viernes, 25 de diciembre de 2009

Capitulo-1 El despertar

Suena el despertador, y mientras me desperezo esta hay otra vez (como no) ese estúpido sueño comiéndome la cabeza. El mismo sueño que hace ya una semana, una mujer en medio de un prado de flores marchitas protegiendo la ultima flor, una rosa azul, de algo que no puedo ver y en cuanto la mujer me vé, me pide ayuda para que salve su flor.

La mujer es bellísima, tiene el color del pelo del color de la luz de la luna, con el mismo brillo y sus ojos son como zafiros, zafiros que brillan a la luz de la luna, pero justo cuando la voy a decir que sí, que la voy a ayudar, me despierto. Cada día tengo más tiempo para poder ver a la mujer y el sueño se vuelve más nítido, pero nunca tengo el suficiente tiempo para poder contestarle.

Mientras reflexionaba sobre este estúpido sueño, que no tiene ni pies ni cabeza, termine de vestirme y prepararme para ir al infierno, el instituto, para algunos era una bendición pero cuando vas a cuarto de la ESO es demasiado(o al menos para mí). Gracias a dios solo había quedado con una amiga en a puerta ya que hacía ya tres semanas que estábamos en vacaciones de verano. Termine de prepararme y de arreglarme y me dirigí a despedirme de mis padres.

-Hola, serena, ¿llevas ya todo?-si a todo se refería al móvil, el ipod y un brillo de labios junto con veinte euros, si, lo llevo todo.

-Sí, mama ¿Cuándo dejaras de tratarme como a una niña?-y esto sí que era verdad, le faltaba poco para limpiarme los mocos.

-Elena, la niña tiene razón, la mimas demasiado ya tiene diecisiete años- bien dicho papa.

-Alexander, pero si no la mimo, solo la cuido, es que ella es…- y se a que se refería cuando decía el nombre completo de mi padre y cuando miraba con ojos de cachorrito abandonado.

Después de que naciera mi único hermano, a mi madre le surgieron problemas y tuvo que ser operada de urgencia, después de aquello la dijeron que lo más probable fuera que no podría volver a tener hijos, eso a la pobre la destrozo, porque siempre quiso tener una familia numerosa. Cuando se quedo embarazada de mí, los médicos ni se lo creían y cuando me contaron la historia, yo tampoco me lo creí, en cierto modo yo era como un milagro viviente.

-Bueno, hasta luego- aunque el único que me dijo -hasta luego-, fue mi hermano Matt, que estaba desayunando en la cocina, él tiene dos años más que yo y va a segundo de bachiller en mi mismo instituto aunque ya se a graduado y el año que viene va a entrar a una universidad de informática y programación, aunque él también tiene vacaciones esta trabajando en no seque de unos servidores en la empresa que dirigen mis dos tías.

Mientras yo salía por la puerta de casa, mi madre le echaba a mi padre la bronca.

Esa era mi familia, la que yo tanto quería.

Pero ese día algo iba mal dentro de mí, algo me decía que no me alejara de ellos por que sino no los volvería a ver, por lo que me apresure para ir al instituto. Los nervios hicieron que el sueño que tenia de la mujer me volviera a la cabeza acompañado de un nudo en el estomago.

Por fin llegue a mi instituto y allí me esperaba mi mejor amiga donde habiamos quedado. Vanesa Gómez, era una buena amiga, pesada, pero buena.

Es delgada y alta, tiene el pelo marrón oscuro y ojos chocolate, parecen bombones de chocolate cuando los miras. Su pelo era ondulado y de largo hasta los hombros, así le quedaba bien aunque siempre decía que no le gustaba, aunque se queja por todo.

En cuanto me vió dejo el móvil con el cual seguramente estaría mandando mensajes a otra amiga, me saludo con la mano y me sonrió.

Yo hice lo mismo, la sonreí y corrí hacia donde estaba ella.

-Hola, guapa, ¿Qué tal?, yo bien, tía, tienes unas ojeras… , ¿has dormido mal?, bueno, tengo ganas de que vayamos a la librería que abrieron el otro día , esa rara de la que te hable, la librería esta bien pero el librero esta mucho mejor, tía es que es el típico rubiales súper guapo por el que te derrites con solo verlo, o con estar a su lado,claro, tía, si este no te gusta me lo intentare ligar yo ¿ no te importa, verdad? No sois novios y ni siquiera le conoces pero yo creo que le gusto por el modo en que me mira, y me biene bien que el sitio se una librería, por que he comprado libros para que no pensara que hacia de bulto y tengo pensado dártelos como regalo de vuelta de curso, asíque cúrrate un poco tu mi regalo, jo tía, tengo una ganas de llegar allí, es que él…- y empezó a describirme al chico y al morderse el labio como si estuviera a punto de comerse algo. Seguro que los libros que me había comprado serian un collazo o de los que se lee ella que son como telenovelas en las que todos los personajes tienen un nombre compuesto por cinco a la vez.

