viernes, 25 de diciembre de 2009

La princesa Esmeralda

En un mundo paralelo a la tierra, vivían dos princesas gemelas que desde allí gobernaban ambos mundos y estas siempre nacían gemelas.

Una siempre se llamaba Emerode, la del mundo paralelo, y la otra, Esmeralda, la de la tierra.

Ambas vivían en el mundo paralelo, cuna de la vida y de la sabiduría, ambos mundos mantenían la comunicancion a trabes de los critales de Emeriel, que si se escuchaba con atención podías oír el canto solemne que las princesas cantaban cuando la felicidad las abrumaba, pero un día, cuando las princesas amaron a unos mundanos simples, la guerra estallo.

Cuando este suceso se dio a conocer, la princesa esmeralda que amaba con fervor a aquel simple chico y el a ella, decidieron escapar pero si escapaban el equilibrio se marchitaría a si que la princesa Emerode decidió junto con su hermana algo que las perjudicaria a aMbas pero que las daría la libertad que anhelaban, ambas cogieron el cristal mas puro que había de Emirel en la tierra y en el mundo paralelo y con esos cristales fabricaron unos colgantes idénticos salvo por que uno era de plata y otro de oro, cada una cogió la piedra que le correspondía y decidieron sellar en ellas sus poderes para la eternidad, hasta que ambos mundos estuvieran a punto de la destrucción entonces se las llamaría de nuevo y estas reencarnaría a las nuevas princesas, después rompieron el resto de cristales y por culpa de tal esfuerzo murieron ambas.

pero lo que nadie sabia es que estas se habían casado con aquellos mundanos y que estos tenían ahora los colgantes, uno de ellos estaba en la tierra, otro en el mundo paralelo y junto a ellos había una pequeña niña, las princesas habían dado cada una de ellas a luz a una niña, las dos destinadas a no saber esa historia y sus padres a guardar esos colgantes, hasta que esos colgantes llamaran a las niñas para que cumplan su cometido y que hederen su poder legitimo y ese día a llegado en este siglo, el siglo XXI

Pandora

La historia gira al rededor de la familia Pandora y de la historia que se cuenta que sucede en ella, se dice que las mujeres de esta familia son descendientes directas de la propia Pandora y que cuando cumplen los 17 si eres de sangre pura en la familia aparece en el cuerpo una marca y el poder de esta se manifiesta en el de la chica para poder recuperar la caja que hace siglos le ocultaron para que de verdad la fuerzadescumunal que esta oculta en ella no pusiera en peligro la tierra.

A la protagonista le sucede que es la reencarnacion de la propia pandora,(que casualidad jaja) y que si no encuentra la caja antes de que cumpla como plazo maximo un año y medio(el tienpo que tuvo de vida la propia pandora) o la pandora que lleba dentro tomara control de su uerpo y ella no podra tener nunca mas ya conciencia de su cuerpo o su cuerpo no aguantara tal poder que albega y morira.

¿Que destino la deparara a la protagonista?

Anhelo

Esta historia gira al rededor de Sara una chica de 18 que vive sola en el piso de sus padres, un dia de camino al instituto encontro a un chico en uncallejo dejo dejarlo pasar pero despues de que se hiciese de noche, el chiquillo seguia en el callejon y esta decide investigar para saver quien es ese chico.

El chico de unos 8 o 9 años dice que se a escapado de casa de sus tios y le dice que no vaya a la policia y que porfavor le deje quedarse con ella que su primo vendria a decirle lo demas dentro de poco, la chica al no haber nadie en casa y darle pena el chiquillo decide dejar que se quede una semana en casa, pero ¿quien es el niño en realidad?

Atardecer

Atardecer cuenta la historia de Alice, esta se va de la casa de sus padres con dieciocho recien cumplidos para poder cumplir su sueño ser cantante de una banda, esta se va con solo un planfleto, el monedero, una tarjeta de credito y su guitarra.

El panfleto habla del famoso concurse que cada cuatro años se celebra en los pueblos mas cercanos a Benidor, el concurso Lucero, dicho nombre lo tiene por que dicen que el que gane este concurso tiene el cmaino libre al estrellato, es un concurso que tiene como premio la venda del disco de la banda que gane.

Alice, no tiene ni grupo, indispensable para el concurso, ni la entrada pero a un asi decide dejarlo todo e ir ayi.

¿Conseguira cumplir su sueño?

Los dragones del cielo y la tierra

La historia esta basada en que existe dos organizaciones encargadas de que los humanos normales no sepan de la existencia de las criaturas paranormales, los dragones del cielo se encargan de dar paso a los portales de otros mundo y los dragones de la tierra son los guardianes que despues de que los del cielo hayan permitido el paso, las criaturas no armen follon si no ellos las cazab y las manda de vuelta a su mundo.

La historia trasncure alrededor de Alexia, que es una dragona de la tierra y es asignada como compañera de armas con un dogena, que es un ser medio angel medio demonio.

Libro-2

Sara

Las lagrimas son simples indicaciones de que algo esta mal al igual que el dolor.

Dolor, oh amigo mío, ¿Es que no te has afanado ya demasiado conmigo?

Poco a poco la soledad acudió a mí, colándose entre mi felicidad y sembrando dolor.

Poco a poco la luz que había en mi vida, se apago, no pudo resistir el

Antojadizo destino que ahora me mortaja

Aun en vida.

Aprendí a ocultar mi dolor detrás de una mascara de sonrisas,

Pero esta ya esta desgastada por el sufrimiento.

Ahora de imprevisto, entre las tinieblas en las que dormito entre espinas, se coló una liviana luz, algo que me desconcentro del dolor.

¿Acaso, dolor, has decidido que me merezco esa calma de la que la gente habla?

¿Aquella que se llama paz?

O

¿Acaso has decidido clavarme ya por completo la espada emponzoñada de soledad que apoyas con opresión sobre mi pecho?

Capitulo-2 El viaje

Mi cuerpo descansaba sobre algo duro, frío y rígido. Al abril ojos vi que fuera estaba atardeciendo ¿Cuánto tiempo abra pasado?

Oí como alguien a mi lado carraspeaba, quite la vista de la calle y él estaba a mi lado, sentado en una silla, con una postura despreocupada a la par que agresiva. Yo examine en que estaba tumbada, eran dos de las mesas que utilizaba como mostrador para los libros, los cuales ahora estaban tirados por el suelo.

Los ojos del chico volvían a ser de color azul zafiro pero ahora no tenían el toque de morado, ya no daba tanto miedo.

Me incorpore sentándome en la mesa y me quite de los ojos y de las mejillas las lagrimas secas que ahora me eran molestas, después me desperece y me estire, tenia la espalda agarrotada a causa de haber dormido en aquella mesa.

Cuando le volvía mirar a los ojos vi que su cara había cambiado por completo, había dejado a tras la alarma y la misma expresión de enfado de cuando me acorralo contra el suelo y ahora sus ojos se le salina de sus orbitas, la mandíbula le colgaba como un péndulo y juraría que se había puesto mas pálido de no ser que eso era demasiado difícil. Él me habría visto seguramente el tatuaje fluorescente. Como para no verlo.

-¿Tu eres la sacerdotisa de la luna?- no me gusto mucho el tono de su voz por que parecía que me estaba insultando.

Era gracioso, aunque más extraño que me preguntara lo mismo que yo estaba pensando.

-Creo que si, que soy la sacerdotisa de la luna o al menos eso es lo que me dijo esa mujer- me encogí de hombros. Parecía que el tema de que fuese yo la tal sacerdotisa le ilusionaba tanto como a mí, o sea nada.

-¿Ella?, ¿De quien hablas, chica?- me molesto que me llamara chica. De repente fijo su mirada en mis ojos, que antes estaban demasiados ocupados examinado aquel tatuaje, hizo que el corazo me fuera a mil, me puse tan nerviosa como en los exámenes de mates. Después puso las manos a ambos lados de mi cuerpo y me miro aun mas fijamente (algo que me parecía mas difícil) eso hizo que mi corazón metiera la sexta, ahora iba a doscientos por hora.

Cuando hablara luego con Vanesa, si es que ahora no aparecía un nomo y me mataba o una sirena y me cantaba hasta dejarme sorda o vete a saber si este chico era un hombre lobo o un vampiro o algo de eso, le diría que me iba a deber una bien grande. Y no dejaría que me volviera a llevar a una librería nueva, ni que me presentara a un chico nuevo, nunca, pero nunca jamás y este nunca si que lo iba a cumplir.

Aspiré mucho aire para soltarlo todo de carrerilla.

-Cuando me dormí apareció delante de mi un prado en el que había una mujer que dijo que se llamaba Kashyri Elene, si no recuerdo mal, me pidió que reuniese a unos sellos y que salvara un país, luego me dijo que el libro con la luna que tienes tu aquí en la librería es mío y después dijo que tu me ayudarías junto con once personas mas y que seriáis mis sellos y después me planto este tatuaje raro que brilla aquí, luego me desperté.- todo esto lo dije todo lo rápido que pude y estuve gesticulando sin querer también cuando mencione lo del tatuaje me le séllale y él no movió la vista de ahí desde entonces, parecía no respirara desde que dije el nombre de kashyri.

-¿Cuántos años tienes?-volvía a tener la voz ahogada y le costo decir ´´ años``. Pareció tonto.

-17, los cumplí hace una semana ¿por qué lo preguntas?- los ojos se le volvieron a abrir demasiado, pareciendo un gato asustado y cuando lo mencione inspiro aire con demasiada fuerza. Dio un salto ágil, incorporándose con agilidad, pero iba demasiado lento y empezó a caminar cabizbajo y con los ojos en la nada...

