domingo, 19 de junio de 2011

Todo y Nada

Todo en la vida es tanto que no somos capaces de imaginarnos cuanto es

Pero la nada si que somos capaces de imaginarla y es esto lo que nos convivirte en seres codiciosos y avariciosos

Aunque no nos damos cuenta de que ese nada en realidad no existe porque tenemos vida y la vida que tenemos en si ya es todo porque sin vida, sin haber nunca existido, entonces sí que no tendríamos nada, nada con lo que empezar ni nada con lo que acabar.

domingo, 30 de enero de 2011

Vida significa Lucha

No importa cuántas miles de veces lloramos…

Una vez más estaremos ahí.

No importa cuántas miles de veces lloramos…

Sin hacer nada, el final nunca llegara.


El mundo se cae

El cielo de quema

El corazón se rompe

Nos hundimos en un mar de soledad,

Caemos hacia la oscuridad

Un mar de tinieblas sin final.

Cadenas que atan,

Recuerdos del Pasado.

Todo junto nos hace caer, tropezar, llorar, sangrar.


Es en ese instante cuando nos toca luchar.


Levantarse aunque las heridas vuelvan a sangrar.

Luchar contra las cadenas que vuelven a atar

Anhelar las estrellas de un cielo que deseas conquistar.

Recordar que si existe el pasado,

Es por qué se decidió luchar.


Sin un pasado, el futuro no existirá

Pero ello no nos condena al eterno recuerdo.

Besos del error: paralizan, hielan y desmoralizan.

Nuestra sangre llena de vida los destruirá.


Es hora de levantarse, vendarse y luchar.

Dejarse la piel y los huesos

Recoger los trozos del corazón destrozado y empezar.


Las cicatrices nos demuestran nuestra vida,

Nos confundimos, nos dañaron

Pero nos curamos y volvimos a caminar.


La vida es lucha

La lucha es perder o ganar

Apostamos por lo que creímos

Apostamos por nuestra verdad

Apostamos por la espada en vez la guadaña

Fuerza, Coraje, Valentía, Lealtad, Voluntad, Sacrificio

Todas juntas nos brindan la virtud de ganar.


Caer significa aprender

Aprender significa recordar

Recordar significa fuerza

Fuerza significa vida.

Vida significa lucha.

sábado, 8 de mayo de 2010

Capitulo 4-''Llévame''

Me ayudo a preparar la comida mientras me hablaba de cómo era su madre, su padre, sus hermanos: una hermana y un hermano mayor que él. La comida, unos filetes rusos le gustaron ya que un poco mas y los engulle, recogimos y nos sentamos en el salón, yo me senté en el sofá y él se tumbo mientras miraba que clase de películas o series echaban por el canal de pago, termino una película anime que echaban en un canal que ni siquiera sabia que tenia y él parecía fascinado con esta.


Me le quede mirando un rato, sus ojos eran impenetrables, como una fortaleza, eran brillantes fuertes, con decisión, eran hipnóticos, era… eran unos ojos extraños, en si era extraño aquel niño.


Miraba a la tele y con los ojos medio vacios, como si mirase a la nada, la forma de sentarse, la forma de actuar, ¿seria el chico tan maduro como aparentaba? Imposible.


Me miro mientras se reía de la gracia que había echo el de la película y yo simplemente le sonreí, al final si que estaba viendo la tele, quizás me estoy obsesionando demasiado.


Me levanté y me fui a por mi cuaderno de popurrí, hay solía dibujar lo primero que me venia a la cabeza. Cogí el estuche con los lápices y las gomas y volví al salón. El niño seguía atento a la película, en ese instante el que parecía el personaje principal estaba luchando con hechizos de magia.


Me concentre en mi blog y en sus dibujos: el retrato(al menos intentado) de Raquel, de mi hermano y de mi padres, la luna iluminado un bosque, un lobo solitario en la nieve junto a los pies de una mujer con capucha y capa a lo medieval, una chica con ojos rojos carmesí contemplándome, una extensión de un campo de flores, una puesta de sol y una sirena tocando el arpa… todos eran dibujos a los que les tenia aprecio y me hacían recordar, me fije en la tele,¿Qué podía dibuja?, la película … ni de coña, y al niño…al niño, si al niño si.


Me fije en que el seguía absorto, no se enteraría y en la perspectiva que tenia de su rostro era perfecta y la luz que entraba por la ventana me dejaba ver de verdad el tono de su cabello.


Primero las líneas primarias de su rostro, un trazo suave, después su cara, lo mas importante del dibujo, sus mejillas, los labios y la barbilla y sobre todo sus ojos, como los de un gato.


Con la base del dibujo empecé por mi misma con los detalles mas esenciales antes de que el color fuese lo esencial y para cuando me di cuenta la película había acabado y este estaba cambiando de canal, espere hasta que dejo una seria de la Fox, Bones creo, y creo que la puso por mi, entonces volvió a la posición inicial tal y como había estado todo el rato

¿Se habría dado cuenta de que le estaba dibujando?, no creo, estaba tan absorto viendo la tele…


Termine con el trazo y empecé con los colores carnes cuando de repente me di cuenta de que ya eran las cinco, cerré el cuaderno y me puse de pie de un salto mientras colocaba las pinturas y cerraba la caja metálica.


-Bueno te apetece salir conmigo, tengo que ir a la casa del libro y al fnac y después al corte ingles a la sección de papelería, la que esta en el centro es mi preferida, ¿te vienes?- dije mientras colocaba todo lo de dibujo y le miraba de reojo. Él ya se estaba poniendo de pie.


-Si quieres te puedes quedar, yo no te obligo ni nada.- pero él ya estaba negando con la cabeza mientras se rascaba y colocaba el pelo que le caía sobre los ojos.


