viernes, 25 de diciembre de 2009

Prefacio

Soledad, tristeza, melancolía, abatimiento, pesadumbre, desasosiego y sobretodo anhelo. Esta era la rutina de sentimiento que me tocaba sentir siempre, mientras combatía contra la bestia que aguardaba en mi interior.

Tantos días buscando un halo que hiciera que este horrible tormento desapareciera en el horizonte como lo hacia la luna o el sol. La satisfacción de la caza, era una simple utopia que me arrancaba de la desesperación del paso de los días, demasiado tiempo e vivido ya, y ya no deseo mas, e conseguido dinero y poder, cosas muy importantes para el tipo de hombre que soy y en la sociedad oculta en la que vivo.

Tantos días sin saber que hora o que año era y aun así no me había importado, solo alimentando a la bestia que era incapaz ningún ser de erradicar, una bestia que era demasiado fuerte a veces incluso para mi, su propio maestro.

He vivido tanto, e amado a muchas mujeres, pero nunca llegue a pensar en que ellas me arrebataran por completo esta indescriptible soledad, nunca quise darles aquella horrible bestia que llevaba dentro y muchas veces me han llegado ellas mismas a odiar por no haberles concedido su deseo, solo hubo una vez que lo concedí y el que tuviera aquella bestia, la mato, pero nunca de no ser que sepa que a otra mujer la amare con tanto ímpetu que me haga olvidar para siempre, no le entregare junto con un anillo de bodas, una bestia incontrolable e insaciable.

Hace ya demasiado tiempo que no me importa ni el frió ni el calor, ni el dolor de la sed, ni la intensa mirada de aquellos que me miran o de aquellos que me respetan por ser quien soy. Simplemente me hubiera gustado que mi futuro se terminara en silencio y en paz, como el crepúsculo.

Hasta que aquel día llego de improviso, tan de improviso como si el crepúsculo de hoy no llegara nunca.

Un simple consejo del futuro, un tiempo de transcurso y mi vida empezaba a tener sentido después de tanto tiempo.

Por primera vez en siglos bendecía el que la bestia al despertar en mi me hubiera brindado estos poderes, lo que me ayudarían a encontrar una paz franca e inalterable.

Una junto a ella.

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