Él se paro delante de la puerta que estaba en el piso de abajo, detrás de la escalera de caracol después se dio la vuelta y se me quedo mirando fijamente, en sus ojos había dulzura y ternura y sus labios estaban curvados en una sonrisa, yo no me había levantado pero, le seguí, ¿quien se podía resistir a la llamada de un chico así? Intente no corre para que no se notara nada.

Me cogió la mano y después me colocó lentamente delante de la puerta, él la abrió lentamente.

El lugar me cautivo, el sitio era una especie de mini templo y estaba iluminado por miles de velas que estaban por el suelo y rodeando un pequeño estaque.

En la habitación solo había dos cosas. El pequeño lago y una estatua de una mujer. El sitio era grande y cuadrado, con la pared pintada de color negro y en las cuatro esquinas había cuatro columnas que resplandecían con la luz de las velas, eran de un blanco penetrante que destacaban. El suelo era de azulejos que imitaba a la pizarra pero de el mismo color que la pizarra y la estatua era de la misma piedra que las columnas. Todo era precioso, me adentre dentro de la habitación y me acerqué mejor a la estatua. Oí como detrás el cerraba la puerta.

Aquella estatua al principio pensé que era de una diosa griega o algo por el estilo, pero el pelo, la cara, las ropas… estaba convencida de que ello era kashyri, pero lo que no encajaba era su rostro lleno de tristeza y de dolor ni las armas que ella portaba: una espada y un báculo.

Me gire y vi que el chico estaba detrás de mi contemplando la estatua, parecía estar rezando a esa diosa o algo por el estilo.

Le estuve mirando durante un buen rato mientras él miraba a la diosa. Contemple el tono que obtenía su cara a la luz de las velas o el color de su pelo que obtenía con esa tenue luz, que ahora parecía de color cobrizo en vez de rubio oscuro, en sus ojos seguía habiendo miedo y sorpresa. Él parecía un ángel.

Cerró los ojos por un momento y me devolvió a mirada, en ellos volvía haber dulzura como antes. El corazón ahora me iba a mil, él debió de notar que me ponía colorada ya que se río.

-Es ella –solté de sopetón y me pareció algo brusco, pero era la verdad.

Quería darle todos los detalles de la historia así a lo mejor él me explicaba algo y si además me tocaba estar mucho tiempo con él era hora de ir haciendo buenas migas, aunque ahora tenia la sensación de que podía confiar en él. Es mas notaba que era como un hermano mayor.

Me miró fijamente a la cara y el corazón reaccionó, otra vez hiendo a mil por hora, él se acerco y me toco delicadamente la barbilla, para obligarme a mirarle a los ojos. Su expresión era serena y tranquila.

-¿Podrás ir a otro mundo, a mi mundo, salvar un país de una destrucción próxima segura… un país que ni siquiera conoces arriesgando tu propia vida? Este sello…- y toco el tatuaje, pero lo hizo tan suavemente que pareció como si el viento me hubiera rozado. El tatuaje reaccionó poniéndose a brillar con el doble de fuerza de lo normal y sentí como una puntaza de frío se clavaba en unos de los círculos dibujando un signo y después desaparecía el frío. Aquel signo era el de el signo zodiacal de cáncer.

De repente se deslizo cinco pasos hacia atrás, quitándose la camiseta ajustada que llevaba, dejando su pecho al descubierto. Me puse colorada como un tomate, sin poder remediarlo. Él se rió suavemente a ver mi reacción y los oídos me dolían a causa del martilleo de mi corazón.

Era más musculoso de lo que aparentaba y estaba entre los diecinueve o dieciocho años, yo no le echaba más. Su cuerpo tenía el mismo color albino que su cara, parecía una estatua de mármol, pero esta estatua podía hablar y tenía una belleza arrebatadora, cada vez estaba más convencida de que era un ángel. Mi ángel de la guarda personal.

Él estiro la mano hacia mí y una marca en su hombro derecho donde yo tenía mi marca apareció, era un círculo y dentro estaba el signo de cáncer. En su mano poco a poco se fueron formando cristales de hielo que se fueron juntándose hasta crear una rosa perfecta, la rosa mas bella que jamás había visto, después volteo la mano rápidamente dejándola caer al suelo. Una pena, en un jarrón hubiera quedado preciosa.

Ahora, ya sabia que él era uno de mis sellos, uno de mis guardianes y por ello me sentía sana y salva junto a él.

-¿Podrás salvar un país y a miles de personas de una muerte próxima?, no has podido elegir y eso en parte es injusto pero una cosa es segura si te han elegido a ti podrás desempeñar este papel y podrás salvarnos. Confío en ti- su sonrisa era dulce y calida, se agacho y recogió la camiseta negra que llevaba, se la puso y eso calmo un poco a mi corazón pero mi cabeza tenia un lío impresionante.

Tengo que hacerme la sacerdotisa, no hay elección ya llevo la marca y es tontería huir de algo que no se puede esquivar o eliminar, por eso seré la mejor sacerdotisa que halla pisado ese país y intentare conseguir o encontrar a todos los sello pero… ¿y si moría? Mama, Papa, Matt… todos me echarían de menos, de repente en la boca del estomago se me hizo un nudo y las lagrimas casi me saltaron los ojos, respire hondo y me prepare para responder.

-Tienes razón, es injusto que de la noche a la mañana me digan que busque a doce personas y que salve un país que ni siquiera conozco, pero también seria injusto para las gentes de tu país que esperan a que alguien vaya y por fin cunado yo aparezco y les voy a salvar diga que no por que tenga miedo… yo no quiero morir pero no quiero que tú o cualquier otra persona mueran por mi colpa yo no quiero…- tuve que dejar de hablar por que los sollozos me dejaban sin aliento, las lagrimas que había estado reteniendo se habían escapado dejándome en humillación en mi gran discurso.

El chico al principio estaba sorprendido, pero en cuanto empecé a sollozar, me miro con ternura y cuando termine de hablar, empecé a quitarme las lágrimas como podía pero él de repente me abrazo. Su abrazó era duro y frío pero en el había ternura me recordaba a cuando mi hermano me abrazaba cuando lloraba por que me caía o cualquier cosa, esto pasaba hasta los diez, pero lo recuerdo como ayer. Y sus brazos eran como una fortaleza inescrutable que nadie ni nada podría derivar para dañarme. Al pensar en lo parecidos que parecían los brazos de mi hermano calido y acogedores y los del chico fríos y dulces, pensé en que nunca mas estaría con mis padres y mi hermano lo que hizo que un nuevo ataque de llantina acudiera a mi, asustando y sorprendido al chico con ella, pero aun así me abrazo con mayor fuerza aunque en sus ojos ahora se estaban poniendo del color de la amatista y su cuerpo se estaba empezando a tensar, como si algo se estuviese despertando.

Cuando por fin la respiración fue acompasado y deje de sollozar, me aparto y en sus ojos todavía brillaba el color morado, cuando le mire me removió el pelo.

-No morirás, ¿vale? Me tienes a mi y a once guardaespaldas mas, ¿te parecen pocos o que?- se echo a reír alegremente.

Si todos eran igual de rostro que él, a mi pobre corazón le daría algo.

-Creo que serán suficientes, gracias, aunque tengo bastante mala suerte.- y me eche a reír, no pude evitar la voz de sus risa contagiosa era tan alegre…y relajante.

Empezó a andar, yendo en dirección hacia una pared al lado de la escalera, se apoyo en ella con aire despreocupado y me devolvió la mirada.

-quédate y no salgas bajo ninguna circunstancia, allí afuera ahí un enemigo muy poderos y no puedo luchar bien contigo aquí, si sales de la habitación te ´´ olerá `` y te matara. Cuando saque el libro, nos iremos a Sapphire a que seas presentada en el castillo de la capital de la luna como la sacerdotisa de la luna.- hablaba tan rápido que era difícil conseguir entender las palabras que salían de su boca pero lo conseguí.

Cuando termino de habla se dirigió al piso de arriba a la zona donde esta el libro, esquivando la escalera, entonces se agacho y salto agarrando la barandilla del piso de arriba y saltando la con agilidad cayendo en el suelo sin hacer el mas mínimo ruido. Fue sorprendente y podía oír como se reía levemente, agradado de haberme sorprendido.

Entonces se puso delante del cristal extendiendo las manos pero sin tocarlo y este empezó a brillar levemente, y el cristal empezó a derretirse gota por gota, era hielo, como la rosa que él me había enseñado anteriormente, ahora entendía por que al tacto era tan frío el cristal que rodeaba a aquel libro.

El tiempo pasaba y cada vez la misma sensación que había tenido esta mañana al salir de casa me recorría el cuerpo, sabia que estaba en peligro y que algo que me observaba estaba esperando a que saliera de aquella habitación, algo que ocurrirá si esta angustia que ahora me recorre el cuerpo por cada una de mis células no desaparece. Solo quería sentir aquella seguridad que sentía a su lado aunque fuese a medio metro pero aquella distancia que nos separaba me parecía un abismo enorme en el que caeré si no estoy con él.

Me acerqué al umbral de la puerta y el miedo desapareció, pero todavía era demasiado para mi, quería estar mas cerca de él, por lo que adelante un paso mas poniendo los pies en el mismo umbral de la puerta, el chico se dio la vuelta al oírme y advertí que en su cara había miedo, miedo a que terminara cometiendo la estupidez del siglo, pero al final la cometí. Salí de aquella habitación para acudir a su lado para que el miedo se fuese pero eso atrajo algo que era mucho peor que eso mismo.