Al menos servirían como sujeción de alguna pata rota, algun papel para pintar o para el tipico regalo socorrido de ultima hora.

Mi amiga siempre tenía las hormonas por los aires, en cambio yo nunca me solía fijar en un chico más de lo normal y eso que de vez en cuando me pide alguno salir pero siempre digo -no-. Por eso para mi amiga era rarita y siempre me intentaba enseñar tíos que fuesen guapos pero yo me quedo antes con un buen libro, la verdad. Ella era como una especie de casamentera del siglo XXI.

Fuimos dando un paseo mientras ella no callaba, nos metimos en un Burguer King, pedimos unas hamburguesas y nos encaminamos hacia la librería otra vez, haciendo alguna que otra parada en tiendas de ropa.

Fuimos en autobús hacia la librería ya que estaba en el centro de la ciudad, al lado de un Pull and Beard al que solía ir con ella. El viaje fue lo típico, casi todo el rato hablando ella salvo cuando yo la interrumpía para decirla -si- o -ya ves-. Sus conversaciones eran estúpidas o monótonas aunque entretenidas normalmente, pero es que hoy solo hablaba de una cosa, el librero, que era de los típicos rubiales de ojos azules que aparentaba diecinueve. Estoy segura de que podría saber quién es aunque lo mezclaran con cien personas con unas características semejantes a las suyas.

Llegamos a la librería y de repente la misma sensación de esta mañana al salir de casa me vino al cuerpo pero ahora tenía la piel de gallina y la sensación se había multiplicado por dos.

La librería se llamaba ‘’luna de sabiduría`` y tenía el aspecto de haber estado allí siglos y no un par de días o semanas. Esa sensación me saco de mis casillas con un nuevo escalofrío, esto me esta empezando a mosquear demasiado.

-Jo, tía es la primera vez que te veo así por un chico.- mentira, no era por el chico sino por la sensación que me recorría el cuerpo entero. Era desquiciante todo aquello.

Entramos a la tienda y hubo un leve momento en el que aquella extraña sensación se intensifico pero enseguida desapareció.

El lugar tenía dos pisos, al de arriba se ascendía por unas escaleras de caracol de metal. Todo estaba hecho con madera antigua y las paredes estaban forradas de estanterías repletas de libro, también había muchas mesitas en el suelo que tenían libros de la actualidad, pero lo que más me fascinaba del lugar era el olor, un olor a madera y a flores que venía de todos los lados, que le daban a aquel lugar un toque hogareño. Desde luego aquel olor ahora era mi preferido. Me dieron ganas de sacar una tienda de campaña, un saco de dormir y quedarme allí hasta que terminara de leer el último libro.

El chico nos recibió con una cálida sonrisa y vi como mi amiga se sonrojaba, pero a mí me pareció como otro cualquiera aunque no me fije demasiado. Se me escapo una risita y ella me dio un codazo en las costillas, que me dolió de verdad, el chico se río y mi amiga se puso aun mas colorada.

-Hola, señoritas, ¿les puedo ayudar en algo?- por mí, no, pero mi amiga empezó a bombardearle con títulos clásicos de la literatura inglesa y castellana, se los debió de estudiar a posta, el chico me miro con cara de aburrimiento y yo empecé a revolotear por aquel lugar sin hacer caso a las miradas que me mandaba de vez en cuando.

El sitio tenía toda clase de libro y en toda clase de idiomas: latín, alemán, francés, ingles, portugués… y también un sinfín de diferentes cubiertas de libros, en la parte de debajo estaban los libros de la actualidad y los que eran del siglo XX o posterior en la parte de arriba, casi toda la planta libros con tapas en cuero, incluso algunos con tapas de madera y otros como si fuesen papiros, aquello era más una biblioteca que una librería.

Baje abajo y seguí mirando libros de los de ahora, después de las vacaciones teníamos un trabajo de lectura y yo sin libro como siempre, me enfrasque en la búsqueda, pero había demasiado donde elegir, hubo unos tres que me gustaron por lo que leí en la contraportada aunque no sabia cual elegir.

