada escre escribo en el libro que me apetece en el dia y las ire poniendo, no tengo ni idea de cual terminare primero, la que mas desarollada tengo en la de la dama de la noche.

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  3. por cierto no lo entiendo. Estoy como seguidora de tu blog pero no me aparece cuando le doy a mi perfil. ¿Sabes cómo puedo arreglarlo?

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  4. no lo se, esque yo sobre el blog controlo poco

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