Entonces tres cosas sucedieron una detrás de la otra en menos de treinta segundos: de repente un enorme chasquido estallo en el local, parecía que habían roto un enorme cristal, después el chico se coloco delante de mí sosteniendo el libro en una de las manos y por ultimo la puerta de la tienda se abrió chirriando levemente.

Quien había entrado a la habitación era una mujer de unos veinte, veintidós años como mucho que era la típica rubia despampánate que te hacia llorara de la gran belleza suya y de la pequilla belleza tuya con solo mirarla, llevaba unos vaquero desgastado y muy ajustados y una camiseta anudada al cuello de color morado, con unos zapatos de tacón negro. Su pelo caía largo hasta su cintura, tan liso que parecía imposible, sus rasgos y su tez marmórea era igual que la del chico, pero lo que más destacaba de aquella chica eran sus ojos rojos carmesí que brillaban levemente en el umbral de la tienda.

El chico profirió un leve rugido, como si fuese un león, que parecía ir dirigido a aquella mujer.

-Hola, hermanito, pero que formas son estas de saludar a tu única hermana… ¿y esa señorita?, que mona, es adorable, ¿puedo jugar con ella?- su voz era aguda y cantarina a la par que tenia un tono dulce, pero no se porque me hizo estremecerme del miedo.

El chico de repente me estrecho contra su pecho aplastándome la oreja contra él, colocando el libro entre él y yo, lo que me asusto ya que no me lo esperaba pero ahora era capaz de escuchar su respiración y aquel leve ronroneo que salía de su garganta, pero lo extraño era que no se oía el latido de su corazón, o eso o tenia el pulso normal, pero ¿Cómo lo hacia? En un situación así cualquiera tendría el corazón a mil, pero del suyo no había ni rastro.

-Hola, hermana, te ves bella como siempre y esta es mi huésped, así que no permitiré que juegue ella con nadie, es demasiado delicada.- su voz me extraño ya que estaba acostumbrada a escucharle reír o hablar con ternura pero aquella voz era tan vacía… pero me transmitió el mismo miedo que la voz de la mujer de la puerta.

Los dos se miraron durante un minuto y en sus ojos había tanto odio y amargura que era sobrecogedor pero de repente el chico bajo la cabeza y puso sus labios cerca de mi oído.

-Llévate el libro, corre con todas tus fuerzas hacia la habitación y colócate al lado de la estatua, y repite en tu cabeza ´´ Sapphire``, el libro te tele-transportara a un lugar en el que te esperara una mujer, no temas de ella es de los nuestros.- aquellos susurros y su aliento eran fríos pero su aliento gélido olía tan dulce y bien que me hizo olvidar lo que me estaba diciendo.

Asentí levemente contra su pecho y él me devolvió una leve sonrisa, me aparto bruscamente de sus brazos y entonces sus ojos se volvieron del mismo color rojo que los de su hermana, rojos como la sangre.

- ¡No lo permitiré!- chillo la mujer, el sonido fue parecido a cuando se araña una pizarra, desagradable hasta lo indeseable.

Entonces el chico se puso delante de mí para protegerme de su hermana que ahora estaba cayendo encima de él como una tigresa enfurecida, pero él la paro en el aire, cogiéndola del cuello y estampándola contra la pared forrada de estantería que tenía a su derecha. La estantería tembló y se partió en dos dejando algunos libro hechos polvo y otros medio pulverizados.

El chico se dio la vuelta, con tanta rapidez que me asuste y me miro fijamente.

-vete- fue la única palabra que salio de su boca, pero yo quería obedecer su orden y hacer lo que había dicho pero el miedo me tenia paralizada y era incapaz de mover el mas mínimo músculo.

Él chillo con desesperación y me cogió en brazos como si fuese un bebe y se dirigió hacia la habitación conmigo, pero su hermana ya se había levantado del suelo y le había empujado con enorme violencia, haciéndome entrar a mi rodando hacia la habitación y el chico quedando tumbado en el suelo, en el agujero que había echo el mismo del golpe contra el suelo.

Se levanto jadeante pero antes de que se pudiera defender, su hermana se había colocado detrás de el rodeándole el cuello con los brazos y mordiéndole en el punto por el que pasaba mas sangre por el cuello. El chico profirió un grito ahogado y cogió la melena rubia de su hermana tirando de ella con violencia, y consiguió apartarla de su cuello pero de el ahora caía de su cuello miles de hilos de sangre, su hermana se reía descaradamente y los ojos de su hermano ardían ahora en el color rojo ya que ahora su color de ojos era tan intenso que hasta parecía brillar en aquella habitación poco iluminada a causa de las velas.

Cogió a su hermana la volvió a lanzar contra la pared y sonaron el chasquido como de algún hueso roto, ahora se había pulverizado hasta la propia madera de la estantería. La mujer se estaba levantándose pero se tambaleaba tanto que hasta hubo una vez en la que se calló.

El chico me volvió a coger en volandas, como si fuese un bebe y se dirigió justo debajo de la estatua, me rodeo la cintura con un brazo, apretándome fuertemente contra él y con el otro apretó el libro contra su pecho justo como me había indicado el chico antes.

A nuestro alrededor se creo una especie de torre de luz que parecía hasta traspasar el propio techo del edificio, en ese mismo instante la mujer entro en la habitación y grito exasperada, ya no nos podía coger, se dejo caer al suelo y dio un puñetazo en el creando un agujero. De repente levanto la mirada y se quedo mirando al chico que le estaba sacando la lengua en forma de burla, la mujer al verlo, soltó otro agudo grito, que me molesto y mucho, entonces todo empezó a desaparecer y todo empezó a convertirse en una enorme habitación blanca, hasta que esa habitación se volvió estable y la luz se apago desapareciendo aquella torre de luz.

El lugar era parecido al de la habitación anterior en la que había estado pero el negro de las paredes había sido sustituido por un mármol de color grisáceo, la habitación era redonda y estaban puestas mucha columnas, una gran puerta estaba en el final de la habitación donde nos esperaba una mujer con una capa negra que solo le dejaba al descubierto la cabeza, su bella cara y su una luna creciente azulada que brillaba en medio de su frente. ¿Quien seria esa mujer? Y lo más importante ¿dónde se supone que me encuentro en este instante?

Capitulo-1 El despertar

Suena el despertador, y mientras me desperezo esta hay otra vez (como no) ese estúpido sueño comiéndome la cabeza. El mismo sueño que hace ya una semana, una mujer en medio de un prado de flores marchitas protegiendo la ultima flor, una rosa azul, de algo que no puedo ver y en cuanto la mujer me vé, me pide ayuda para que salve su flor.

La mujer es bellísima, tiene el color del pelo del color de la luz de la luna, con el mismo brillo y sus ojos son como zafiros, zafiros que brillan a la luz de la luna, pero justo cuando la voy a decir que sí, que la voy a ayudar, me despierto. Cada día tengo más tiempo para poder ver a la mujer y el sueño se vuelve más nítido, pero nunca tengo el suficiente tiempo para poder contestarle.

Mientras reflexionaba sobre este estúpido sueño, que no tiene ni pies ni cabeza, termine de vestirme y prepararme para ir al infierno, el instituto, para algunos era una bendición pero cuando vas a cuarto de la ESO es demasiado(o al menos para mí). Gracias a dios solo había quedado con una amiga en a puerta ya que hacía ya tres semanas que estábamos en vacaciones de verano. Termine de prepararme y de arreglarme y me dirigí a despedirme de mis padres.

-Hola, serena, ¿llevas ya todo?-si a todo se refería al móvil, el ipod y un brillo de labios junto con veinte euros, si, lo llevo todo.

-Sí, mama ¿Cuándo dejaras de tratarme como a una niña?-y esto sí que era verdad, le faltaba poco para limpiarme los mocos.

-Elena, la niña tiene razón, la mimas demasiado ya tiene diecisiete años- bien dicho papa.

-Alexander, pero si no la mimo, solo la cuido, es que ella es…- y se a que se refería cuando decía el nombre completo de mi padre y cuando miraba con ojos de cachorrito abandonado.

Después de que naciera mi único hermano, a mi madre le surgieron problemas y tuvo que ser operada de urgencia, después de aquello la dijeron que lo más probable fuera que no podría volver a tener hijos, eso a la pobre la destrozo, porque siempre quiso tener una familia numerosa. Cuando se quedo embarazada de mí, los médicos ni se lo creían y cuando me contaron la historia, yo tampoco me lo creí, en cierto modo yo era como un milagro viviente.

-Bueno, hasta luego- aunque el único que me dijo -hasta luego-, fue mi hermano Matt, que estaba desayunando en la cocina, él tiene dos años más que yo y va a segundo de bachiller en mi mismo instituto aunque ya se a graduado y el año que viene va a entrar a una universidad de informática y programación, aunque él también tiene vacaciones esta trabajando en no seque de unos servidores en la empresa que dirigen mis dos tías.

Mientras yo salía por la puerta de casa, mi madre le echaba a mi padre la bronca.

Esa era mi familia, la que yo tanto quería.

Pero ese día algo iba mal dentro de mí, algo me decía que no me alejara de ellos por que sino no los volvería a ver, por lo que me apresure para ir al instituto. Los nervios hicieron que el sueño que tenia de la mujer me volviera a la cabeza acompañado de un nudo en el estomago.

Por fin llegue a mi instituto y allí me esperaba mi mejor amiga donde habiamos quedado. Vanesa Gómez, era una buena amiga, pesada, pero buena.