Fui mirando por toda la planta de abajo, pero mire de reojo a la de arriba donde vi un expositor de un libro, era extraño, antes no lo habia visto, otra vez me embriago una sensación de escalofrío, era como si aquel libro me llamase. Subí y me coloque delante del expositor.

Dentro de él había un libro antigua, de tapas de cuero negro, envejecidas del uso y del paso del tiempo, como broche tenía una tira de cuero negro que terminaba en un triangulo de plata. Pero lo mas sorprendente de aquel ejemplar era la luna creciente que había en la tapa delantera, una luna que parecía un zafiro engarzado a la tapa, facetado en miles de caras para que los lados fuesen redondos y lisos, por ella pasaban miles de líneas finísimas de plata. Al igual que las líneas que tenía el broche. Era una joya fascínate, estaba segura de que la piedra era un zafiro, pero si fuese así aquel libro tenía que valer un pastón. Extendí la mano para poder tocar al menos el fino cristal de aquel libro, ahora tenía la sensación de que aquel libro era mío y lo tenía que conseguir como fuese. Si me tenía que convertir en ladrona, lo haria y si tenía que suplicar a mi padre, lo haria y si se lo tengo que pedir a mis tías millonarias, lo haria.

Antes de que mi mano tocara el vidrio alguien susurro mi nombre en el oído, di un respingón del susto, era Vanesa que se estaba riendo suavemente a causa de mi reacción.

-Vámonos ya, que mis padres me han llamado y tengo que volver, porque al estúpido de mi tío se le ha antojado visitarnos, justo hoy que quedo para salir va y aparece, y encima me han dicho que como no vaya me matan.- me hizo gracia por que hablaba en tono enfadado. Seguro que ahora estaría loquita por el chico, pobre, tendrá que aguantarla durante las vacaciones de verano hasta que se marche con sus padres a la playa.

La seguí hasta la puerta pero en cuanto termine de asimilar la palabra –irme-, el cuerpo se me agarroto, aunque esa reacción era innecesaria, no me iría ahora por nada del mundo, quería quedarme aquí, oliendo el olor a madera y viendo el resto de libros que aun no había visto, pero sobretodo quería seguir contemplando el libro, el que me había hipnotizado.

-Vete tú ¿vale?, luego te llamo y me cuentas que tal, es que no tengo todavía el libro para el trabajo de lengua, seguro que por aquí veo alguno que sea bueno.- la sonreí alegremente.

Me miro con mala cara pero acepto mi decisión sin quejas, sabía que yo era la persona más cabezota sobre la faz de la tierra. Era mejor no discutir conmigo, era gastar saliva para nada.

-Vale, hasta luego- Y se fue corriendo con una bolsa en la que llevaba otro o otros libros, mejor mas libros para regalo socorridos, o quien sabe quizas alguno no este del todo mal.

Cuando se fue me hizo gracia la última mirada furtiva que me echo, parecía preocupada de algo y después volvió a mirar al librero.

Siendo como es ella seguro que se pensaba que me había gustado el chico hasta tal punto que a lo mejor ahora me daba la vuelta y me tiraba a sus brazos para besarle y después enrollarme con él, o al menos algo parecido seria lo que pensaría. Ella y su mente calenturienta que ha visto demasiadas telenovelas basura.

Me di la vuelta y el chico estaba hay sonriéndome.

-¿Necesitas ayuda?- y me sonrió educadamente, lo que me dejo sin aliento ahora que me fijaba era que sus ojos de un azul muy parecido de al que tenia la mujer del sueño pero este tenía un toque de color morado, me pregunte si llevaría lentillas. Pero no tenía pinta.

-Eh, no gracias- le sonreí torpemente y me puse sin querer colorada.

-Ah, vale- su única contestación y aparto bruscamente la cara, algo que me molesto.

Vi como cogió la pila de libro que había en una de las mesas y empezó colocando los libros haciendo un poco de ruido. Me impresionó la cantidad de libros que le había enseñado a Vanesa. Hay debía de haber unos treinta libros y de todos los géneros, a lo mejor alguno me gustaba de los que me regalaba y todo.

Yo volví a arriba para contempla otra vez el libro que me había fascinado de aquel modo, ahora me tenía tan fascinada que ya ni siquiera oía el ruido que hacía el chico al colocar los libros, todo en mi mente quedo en un silencio sepulcral, solo había una cosa que me llamaba, el libro, era como si me dijera- róbame soy tuyo, cógeme- así todo el rato, como siguiese así durante mucho tiempo me terminaría volviendo loca de atar. Pero algo dentro de mí relacionaba aquel extraño libro sin título con la mujer de mis sueños.