Es delgada y alta, tiene el pelo marrón oscuro y ojos chocolate, parecen bombones de chocolate cuando los miras. Su pelo era ondulado y de largo hasta los hombros, así le quedaba bien aunque siempre decía que no le gustaba, aunque se queja por todo.

En cuanto me vió dejo el móvil con el cual seguramente estaría mandando mensajes a otra amiga, me saludo con la mano y me sonrió.

Yo hice lo mismo, la sonreí y corrí hacia donde estaba ella.

-Hola, guapa, ¿Qué tal?, yo bien, tía, tienes unas ojeras… , ¿has dormido mal?, bueno, tengo ganas de que vayamos a la librería que abrieron el otro día , esa rara de la que te hable, la librería esta bien pero el librero esta mucho mejor, tía es que es el típico rubiales súper guapo por el que te derrites con solo verlo, o con estar a su lado,claro, tía, si este no te gusta me lo intentare ligar yo ¿ no te importa, verdad? No sois novios y ni siquiera le conoces pero yo creo que le gusto por el modo en que me mira, y me biene bien que el sitio se una librería, por que he comprado libros para que no pensara que hacia de bulto y tengo pensado dártelos como regalo de vuelta de curso, asíque cúrrate un poco tu mi regalo, jo tía, tengo una ganas de llegar allí, es que él…- y empezó a describirme al chico y al morderse el labio como si estuviera a punto de comerse algo. Seguro que los libros que me había comprado serian un collazo o de los que se lee ella que son como telenovelas en las que todos los personajes tienen un nombre compuesto por cinco a la vez.

Al menos servirían como sujeción de alguna pata rota, algun papel para pintar o para el tipico regalo socorrido de ultima hora.

Mi amiga siempre tenía las hormonas por los aires, en cambio yo nunca me solía fijar en un chico más de lo normal y eso que de vez en cuando me pide alguno salir pero siempre digo -no-. Por eso para mi amiga era rarita y siempre me intentaba enseñar tíos que fuesen guapos pero yo me quedo antes con un buen libro, la verdad. Ella era como una especie de casamentera del siglo XXI.

Fuimos dando un paseo mientras ella no callaba, nos metimos en un Burguer King, pedimos unas hamburguesas y nos encaminamos hacia la librería otra vez, haciendo alguna que otra parada en tiendas de ropa.

Fuimos en autobús hacia la librería ya que estaba en el centro de la ciudad, al lado de un Pull and Beard al que solía ir con ella. El viaje fue lo típico, casi todo el rato hablando ella salvo cuando yo la interrumpía para decirla -si- o -ya ves-. Sus conversaciones eran estúpidas o monótonas aunque entretenidas normalmente, pero es que hoy solo hablaba de una cosa, el librero, que era de los típicos rubiales de ojos azules que aparentaba diecinueve. Estoy segura de que podría saber quién es aunque lo mezclaran con cien personas con unas características semejantes a las suyas.

Llegamos a la librería y de repente la misma sensación de esta mañana al salir de casa me vino al cuerpo pero ahora tenía la piel de gallina y la sensación se había multiplicado por dos.

La librería se llamaba ‘’luna de sabiduría`` y tenía el aspecto de haber estado allí siglos y no un par de días o semanas. Esa sensación me saco de mis casillas con un nuevo escalofrío, esto me esta empezando a mosquear demasiado.

-Jo, tía es la primera vez que te veo así por un chico.- mentira, no era por el chico sino por la sensación que me recorría el cuerpo entero. Era desquiciante todo aquello.

Entramos a la tienda y hubo un leve momento en el que aquella extraña sensación se intensifico pero enseguida desapareció.

El lugar tenía dos pisos, al de arriba se ascendía por unas escaleras de caracol de metal. Todo estaba hecho con madera antigua y las paredes estaban forradas de estanterías repletas de libro, también había muchas mesitas en el suelo que tenían libros de la actualidad, pero lo que más me fascinaba del lugar era el olor, un olor a madera y a flores que venía de todos los lados, que le daban a aquel lugar un toque hogareño. Desde luego aquel olor ahora era mi preferido. Me dieron ganas de sacar una tienda de campaña, un saco de dormir y quedarme allí hasta que terminara de leer el último libro.

El chico nos recibió con una cálida sonrisa y vi como mi amiga se sonrojaba, pero a mí me pareció como otro cualquiera aunque no me fije demasiado. Se me escapo una risita y ella me dio un codazo en las costillas, que me dolió de verdad, el chico se río y mi amiga se puso aun mas colorada.

-Hola, señoritas, ¿les puedo ayudar en algo?- por mí, no, pero mi amiga empezó a bombardearle con títulos clásicos de la literatura inglesa y castellana, se los debió de estudiar a posta, el chico me miro con cara de aburrimiento y yo empecé a revolotear por aquel lugar sin hacer caso a las miradas que me mandaba de vez en cuando.

El sitio tenía toda clase de libro y en toda clase de idiomas: latín, alemán, francés, ingles, portugués… y también un sinfín de diferentes cubiertas de libros, en la parte de debajo estaban los libros de la actualidad y los que eran del siglo XX o posterior en la parte de arriba, casi toda la planta libros con tapas en cuero, incluso algunos con tapas de madera y otros como si fuesen papiros, aquello era más una biblioteca que una librería.

Baje abajo y seguí mirando libros de los de ahora, después de las vacaciones teníamos un trabajo de lectura y yo sin libro como siempre, me enfrasque en la búsqueda, pero había demasiado donde elegir, hubo unos tres que me gustaron por lo que leí en la contraportada aunque no sabia cual elegir.

Fui mirando por toda la planta de abajo, pero mire de reojo a la de arriba donde vi un expositor de un libro, era extraño, antes no lo habia visto, otra vez me embriago una sensación de escalofrío, era como si aquel libro me llamase. Subí y me coloque delante del expositor.

Dentro de él había un libro antigua, de tapas de cuero negro, envejecidas del uso y del paso del tiempo, como broche tenía una tira de cuero negro que terminaba en un triangulo de plata. Pero lo mas sorprendente de aquel ejemplar era la luna creciente que había en la tapa delantera, una luna que parecía un zafiro engarzado a la tapa, facetado en miles de caras para que los lados fuesen redondos y lisos, por ella pasaban miles de líneas finísimas de plata. Al igual que las líneas que tenía el broche. Era una joya fascínate, estaba segura de que la piedra era un zafiro, pero si fuese así aquel libro tenía que valer un pastón. Extendí la mano para poder tocar al menos el fino cristal de aquel libro, ahora tenía la sensación de que aquel libro era mío y lo tenía que conseguir como fuese. Si me tenía que convertir en ladrona, lo haria y si tenía que suplicar a mi padre, lo haria y si se lo tengo que pedir a mis tías millonarias, lo haria.

Antes de que mi mano tocara el vidrio alguien susurro mi nombre en el oído, di un respingón del susto, era Vanesa que se estaba riendo suavemente a causa de mi reacción.

-Vámonos ya, que mis padres me han llamado y tengo que volver, porque al estúpido de mi tío se le ha antojado visitarnos, justo hoy que quedo para salir va y aparece, y encima me han dicho que como no vaya me matan.- me hizo gracia por que hablaba en tono enfadado. Seguro que ahora estaría loquita por el chico, pobre, tendrá que aguantarla durante las vacaciones de verano hasta que se marche con sus padres a la playa.

La seguí hasta la puerta pero en cuanto termine de asimilar la palabra –irme-, el cuerpo se me agarroto, aunque esa reacción era innecesaria, no me iría ahora por nada del mundo, quería quedarme aquí, oliendo el olor a madera y viendo el resto de libros que aun no había visto, pero sobretodo quería seguir contemplando el libro, el que me había hipnotizado.

-Vete tú ¿vale?, luego te llamo y me cuentas que tal, es que no tengo todavía el libro para el trabajo de lengua, seguro que por aquí veo alguno que sea bueno.- la sonreí alegremente.

Me miro con mala cara pero acepto mi decisión sin quejas, sabía que yo era la persona más cabezota sobre la faz de la tierra. Era mejor no discutir conmigo, era gastar saliva para nada.

-Vale, hasta luego- Y se fue corriendo con una bolsa en la que llevaba otro o otros libros, mejor mas libros para regalo socorridos, o quien sabe quizas alguno no este del todo mal.

Cuando se fue me hizo gracia la última mirada furtiva que me echo, parecía preocupada de algo y después volvió a mirar al librero.

Siendo como es ella seguro que se pensaba que me había gustado el chico hasta tal punto que a lo mejor ahora me daba la vuelta y me tiraba a sus brazos para besarle y después enrollarme con él, o al menos algo parecido seria lo que pensaría. Ella y su mente calenturienta que ha visto demasiadas telenovelas basura.

Me di la vuelta y el chico estaba hay sonriéndome.

-¿Necesitas ayuda?- y me sonrió educadamente, lo que me dejo sin aliento ahora que me fijaba era que sus ojos de un azul muy parecido de al que tenia la mujer del sueño pero este tenía un toque de color morado, me pregunte si llevaría lentillas. Pero no tenía pinta.

-Eh, no gracias- le sonreí torpemente y me puse sin querer colorada.

-Ah, vale- su única contestación y aparto bruscamente la cara, algo que me molesto.

Vi como cogió la pila de libro que había en una de las mesas y empezó colocando los libros haciendo un poco de ruido. Me impresionó la cantidad de libros que le había enseñado a Vanesa. Hay debía de haber unos treinta libros y de todos los géneros, a lo mejor alguno me gustaba de los que me regalaba y todo.

Yo volví a arriba para contempla otra vez el libro que me había fascinado de aquel modo, ahora me tenía tan fascinada que ya ni siquiera oía el ruido que hacía el chico al colocar los libros, todo en mi mente quedo en un silencio sepulcral, solo había una cosa que me llamaba, el libro, era como si me dijera- róbame soy tuyo, cógeme- así todo el rato, como siguiese así durante mucho tiempo me terminaría volviendo loca de atar. Pero algo dentro de mí relacionaba aquel extraño libro sin título con la mujer de mis sueños.

Todo estaba silencioso y de repente me dio un sueño tremendo, los parpados se me cerraban solos y como siguiese así me caería en redondo al suelo. Parecía que me había tomado una caja entera de valerianas.

-Bello, ¿verdad?- aquella voz me sobresalto, pero era una voz dulce, templada y aterciopelada. Lo que me había conseguido despejar aquel adormecimiento. Aunque ahora me dolía un poco la cabeza.

Me di la vuelta demasiado rápido, tropezando con mis propios pies y sentí que me estaba cayendo contra el suelo. Cerré los ojos con fuerza esperando el golpazo de mi cabeza contra el suelo, espere pero el golpe no llegaba, abrí un poco un ojo y vi que el chico estaba de cunclillas sujetándome y riendo a causa de mi cara. Me sostenía con ligereza, como si no pesara más que un kilo en vez de cincuenta y tantos.

Sus brazos eran fuertes y me sostenía sin arrimarme a su cuerpo pero estaban fríos como el hielo eso me extraño y ahora que le miraba a los ojos vi que estaban un poco mas rojos que antes, ahora eran del color de las amatistas ¿por qué? Para cuando ya me había dado cuenta estaba otra vez estaba roja como un tomate y él ya estaba apartando la vista de mi cara.

Me ayudo a levantarme y me fije en lo guapo que era aquel chico, pelo del color de la miel, ojos azules o morados (aun no lo tenía claro), aparentaba tener dieciocho o diecinueve y no era demasiado musculoso, aunque estaba en buena forma. Pero su piel parecía dura y era muy blanco de piel y eso que yo por mucho que estuviese en la playa no me terminaba bronceando pero el parecía no haber pisado una en toda su vida. Su rostro era demasiado perfecto para ser humano, era como un ángel, contra mas pensaba en esto el corazón más se me aceleraba, este chico era el primero que me atraía, él producía en mi el mismo efecto que el libro. Todo en aquella librería me atraía, el librero, los libros, el olor pero sobre todo el libro que tenía un zafiro en la tapa delantera.

-¿Estás bien?- ahora que oía su voz más detenida mente me pareció la voz más dulce que había oído en la vida, pero en ella se escondía dureza.

-Eh, sí, estoy bien, lo siento soy un poco torpe.- no sabía el porqué pero cada vez que me miraba fijamente a los ojos, me olvidaba hasta de respirar.

Me sujete al pequeño expositor que tenia a mis espaldas, en el que estaba dentro el libro con el zafiro.

Cuando lo toque, estaba congelado, como si tocase un hielo o al propio chico que tenía delante, me volví para ver lo que pasaba y vi que el zafiro que tenía el libro en la portaba estaba brillando tenuemente con un suave resplandor azulado, eso era ya más que extraño.

El chico me miró con cara perpleja, los ojos se le salían de sus orbitas y de su pecho salía un leve gruñido que parecía el de un tigre o un puma, ágilmente dio un leve salto hacia atrás y se quedo de cunclillas preparado para saltar sobre mí, todo su cuerpo estaba en tensión preparado para luchar, o lo que quiera que quisiese hacerme.

-¿Cómo me has encontrado tan rápido? ¿Eres del clan del sol?, ¿del clan de la luna? ¿Eres uno de los sellos? Mas te vale ser una aliada, sino te aseguro que saldrás de aquí en el Samur o iras directa a un tanatorio… como no quites de inmediato las manos de encima del cristal te vas a quedar sin ellas.- al principio me hablaba en susurros pero termino gritando y ahora sus ojos eran totalmente de color carmesí, un rojo que me parecería bello si no fuese porque los ojos no cambian de color nunca.

Tuve un acto reflejo y me solté del expositor, perdiendo el equilibrio y teniendo que agarrarme a la estantería de al lado para no terminar en el suelo. Si las piernas me seguían temblando así iban a volver ellas solas a casa.

-¡CONTESTA!- me grito mientras de su garganta salía a la vez una especie de gruñido y rugido, parecía más un león que un chico normal de diecinueve o dieciocho años.

De repente salto encima de mí con un movimiento que ni siquiera note, me tumbo en suelo sujetándome firmemente las muñecas y de repente acerco su nariz a mi cuello, oliendo algo que no entendía pero el roce de su nariz contra mi cuello era como si en verano te pasaran por el cuello un cubito de hilo. Me intente liberara y me removía como una posesa, sin que me pudiese mover un solo centímetro, era demasiado fuerte y empezaban a dolerme las muñecas de la presión que él ejercía. Él, de repente, dio un grito ahogado cuando termino de oler lo que fuese. Todo esto duraría como unos diez segundos, pero fueron los más largos de mi viva.

-¿No eres de Sapphire, como es posible que reaccione el libro ante ti?- en sus ojos había rabia y frustración y su voz se había vuelto monótona y sin nada de dulzura.

Quería decirle que estaba loco, que para mi Sapphire no significaba nada, que o me dejaba ya en paz o le iba a poner una denuncia que ni vendiendo todos los libros en eBay iba a conseguir pagarla y sobre todo que me estaba haciendo las muñecas polvo, a si y que fuese al sicólogo por si acaso. Seguí intentando luchar contra sus brazos y lo único que conseguía era clavarme mas las pulseras, era estúpido aquello, él solo quería una respuesta y yo solo que me dejara en paz. Pero la voz no me salía.

Sentí de repente que los ojos se me estaban humedeciendo, genial tenia la mala costumbre de llorar cuando me sentía furiosa o frustrada y era justamente como me sentía ahora mismo.

Gire la cabeza bruscamente pero no antes de que mis ojos pareciesen cataratas, me dio tiempo justo a ver que en sus ojo había ahora duda y arrepentimiento, lo cual no entendí, pero de repente me entro un sueño insoportable, que me recordó a cuando con siete años me anestesiaron para quitarme una muela.

Los parpados se me cerraron y caí en un profundo sueño.

El sueño era el de hace ya una semanas, pero el numero de rosa había cambiado de una a doce y vez de ella protegerlas parecía que ellas le protegían a ella ya que hacían alrededor de la mujer un circulo. En cuanto me vio me sonrió, otro cambio más.

-Por fin le encontraste, Serena, ese libro te pertenece desde el mismo día que cumpliste los diecisiete- su voz, era como el sonar de un arpa, tan melodiosa y suave que era irresistible, me acerque sin darme cuenta para poder oírla mejor.

-¿Quién eres? ¿Qué quieres de mi?- estaba tan furiosa que de tanto apretar los dientes sentía dolor en la cabeza, pero ¿Sentir dolor en un sueño? Eso me dejo petrificada.

Que había echo yo para que todo el mundo y que todo lo nuevo que aparecía pareciese sacado de una película de ciencia ficción.

-Soy la diosa de la luna, mi casa es la noche, mis guardianes son las estrellas, mi nombre es Kashyri Elene, es un nombre largo, así que llamadme kashyri, te será mas fácil- y me sonrío cálidamente, aunque era la misma sonrisa que utilizaba el chico, al recordar lo que había pasado antes de quedarme dormida, me quede paralizada.

Ella debió de notarlo por que se echo a reír, su risa me relajo porque era como oír los cascabeles tintinear, era agradable.

-Y de ti solo quiero una cosa, necesito que salves a mi país y a sus gentes de la destrucción que le espera.-me lo digo en un tono tan serio que me puse aun mas rígida.

-Mi país tendrá sequías, miles de pueblos morirán junto con sus gentes arrasados, las flores se marchitaran y si eso sucede las hadas no volverán a nacer, los espíritus de los lobos saben lo que se avecina y no para de aullar a la luna para que lleve a una salvadora y esa querida niña mía eres tu, uno de tus guardianes viajo a este mundo ya que es en la tierra donde nacen las sacerdotisas y hasta los diecisiete no puedo saber quien es, por que hasta esa edad no están preparadas mas o menos mentalmente, te busque, te llame y tu fuiste la única que noto lo del libro, que tuviste los sueños. Tu eras mi elegida, la única en todo el mundo capaz de esta monumental hazaña- me hizo gracia el como decía todo esto, parecía que estaba dando una clase de historia sobre algo que no entendía ni pío.

De toda la cháchara solo entendí que yo tenia que salva un país, ¿yo?...jajajajajajaja esto si que era una buena broma. Los santos inocentes se me han adelantado.

La mujer al verme reír me puso mala cara. Cuando me recupere del ataque de risa por fin hable para quejarme.

-¿Quieres que salve un país entero junto con el chico que tiene cambios de humor y que casi me mata, solos los dos?- dicho en voz alta sonaba demasiado raro.

-Lo siento pero el solo intentaba proteger ´´ tu`` libro, el libro que ha pasado de sacerdotisa en sacerdotisa y en el están escritas muchas claves que solo las mujeres que son sacerdotisas pueden leer. En realidad lo que hay dentro de ese libro son sus historias y el como se convirtieron en sacerdotisas junto con su historia el completo. Te enseñara muchas cosas.-y me sonrío alegremente.