Todo estaba silencioso y de repente me dio un sueño tremendo, los parpados se me cerraban solos y como siguiese así me caería en redondo al suelo. Parecía que me había tomado una caja entera de valerianas.

-Bello, ¿verdad?- aquella voz me sobresalto, pero era una voz dulce, templada y aterciopelada. Lo que me había conseguido despejar aquel adormecimiento. Aunque ahora me dolía un poco la cabeza.

Me di la vuelta demasiado rápido, tropezando con mis propios pies y sentí que me estaba cayendo contra el suelo. Cerré los ojos con fuerza esperando el golpazo de mi cabeza contra el suelo, espere pero el golpe no llegaba, abrí un poco un ojo y vi que el chico estaba de cunclillas sujetándome y riendo a causa de mi cara. Me sostenía con ligereza, como si no pesara más que un kilo en vez de cincuenta y tantos.

Sus brazos eran fuertes y me sostenía sin arrimarme a su cuerpo pero estaban fríos como el hielo eso me extraño y ahora que le miraba a los ojos vi que estaban un poco mas rojos que antes, ahora eran del color de las amatistas ¿por qué? Para cuando ya me había dado cuenta estaba otra vez estaba roja como un tomate y él ya estaba apartando la vista de mi cara.

Me ayudo a levantarme y me fije en lo guapo que era aquel chico, pelo del color de la miel, ojos azules o morados (aun no lo tenía claro), aparentaba tener dieciocho o diecinueve y no era demasiado musculoso, aunque estaba en buena forma. Pero su piel parecía dura y era muy blanco de piel y eso que yo por mucho que estuviese en la playa no me terminaba bronceando pero el parecía no haber pisado una en toda su vida. Su rostro era demasiado perfecto para ser humano, era como un ángel, contra mas pensaba en esto el corazón más se me aceleraba, este chico era el primero que me atraía, él producía en mi el mismo efecto que el libro. Todo en aquella librería me atraía, el librero, los libros, el olor pero sobre todo el libro que tenía un zafiro en la tapa delantera.

-¿Estás bien?- ahora que oía su voz más detenida mente me pareció la voz más dulce que había oído en la vida, pero en ella se escondía dureza.

-Eh, sí, estoy bien, lo siento soy un poco torpe.- no sabía el porqué pero cada vez que me miraba fijamente a los ojos, me olvidaba hasta de respirar.

Me sujete al pequeño expositor que tenia a mis espaldas, en el que estaba dentro el libro con el zafiro.

Cuando lo toque, estaba congelado, como si tocase un hielo o al propio chico que tenía delante, me volví para ver lo que pasaba y vi que el zafiro que tenía el libro en la portaba estaba brillando tenuemente con un suave resplandor azulado, eso era ya más que extraño.

El chico me miró con cara perpleja, los ojos se le salían de sus orbitas y de su pecho salía un leve gruñido que parecía el de un tigre o un puma, ágilmente dio un leve salto hacia atrás y se quedo de cunclillas preparado para saltar sobre mí, todo su cuerpo estaba en tensión preparado para luchar, o lo que quiera que quisiese hacerme.

-¿Cómo me has encontrado tan rápido? ¿Eres del clan del sol?, ¿del clan de la luna? ¿Eres uno de los sellos? Mas te vale ser una aliada, sino te aseguro que saldrás de aquí en el Samur o iras directa a un tanatorio… como no quites de inmediato las manos de encima del cristal te vas a quedar sin ellas.- al principio me hablaba en susurros pero termino gritando y ahora sus ojos eran totalmente de color carmesí, un rojo que me parecería bello si no fuese porque los ojos no cambian de color nunca.

Tuve un acto reflejo y me solté del expositor, perdiendo el equilibrio y teniendo que agarrarme a la estantería de al lado para no terminar en el suelo. Si las piernas me seguían temblando así iban a volver ellas solas a casa.

-¡CONTESTA!- me grito mientras de su garganta salía a la vez una especie de gruñido y rugido, parecía más un león que un chico normal de diecinueve o dieciocho años.