Solo se me quedo una sola palabra de toda aquella carla que dijo de carrerilla, lucha. ¿Es que tendría que luchar? ¿Yo, blandiendo una espada?, esta mujer no sabe ni lo que dice.

Definitivamente mis conclusiones estaban en lo acertado, la loca no era yo, sino ella.

-Pero te equivocas en lo de que tendrás que enfrentarte tu sola a lo de salvar el país entero. Te ayudaran en total doce personas que no son en nada parecidas a ti, en apariencia externa quizás pero por dentro…, te llevaras mas de una sorpresa. Cada uno estará bajo la protección de una constelación zodiacal, ellos tendrán poderes extraños y raros, y cada vez que utilicen dichos poderes en su cuerpo se manifestara la marca que antes te mente.-y después de toda la cháchara me sonrío alegremente.

Entonces, empezó a andar hacia mí acortando la poca distancia que nos separaba a las dos. Cuando estuvo lo suficiente mente cerca me abrazo fuertemente.

-Tu, pequeña mía, una sacerdotisa de la luna, serás mi décimo tercera sacerdotisa, Serena, no hay nada mas que charlar, por ahora, claro, todos te querrán y te cuidaran, no temas, peque. Pero por favor, ayuda a mi país, este símbolo te convertirá en sacerdotisa.- me dijo dulcemente al oído, mientras me acariciaba el pelo, como una madre intentando calmar a un hijo.

Suspiro lentamente y entonces me dio un besos congelado en el hombro, debajo de la clavícula. Donde después de que sus labios me tocaran me dejaron un extraño tatuaje que se fue dibujando y volviéndose de colores fuertes poco a poco. Al principio me queje a causa de la sorpresa.

Una luz del color de los zafiros se estaba trazando en mi pecho, creando una luna y a su alrededor doce círculos vacíos que la rodeaban, toque la marca y me sorprendió el notar que estaba congelada en comparación con la temperatura del resto de mi piel.

-¿Qué es esto?- la voz me tembló, dejándome llevar por la sorpresa, me di cuenta de que tenia el pulso revolucionado.

-ya te lo dije, cariño, la marca de la diosa y ahora vuelve con él y dile todo lo que te e contado yo. Cuídate por mí, se que lo conseguirás, siempre te cuidare y mirare desde la noche, pero ahora tienes que despertar.-

Me despidió con la mano y una vez de nuevo caí en una oscuridad eterna, pero ahora no dormía, sino que me había despertado pero como… la sacerdotisa de la luna.

Cry Wolf


Cry Wolf para aquellos que lo queráis leer os servirá para oxigenaros de tanto vampiro pero no salir a la vez de ese mundo aunque no sale ningún vampiro que yo recuerde en este libro.


Bueno yo de este libro me entere gracias a una amiga mía que me lo recomendó y en cuanto pude me lo compre, esta historia es entrañable y en ella hay todo tipo de emociones. por supuesto hay amor.


Cry Wolf no es para mi gusto la típica historia de que hay flores por todos los lados y de que todo es tan bonito que hasta salta del libro el olor a rosas y la vista se te tiñe y solo ves el mundo en el del lado bueno, pues no aquí te exponen la cruda realidad, que al fin y al cabo es la realidad, de la jerarquía de las manadas de lobos que existen y de como se trasnforman.


la protagonista esta todo el rato siendo maltratada por los de su manada y sus superiores y el hijo de uno de los alfas mas poderosos es mandado para solventar el problema, poco a poco la relación entre ellos se va estrechando.
Si la vais a leer tenéis que empezar a leer el relato que dio origen al libro y que se encuentra también dentro del libro, el relato se llama alfa y omega y se encuentra mas o menos del intermedio al final del libro, hacerme caso y leer primero esa historia y no lo hagáis como yo que no me di cuenta y no la leí, si la leéis después de haber leído el libro os costara mas leerlo y no os enterareis muy bien del principio de este.

Perdón por no decir los nombres pero es que no tengo el libro y hace mucho que lo leí, solo decir que lo leáis y que estoy como loca por que saquen la segunda parte aquí en España.

Romeo y Julieta

Todo el que quiera leer una historia de amor dificil, estremecedor y a la vez duradero y perdurable tiene que leer esta fantastica historia que si a lo largo de tanto tiempo a perdurado sera por algo.



Este libro llego a mi del modo mas tonto que se puede imaginar, un dia fui a la casa del libros y tenia que comprarme un libro para un trabajo del instituto (Tristan e Iseo, otra historia de amor fatidico) y le tenian en las estanterias de al lado, para cuando me di cuenta ya estaba pagando anbos libros en la caja.




Al principio, o al menos en la editorial que me cogi que viene el libro escrito en el testo original (ingles) y español, no me enteraba de nada ya que lo habian traducido en castellano antiguo y lo deje tirado por la habitacion hasta que llego el verano, entonces se me acabaron los libros y lo volvia a reanudar, me lo tuve que leer dos veces para pillarlo por completo pero aun hoy en dia su historia me hace estremecerme.




Simplemente leerlo o ver la pelicula de este echo en version moderna protagonizada por leonardo dicaprio y claire danes.




De esta historia tambien hay un anime que se llama Romeo x julieta, que aunque cambia en algunas cosas la historia esta tambien bien y los dibujos son preciosos.




''La historia tiene como protagonistas a Romeo Montesco y Julieta Capuleto, dos familias que estan desde hace años rivalizadas, un día los Capuleto dan una fiesta y algunos Montesco entre los que se incluye Romeo, se cuelan es aqui cuando estos se conocen y dan rienda suelta a su amor fatidico''

Romeo conoce a Julieta en la fiesta de los Capuleto y ellos se enamoran a primera vista después de esto Romeo acude a ver a Julieta a su balcón ( que seguro es la escena mas conocida del mundo entero) pero Julieta antes de que él fuese a verla había descubierto que él era un Montesco y que en consecuencia eran enemigos de nacimiento, eso les provoca dolor pero deciden seguir con su amor y se casan secretamente, después de esto, Julieta decide empezar un plan para poder fugarse con él porque él a sido desterrado.

Ella va a ver al boticario y decide este darle unas hierbas que harán que parezca muerte pero en realidad despertara al poco tiempo, ella se toma el veneno pero antes de tomárselo le manda una carta a romeo para decirle que vaya a buscarla y que en realidad ella no esta muerte, pero la carta nunca le llega.

Él acude a su tumba y decide matarse con un veneno pero mientras él muere en ese momento despierta Julieta y su amado muere entre sus brazos lo que la lleva a quitarse la vida con la daga de este.

De verdad esta historia es increíble, si no queréis leeros el libro al menos ver la película.Yo con ella llore.


Crepusculo


De esta historia que decir que la gente ya no se pesa, que es la historia de amor mas incomparable que e leído nunca en mi corta vida, simplemente magnifica y que a la autora que todos conocemos deberían de ponerle un monumento por haber creado seguramente la mejor historia de amor del siglo XXI


Esta saga que mas de una de entre las cuales me incluyo hubiéramos deseado mucho mas larga, consta de cuatro libros que están ordenados en el siguiente orden: Crepúsculo, Luna Nueva, Eclipse y Amanecer.


'' Bella Swan, una chica normal decide irse durante una temporada junto con su padre a froks y en su instituto nuevo conoce a los cullen de entre los cuales se encuentras Edward cullen, estos se van conociendo y Bella descubre el gran secreto que le rodea a él y a su familia''


Mas adelante a partir de Luna Nueva, Jacob Black, un amigo de la infancia de Bella, toma un papel mucho mas importante del que había teniado en Crepúsculo y lo mantiene hasta el final.

Vampire Knight




Para aquellos que hayan leído crepúsculo o La casa de la noche o que sepan que les gusta el mundo vampirico y nunca hayan leído un manga, este es el ideal para iniciarse en ese mundo.







Llevo desde que era pequeña leyendo mangas y este de entre algún otro que se salve, es el mejor que e leído en mucho tiempo, la trama te mantiene en suspense completamente y es muy pero que muy adictibo además para aquellos que les de pereza leerlo esta el anime de este mismo manga en you tube y son mas temporadas de las que hay pero os aseguro que si os gusta el mundo de lo para normal y los vampiros esta serie os trasnportara a otro mundo de vampiro que es increíble.





''La historia trta de la relacion que tiene yuki con kaname, el cual es un vampiro y la rescato del ataque de un vampiro cuando era pequella y estaba habandona da en plena ventisca, toda la historia sucede al rededor de la academia cross que esta a cargo del padre adoptivo de yuki, este tambien tiene adoptado a Zero, que fue el unico que se salvo del ataque de un vampiro hacia su familia''

Poco a poco esta historia por tranquila que parezca en el primer capitulo, se va truncando y que va tomando forma de un modo bastante peculiar.



Capitulo-1 visitante antojaciza

Deje de pensar en el pasado cuando un dulce perfume inundo con gracia la habitación, rosas y no me hacia falta abrir los ojos para saberlo, demasiadas veces las había olido ya.

Me incorpore un poco en el sofá sin ganas mientras contemplaba la luna llena, hoy quizás fuese al lago, estaba realmente bello en aquellos días, mire hacia la puerta y vi a Edward entrar con un jarrón de rosas rojas entre las manos, me contempló mientras lo dejaba en la mesa del centro del lugar, su fría mirada seguía siendo lo mas característico de él, sin ninguna duda a caber de ello.

-Mi señor, las flores las ha traído la señorita Elena, me dijo que le dijera que se iría un tiempo de viaje pero que enseguida volvería para usted.- dijo mientras se sentaba en el sofá de enfrente.