De repente salto encima de mí con un movimiento que ni siquiera note, me tumbo en suelo sujetándome firmemente las muñecas y de repente acerco su nariz a mi cuello, oliendo algo que no entendía pero el roce de su nariz contra mi cuello era como si en verano te pasaran por el cuello un cubito de hilo. Me intente liberara y me removía como una posesa, sin que me pudiese mover un solo centímetro, era demasiado fuerte y empezaban a dolerme las muñecas de la presión que él ejercía. Él, de repente, dio un grito ahogado cuando termino de oler lo que fuese. Todo esto duraría como unos diez segundos, pero fueron los más largos de mi viva.

-¿No eres de Sapphire, como es posible que reaccione el libro ante ti?- en sus ojos había rabia y frustración y su voz se había vuelto monótona y sin nada de dulzura.

Quería decirle que estaba loco, que para mi Sapphire no significaba nada, que o me dejaba ya en paz o le iba a poner una denuncia que ni vendiendo todos los libros en eBay iba a conseguir pagarla y sobre todo que me estaba haciendo las muñecas polvo, a si y que fuese al sicólogo por si acaso. Seguí intentando luchar contra sus brazos y lo único que conseguía era clavarme mas las pulseras, era estúpido aquello, él solo quería una respuesta y yo solo que me dejara en paz. Pero la voz no me salía.

Sentí de repente que los ojos se me estaban humedeciendo, genial tenia la mala costumbre de llorar cuando me sentía furiosa o frustrada y era justamente como me sentía ahora mismo.

Gire la cabeza bruscamente pero no antes de que mis ojos pareciesen cataratas, me dio tiempo justo a ver que en sus ojo había ahora duda y arrepentimiento, lo cual no entendí, pero de repente me entro un sueño insoportable, que me recordó a cuando con siete años me anestesiaron para quitarme una muela.

Los parpados se me cerraron y caí en un profundo sueño.

El sueño era el de hace ya una semanas, pero el numero de rosa había cambiado de una a doce y vez de ella protegerlas parecía que ellas le protegían a ella ya que hacían alrededor de la mujer un circulo. En cuanto me vio me sonrió, otro cambio más.

-Por fin le encontraste, Serena, ese libro te pertenece desde el mismo día que cumpliste los diecisiete- su voz, era como el sonar de un arpa, tan melodiosa y suave que era irresistible, me acerque sin darme cuenta para poder oírla mejor.

-¿Quién eres? ¿Qué quieres de mi?- estaba tan furiosa que de tanto apretar los dientes sentía dolor en la cabeza, pero ¿Sentir dolor en un sueño? Eso me dejo petrificada.

Que había echo yo para que todo el mundo y que todo lo nuevo que aparecía pareciese sacado de una película de ciencia ficción.

-Soy la diosa de la luna, mi casa es la noche, mis guardianes son las estrellas, mi nombre es Kashyri Elene, es un nombre largo, así que llamadme kashyri, te será mas fácil- y me sonrío cálidamente, aunque era la misma sonrisa que utilizaba el chico, al recordar lo que había pasado antes de quedarme dormida, me quede paralizada.

Ella debió de notarlo por que se echo a reír, su risa me relajo porque era como oír los cascabeles tintinear, era agradable.

-Y de ti solo quiero una cosa, necesito que salves a mi país y a sus gentes de la destrucción que le espera.-me lo digo en un tono tan serio que me puse aun mas rígida.

-Mi país tendrá sequías, miles de pueblos morirán junto con sus gentes arrasados, las flores se marchitaran y si eso sucede las hadas no volverán a nacer, los espíritus de los lobos saben lo que se avecina y no para de aullar a la luna para que lleve a una salvadora y esa querida niña mía eres tu, uno de tus guardianes viajo a este mundo ya que es en la tierra donde nacen las sacerdotisas y hasta los diecisiete no puedo saber quien es, por que hasta esa edad no están preparadas mas o menos mentalmente, te busque, te llame y tu fuiste la única que noto lo del libro, que tuviste los sueños. Tu eras mi elegida, la única en todo el mundo capaz de esta monumental hazaña- me hizo gracia el como decía todo esto, parecía que estaba dando una clase de historia sobre algo que no entendía ni pío.

De toda la cháchara solo entendí que yo tenia que salva un país, ¿yo?...jajajajajajaja esto si que era una buena broma. Los santos inocentes se me han adelantado.

La mujer al verme reír me puso mala cara. Cuando me recupere del ataque de risa por fin hable para quejarme.

-¿Quieres que salve un país entero junto con el chico que tiene cambios de humor y que casi me mata, solos los dos?- dicho en voz alta sonaba demasiado raro.