-No pienso amarla, estoy arto de ella, simplemente quiero tranquilidad y tu mi buen amigo lo sabes mejor que nadie, a demás sabemos bien tu y yo que ella solo me quiera por mi rango y por lo que a ello le corresponde.- dije mientras recordé la vez que mientras tenia los ojos cerrados me salto y me empezó a besar mientras me intento arrancar la camisa, tuve que ser demasiado brusco para calmarla, no me gusta que me toquen de ese modo sin mi permiso y eso lo sabia bien ella de ante mano.

-Si desea descanso, tiene todo el tiempo del mundo mi señor y hay otra cuestión por la que estoy aquí.- dijo mientras jugueteaba con una rosas entre sus manos fijándose en sus hermosos pétalos.

-¿El que?- dije mientras cogía una y empecé a arrancarle los pétalos.

-Una humana pide audiencia con usted.- dijo mientras fijaba sus ojos de frío hielo en mí, me costo una milésima entender aquella palabra, al instante la rosa termino echa añicos entre mis dedos mientras lanzaba el reto al suelo.

-¿Una humana?- dije indignado de que tal escoria me pidiera una audiencia a ´´ MI``

-Si señor, dice que es urgente, esta esperando en la puerta de la habitación.- dijo mientras recogía lo que yo había tirado, me agache para ayudarle.

-¿Qué es lo que desea de mi?- dije mientras intentaba calmarme un solo instante, que estuviera tan enfadado no era demasiado bueno para el inmobiliario y este me gustaba de verdad.

-Dice que tiene algo que decirle y ofrecerle algo que nadie mas le puede dar.- dijo y dejo los retos de la rosa en la mesa mientras depositaba la suya en el jarrón y empezaba a buscar un lugar apropiado en la habitación para este, se termino decantando por la mesilla que estaba en el lado de la izquierda de la cama, quedaba bien allí.

-Bien, pues entonces veamos que es lo que me tiene que ofrecer si no ya tengo la comida de esta semana.- dije mientras reí, ahora me di cuenta de que su olor se colaba por debajo de la puerta y se mezclaba con el de las rosas. Que estupido he sido de no percatarme de ello antes.

-Si me disculpa.- dijo mientras se dirigió hacia la puerta y la abrió, su cuerpo pequeño delataba que tendría unos 17 o 16 años y que era flacucha algo fácil de saber por las líneas que marcaba el vestido simple y marrón oscuro que llevaba, solo había algo que era extraño en aquel conjunto, un cinturón por el que llevaba atados a este dos bolsas de terciopelo una un tanto pequeña, parecía un monedero y otra que parecía albergar algo rectangular y ancho, aun así no muy grande, ¿seria una caja?

- Señorita le presento a mi señor, Alan Sheridan, sangre pura y señor de estos territorios y de una de las más nobles familias.

La muchacha me hizo una reverencia y yo me tumbe en el sofá, ella no necesitaba ningún respeto de mi parte, en cambio ella necesitaba que me sintiera respetado por esta si no deseaba morir.

-Encantada de conocerle, señor, mi nombre es Sophia, mucho gusto en conocerle.- dijo mientras me miraba desde el umbral de la puerta.

-Siéntate y Edward, ya te puedes retirar, gracias.- dije mientras la miraba como se sentaba con elegancia en el sofá, tenia estilo, había que reconócelo.

La habitaciones quedo en silencio después de que Edward me hiciera una reverencia y se marchase, esta solo había estado mirándome durante todo el rato y yo deje pasar el tiempo, como estaba acostumbrado, me incorpore al rato y me la quede mirando atentamente, esta me miro a los ojos y sabia lo que vería en ellos, una bestia despiadada, esta tenia el pelo negro como la noche pero sus ojos eran color celeste, como el color claro del agua pura, era un contraste bello.

-y bien, Deseas la muerte o el que, Si no seria una tontería venir a ver a un vampiro pero tengo curiosidad ¿como sabe una simple humana de un sangre pura como yo o mejor dicho de los nuestros?- dije mientras la veía relajarse al escuchar mi voz, la tensión la debía sentar mal.

-Mi madre me contó de vuestra existencia para que yo pudiese vivir.- dijo mientras observaba con detenimiento cada objeto, jarrón y cuadro del lugar.

-¿Para que vivas?- ¿por que le estaba dando conversación una simple cabeza de res que mas tarde seria mi cena?

-Me estoy muriendo, solo me queda un mes.- dijo y eso me hizo fijarme en su palidez y su delgadez, encajaban en aquel cuadro, aprecia una enferma.

-¿Qué tienes?- dije y si era anémica que por el olor de su sangre lo parecía, si era así entonces la mataría y quizás la mandaría enterar, sabía demasiadas cosas.

-No lo se, descubrí con el don que tengo que solo me quedan de vida mes y medio, puedo darte a cambio algo si eres tu el que me trasforma, algo que muy pocas personas te pueden dar.-dijo mientras volvía a clavar sus ojos azules en mi, eran diferentes a los de Edward, estos eran dulces y calidos, en verdad sus ojos eran como el agua pura.

-¿Cuál es tu don y que te hace pensar que un sangre pura te va a trasformar?-dije mientras pensaba que no le daría a aquella chica la condena que yo llevaba arrastrando desde que nací.

-Puedo ver el pasado, presente y futuro de toda persona si se su nombre, y pondré a disposición completa mi vida y mi don si eres tu el que me trasforma, quiero ser una vampiresa de clase A.- dijo mientras bajaba su mirada al decir esto ultimo.

Aquello me enfureció y termine recostándome contra el sofá y reposaba los pies encima de este. Me eche a reír, ¿Se creía de verdad que me creería aquella farsa?

-¿Te crees que soy estupido que no tengo cerebro o que?- dije mientras mi voz resonaba cada vez mas fuerte.

-Ni mucho menos tomaría por estupido a un vampiro y menos a un sangre pura como lo es usted, le propongo un trato.-dijo mientras se agarraba a las faldas del vestido, parecía tenerme miedo.

-¿Qué clase de trato?, mi pequeña ratita asustadiza.- dije con sarcasmo, esta saco fuerzas de aquello y me miro con semblante serio.

-Déme usted una sola oportunidad para demostrarle que mis poderes son de verdad si no máteme del modo que quieras.-dijo mientras un escalofrío le recorrió el cuerpo.

-De acuerdo.- dije mientras la miraba con mofa.

Esta se llevo las manos al cinturón y empezó a rebuscar en su pequeña bolsa y de esta saco un péndulo de plata que estaba hueco por dentro y parecía poder abrirse, la cadena de la que colgaba este era fina y terminaba en una pequeña bolita maciza de un mineral azul.

-Si me das un pelo tuyo podré decirte la fecha de cumpleaños y en que año naciste.- dijo mientras abría el pequeño compartimiento del péndulo.

-¿Y si te digo que nací el 4 de abril de 1797?- dije mientras me quitaba un pelo del cogote y se lo entregaba, esta lo introdujo dentro y cerro el péndulo, en seguida le dejo balancearse, paso la mano alrededor de este y al instante se quedo completamente quieto, solo parecía vibrar.

La chica cerró los ojos y se concentro, el péndulo empezó a moverse hacia la izquierda y esta abrió los ojos al instante.

-Diría que mientes.- dijo mientras se sacaba de la bolsa grande unas cartas viejas y una libreta con letras y números junto con dibujos de casas y cosas así, se para en la de los números, estaban enumerados del cero al nueve.

Lo cierto era que había acertado y poca gente conocía mi fecha de nacimiento exacta, solo la conocían mis padres que están muertos, mi hermana que no se donde esta, mi hermano que me odia y vete a saber si se acuerda y Edward que llevaba ya conmigo tantos años que no recuerdo en que año le conocí aunque si en que circunstancias.

-Si sabes mi edad de por si, ¿sabes qué te matare?, pero ¿como se que no lo sabes de por si?- dije mientras pensaba que a lo mejor si su madre le había hablado de mi tambien se habría preparado para esta pregunta y eso del péndulo solo era un simple paripé.

-Si acierto, pregúntame entonces todo lo que quieras, acertare con seguridad, si tengo estos poderes ahora, imagínese lo que seria capaz de hacer ya transformada, señor.- dijo mientras seguía concentrada pasando una y otra vez el péndulo por los números mientras este se movía mas fuerte hacia unos números que hacia otros.

La chica tenia razón y si eso fuese verdad seria un autentico diamante en bruto, algo demasiado inusual como para dejar que se convirtiese en algo de segunda clase, tenia que pertenecer a la clase que se merecía, a la clase A

-Tu naciste el 9 de abril de 1609, ¿acerté?-dijo mientras me miraba con una ancha sonrisa en los labios.

-Si-dije mientras pensaba como habría echo trampas, ¿se lo habría dicho Edward? No creo el era demasiado poco hablador.

-Bien ¿que otra pregunta quiere que acierte?, señor.- dijo mientras me miraba inquisitivamente.

-Vale, si te dijera que me dijeras mi pasado, ¿Serias capaz? Pero si te equivocas aunque sea en una sola palabra, sabes que las consecuencias son nefastas ¿verdad?- dije y me puse a pensar en que muerte poco dolorosa le podría dar.

Esta cogió la baraja que tenia y empezó a susurrarle palabra que me eran imposibles relacionar con ninguna lengua que conociese, me recordaba al latín pero aun así eran demasiado extraña, coloco tres montones en la mesa y pude contemplar lo desgastados que estaba los bordes de utilizarlas.

-Con la mano izquierda coloca los montones en el orden que quieras y haz un solo monto.- dijo con voz monótona, parecía otra, la seriedad que había adoptado su cara parecía irreal.

Hice lo que me indico y al instante que termine de barajar, ella empezó a trabajar con ellas, las puso todas las carta seguidas y dividiéndolas en barias filas.

-dolor, sufrimiento y soledad, han sido los sentimientos que mas has tenido en tu vida, tu infancia fue feliz y en ya una edad entrada tu padres quedaron…¿muertos? No… en reposo, es como si ellos siguieran dormidos pero a la vez despiertos, no lo comprendo.- dijo mientras pasaba sus finos dedos por las cartas, me que de clavado cuando dijo esto ultimo, estaba prohibido que tal cosa lo supiera un humano y si lo sabia a cambio tendría que morir.

-Se llama ‘’pacto de letargo’’ se hace cuando esos vampiros son demasiado poderosos o se quiere dejar a un vampiro sin morir, se le clava algo en el corazo y se le extra la sangre, si esa sangre entra en contacto con el cuerpo, el cuerpo vuelve a vivir, se ha hecho solo con cinco vampiros y de ellos mis padres son dos...-Dije sorprendido de lo que había acertado.

-Hermanos, tienes hermanos, pero nunca has estado muy unido a estos salvo por el gran aprecio y cariño que te tiene tu hermano mayor….-y se quedo mirando una carta y la que estaba a su lado- no, no, es hermana, tienes un hermano mayor y una hermana que es la que esta en medio.- dijo mientras retiraba algunas cartas y hacia otro montón con las cartas que ya había interpretado, era increíble lo que era capaz de decir.

-Conociste a varias mujeres-de repente desvelo una carta que había estado todo el rato boca a bajo-cuatro, exactamente, ¿me equivoco?- dijo mientras aun tenia aquella carta entre sus manos, salían en ella cuatro espadas.

-No, estas, por ahora en todo lo cierto.- dije y ella me sonrío y deposito aquellas cartas en el montón de usadas.

-ellas te amaron y tu a ellas- se paro y contemplo una carta que estaba a su derecha, una que había cogido del monto pequeño que no había desvelado aun.

-Pero la ultima mujer que amaste, fue especial, ella te consiguió calmar.-dijo mientras señalaba y tocaba con ternura una carta en la que salía una pareja sonriente y abrazándose.

-Pero ella murió antes de pasar a esta vida, no espera, si paso… ¿no acepto el cambio su cuerpo?, si… si, lo acepto pero no, ella murió al poco.-dijo mientras empezó a sacar y recolocar todas las cartas, lo hizo tan rápido que incluso me sorprendió, se notaba que tenia experiencia.

-Ella, fue asesinada, ¿verdad?- yo no quería recordar aquellos días que aun estaban demasiado recientes a aunque ya se tratasen de años, años que marcaban su paso con dolor.

-Si, ella… la mataron cuando aun era una recién convertido, en ese tiempo el vampiro está demasiado distraído con el cambio como para poder defenderse bien y yo…- dije sin querer seguir.

-Tú, no pudiste hacer nada o es mas hiciste cuanto tenías y pudiste e incluso hiciste de más-dijo mientras utilizo de repente el péndulo y lo fue pasando por una serie de lista de palabras.

Me sentía desorientado y aquella brecha de dolor, aquella cicatriz, aun se resentía cuando su historia salía a flote y mas si su nombre se mentaba, algo por lo que en este momento no estaba dispuesto a recordar.

Vi como pasaba la mano por un conjunto de cartas, en concreto tres, que estaban fuera de aquella especie de estrella que había formado con el resto.

-El que la mato…-dijo

-Obtuvo lo que se merecía, un intercambio.-dije lleno de cólera, recuerdo el dolor de aquel brazo roto, pero aquello no fue nada comparado con el dolor que sentí con su pérdida, hubiera preferido que me hubieran roto mil veces el brazo y seguir teniéndola junto a mí.

-No os entiendo-dijo la chica mientras sacaba las cartas y las iba colocando en línea, esta miraba preocupada a las cartas mientras de vez en cuando iba pasando la mano por encama de estas.

-¿Que sucede?-dije, la curiosidad me mataba, aunque al fin y al cabo era mi futuro.

-No lo se, las cartas de están contradiciendo las unas a las otras…-dijo mientras se tocaba la cabeza como si le estuviera doliendo, yo solo veía que ahora todas las cartas estaban saliendo invertidas, como lo había estado mi viva sin mi amada.

Siguió haciendo montones y colocando las cartas hasta que por fin salio una hacia arriba un hombre.

-El ermitaño, la soledad.-dijo mientras me entregaba la carta, era un hombre sentado en una roca y contemplaba el cielo en el que una luna menguante a penas lo iluminaba.

-Tu vida a estado llena de soledad, de recogimiento, todo ello a causa de su muerte, aun te duele pensar en ella.-dijo mientras sacaba otra carta, la carta de los enamorados pero boca abajo.

-Elina…- dije en un susurro, su nombre aun penetraba en mi alma y el dolor era la verdad menos intenso que cuando la perdí y aquella herida estaba demasía en carne viva pero el olvidar aquel dolor me producía miedo, miedo a olvidarla.

La chica recogió las cartas poco a poco y esta me miro yo me deje vagar por mi memora por un solo instante.

-¿Me convertirás al final?-dijo mientras guardaba todo en el cinturón.

-Muchas veces e deseado el poder ser un simple humano, el no serlo me hizo convertir por egoísmo a la apersona que mas amaba en una bestia, por ello murió, con unas cuantas cartas has podido saber mi pasado, uno que solo los yo se por completo, es increíble tu potencial pero, ¿De verdad deseas vivir con esta vida?- dije

-Tengo una misión que cumplir y esa misión si no estoy a tu lado no se cumplirá y si no la cumplo los daños serán demasiado grandes para vosotros los vampiros y irreversibles para nosotros los humanos, no te puedo decir mas ya que es lo único que se, esto esta demasiado lejos… aun.-dijo con una sonrisa picara.

Sonreí amargamente y la mire, sabia que mis ojos debían de estar brillando, pero parecía no inquietarla.

-¿Sabes como es la transformación?-dije mientras me acercaba a ella y para estar frete a frente me senté en la mesa.

-No-dijo secamente.

-Tu has de beber mi sangre, a cambio obtendrás una bestia en tu interior sedienta de sangre, las transformación en el cuerpo no tardara mas tiempo de un cuarto de hora o diez minutos, pero durante ese tiempo desearas que el dolor pare y incluso la muerte antes que esa tortura, después sentirás que las venas te arden, cuando lo dejen de hacer y el calor se acumule en la garganta y sientas tu cuerpo mas poderoso y fuerte, la transformación habrá terminado.-dije y me fije que en un aparte de la explicación se estremecían por culpa de un escalofrío.

-¿sigues…?- pero esta negó con la cabeza antes de que terminara y me miro abrumadoramente.

-Es mi destino, sino el precio de mi egoísmo lo pagara el mundo entero.-dijo mientras me miraba como me remangaba.

Me levante y me fui a la mesilla allí tenia una daga, me senté después enfrente de ella y ella miro aquella daga con recelo.

-túmbate.-la indique y esta se quito el cinturón y se tumbó en el sofá.

-abre los labios.- dije y esta al instante me obedeció.

Deslice la daga por mi muñeca y la sangre broto, deje que esta cayera dentro de la boca de la chica y después de que trago por primera vez, pareció que a su boca no le desagradaba tanto el sabor, entonces cuando empecé a oír a su corazón desenfrenado, le quite la mano y me la mire, pensé en aquella herida y al instante se cerro, este poder era el que mas me gustaba de ser un vampiro.

La chica convulsiono hacia arriba como si su corazón fuese un fugitivo que quería escapar, luego se retorció y clavo las uñas con fuerza en el sofá, el dolor y la quemazón debían de haberles empezado, apretaba con fuerza los dientes y gritaba por culpa del dolor, esta no hacia mas que moverse mas y mas y su corazón latía cada vez mas fuerte, yo me senté en el sofá de enfrente, no podía hacer nada para aplacar su dolor, vi que de repente se llevo las manos a la garganta y abrió mucho la boca como si se estuviera ahogando, entonces poco a poco fue cayendo sin fuerzas en el sofá, se dio la vuelta y se incorporo con los codos, pude ver sus ojos ya del color de la sangre, rubíes que ahorra se engarzaban en su rostro. Después esta al instante suspiro y se dejo caer en el sofá, se había desmallado.

Me levante y la cogí en brazos, la deje en la cama y cogí el cinturón y lo puse a su lado, le aparte un mecho de su cara y comprobé lo que me había parecido, su rostro ya no era el desmejorado y pálido por la enfermedad sino era un poco pálido pero ya tenia un aspecto mucho mas bello y natural de lo que había tenido antes.

Su corazón ahora latía mucho mas lento que el de un humano, aquello era una prueba irrefutable de que era ella ahora uno de los nuestros y como había prometido estaría a mi lado para poner a mi disposición ese poder.

Me dirigí hacia la puerta, tenia que informar a Edward de lo que había sucedido y lo de la nueva miembro de la familia, abrí la puerta y me la quede mirando, juraría que se había movido y que se estaba acomodando en la cama.

-Bienvenida al mundo de la noche, bienvenida a mi mundo.- dije y cerré la puerta tras de mi.

Fuese cual fuese la vida que hubiera tenido anteriormente, la familia o hermanos, ellos ahora no eran mas que presas para ella, ella había dejado atrás todo hasta su antiguo apellido ahora ella esa Sophia Sheridan, ella era de mi familia, ella era una vampiresa.