-Lo siento pero el solo intentaba proteger ´´ tu`` libro, el libro que ha pasado de sacerdotisa en sacerdotisa y en el están escritas muchas claves que solo las mujeres que son sacerdotisas pueden leer. En realidad lo que hay dentro de ese libro son sus historias y el como se convirtieron en sacerdotisas junto con su historia el completo. Te enseñara muchas cosas.-y me sonrío alegremente.

Solo se me quedo una sola palabra de toda aquella carla que dijo de carrerilla, lucha. ¿Es que tendría que luchar? ¿Yo, blandiendo una espada?, esta mujer no sabe ni lo que dice.

Definitivamente mis conclusiones estaban en lo acertado, la loca no era yo, sino ella.

-Pero te equivocas en lo de que tendrás que enfrentarte tu sola a lo de salvar el país entero. Te ayudaran en total doce personas que no son en nada parecidas a ti, en apariencia externa quizás pero por dentro…, te llevaras mas de una sorpresa. Cada uno estará bajo la protección de una constelación zodiacal, ellos tendrán poderes extraños y raros, y cada vez que utilicen dichos poderes en su cuerpo se manifestara la marca que antes te mente.-y después de toda la cháchara me sonrío alegremente.

Entonces, empezó a andar hacia mí acortando la poca distancia que nos separaba a las dos. Cuando estuvo lo suficiente mente cerca me abrazo fuertemente.

-Tu, pequeña mía, una sacerdotisa de la luna, serás mi décimo tercera sacerdotisa, Serena, no hay nada mas que charlar, por ahora, claro, todos te querrán y te cuidaran, no temas, peque. Pero por favor, ayuda a mi país, este símbolo te convertirá en sacerdotisa.- me dijo dulcemente al oído, mientras me acariciaba el pelo, como una madre intentando calmar a un hijo.

Suspiro lentamente y entonces me dio un besos congelado en el hombro, debajo de la clavícula. Donde después de que sus labios me tocaran me dejaron un extraño tatuaje que se fue dibujando y volviéndose de colores fuertes poco a poco. Al principio me queje a causa de la sorpresa.

Una luz del color de los zafiros se estaba trazando en mi pecho, creando una luna y a su alrededor doce círculos vacíos que la rodeaban, toque la marca y me sorprendió el notar que estaba congelada en comparación con la temperatura del resto de mi piel.

-¿Qué es esto?- la voz me tembló, dejándome llevar por la sorpresa, me di cuenta de que tenia el pulso revolucionado.

-ya te lo dije, cariño, la marca de la diosa y ahora vuelve con él y dile todo lo que te e contado yo. Cuídate por mí, se que lo conseguirás, siempre te cuidare y mirare desde la noche, pero ahora tienes que despertar.-

Me despidió con la mano y una vez de nuevo caí en una oscuridad eterna, pero ahora no dormía, sino que me había despertado pero como… la sacerdotisa de la luna.

5 comentarios:

  1. Bueno, me dices que opine de corazón...así que allá vamos:
    me encanta lo de ojos como bombones de chocolate. Muy bonito y evocativo.
    me gusta la trama y el cómo conoce al chico.
    Y ahora es cuando me da "cosa" decir porque es mi opinión y como tal no vale nada: me parece que toda la infomación de quién es ella la das muy de golpe. Es lo suficientemente interesante como para que, si la das más despacito, más trocito a trocito, tengas al lector intrigado y deseando saber más. Porque, más o menos, ya sabemos qué pasa con el libro.
    Si me quieres comentar a mí (http://amayaf.blogspot.com), estaré encantada de que lo hagas también de corazón. Pues tu voz es mucho más fresca que la mía y por lo tanto me encantará oír tu crítica. Otro día te sigo leyendo.
    Feliz año

    ResponderEliminar
  2. Otra cosa (dios, me parezco a mi madre criticando, sorry), no sé donde escribes pero si lo haces en word y luego lo pegas aquí, te ahorras algunas faltas de ortografía (y sí, sé que yo también tengo algunas y no debería hablar...)

    ResponderEliminar
  3. gracias y yo tanbien pense en lo de la chica, esque no se que le pasa a mi word que me corrige las faltas como le da la gana, perdon por la mala caligrafia

    ResponderEliminar
  4. No por favor! no lo decía para que te disculparas. Simplemente por si no lo escribías primero en word.

    ResponderEliminar
  5. na no te preocupes es solo que lo mio es escribir y no corregir

    ResponderEliminar