-Tengo ganas de salir un rato.- dijo mientras iba hacia ´´ su ``habitación.


Yo fui a la mía y dejé todo en la mesa, me puse unos vaqueros pitillo, un jersey fino y debajo una camiseta de tirantes. Cogí la cartera, el móvil y las llaves. Fui al baño y me peine, me hice una cola de caballo y el flequillo de lado.


Vi que él salía de la habitación con la misma ropa que había traído el día que le encontré, al fin y al cabo la de mi hermano le quedaba grande se mirase por donde se mirase.


Salimos y cogimos el 23 que llevaba directo hasta todos los sitios que quería ir, él al final sin más remedio se tuvo que coger un plumas antiguo de mi hermano, que no le quedaba muy mal.


Fuimos viendo libros y videojuegos, tenia ropa para aburrir y aunque el corte ingles era una tentación, me concentre en libros, me compre un par de libros, me los había recomendado el profesor Arsenio, era un cascarrabias pero muy bueno en los volúmenes al óleo, me encantaba como pintaba.


Después fuimos a papelería, allí me tenían que atar a algún sitio para controlarme, me encantaba aquel lugar. Compre escuadra y cartabón, las mas pequeñas que tenían, perfectas para trabajar pequeños ángulos, una caja de pinturas de acuarelas en lápices, tenia curiosidad en probarles y ,como no, pinceles y una libreta para utilizarlas, esta misma tarde haría una gama cromático para probar los colores.


Después compramos unas cosas en el Hipercor, la cena, unos filetes de pollo y patas fritas y cosas para la semana, como galletas y embutido.


Cogimos un taxis, al final las bolsas abultaban mas de lo que me había imaginado y todo pasó entretenido, el chico parecía algo más sombrío que el día anterior, aunque si yo estuviese en su posición estaría mas bien llorando por las esquinas.


Entramos en casa y el siguió mis indicaciones a la hora de colocar las cosas por lo armarios y en la nevera, eran las 19:49, todavía me daba tiempo a lo de la gama cromática.


Me cambie de ropa y me puse un camisón, era como mas a gusto estaba por casa, y él siguió con los pantalones anchos de chándal de mi hermano y una camiseta.


La tarde pasó entretenía y él miraba de ves en cuando a la lamina, la verdad era que las pinturas eran una maravilla, mañana probaría a hacer un campo con un caserío y una valla, el cielo azul y con tonalidades aguadas, esto era increíble.


Él me ayudo con la cena y era bueno pelando patatas, un buen pinché de cocina.


El día fue uno de los más pacíficos que he tenido en mucho tiempo y a la vez entretenidos para ser entre semana.


‘’ Todo esta oscuro, como siempre.

Estoy dormida en fondo del mar, cayendo más y más hacia el fondo, una caída sin final.


Duermo, por que se que estoy soñando, tranquilamente, buceo, notando como el aire es capaz de salir y entrar sin ahogarme.


Todo es placido y poco ruidoso.

Buceo y toco los arrecifes de coral, que parecen pintados por la brocha de un pintor experto y curtido por los años. Todo es tranquilo, me detengo quieta a contemplar mientras me mantengo estable, miro el paso de los delfines y de las medusas, que no me pican y crean a mi alrededor un conjunto de luces, como farolillos chinos flotando sin rumbo fijo o destino concreto. ’’


El despertador suena y la luz del alba se cuela tímidamente entre las ranuras que quedan sin cerrar en las persianas de mi habitación, un nuevo día mas, pero él hoy se va, viene a llevársele alguien de su verdadera familia.


No es ni mi primo ni mi hermano, pero le e cogido un aprecio especial, quizás simplemente sea pena o tristeza hacia el, pero no suelo sentir pena hacia los demás, asíque no creo que lo sea, simplemente quiero pensar que es cariño.


Raquel se había creído hasta el fondo lo de mi ‘’supuesto’’ primo hospitalizado, así que me tuve que inventar que un primo mío, Miguel, había tenido un accidente de trafico y que se había roto dos costillas, una pierna y tenia una contusión interna, que estaba en habitación y en observación, era demasiado inocente, se lo había creído todo.


Las clases transcurrieron con normalidad, nada del otro mundo: apuntes, dibujos… mas apuntes, comer algo y más dibujos. Tenia un nudo en la garganta, esto no es normal, Sarita quítate ya de la cabeza do del niño, a demás dentro de nada será navidad y todos estaremos reunidos así que podrás ver a la familia en dentro de nada.


El autobús y el llegar a casa se me hicieron largos, mas de lo normal.


Me fije en los coches que había por el alrededor y un BMW negro modelo X5, lo conocía porque era el coche que le encantaba a mi hermano, pero ¿no estaba el primo casi sin pelas? No, será el coche de algún vecino de de alguna visita de algún vecino.


Abrí la puerta pero antes de que me diera cuanta ya la estaban abriendo desde dentro.


Un chico rubio y de ojos azules me sonrío ampliamente.


-Lo siento me e confín…-mire el piso y el cartelito de la b, no, era mi casa.


Le mire extrañada, no aparentaba mas de veinte o por hay, bien vestido y con una sonrisa amplia en los labios.


-lo siento, soy el primo de Guillermo, me llamo David, encantado de conocerte.- y me dio un par de besos, yo me sonroje un poco.


-encantada, soy Sara.-Dije mientras pasaba y colgaba el abrigo, era guapísimo, pero no se parecía demasiado a Guillermo.

Guillermo estaba sentado y abstraído en su propio mundo, nunca le había visto en aquella compostura, nunca.


-bueno, será mejor que vaya preparando la comida.- dije mientras iba hacia la habitación a dejar la mochila, David me siguió con una sonrisa de oreja a oreja.


-Deberíamos de decírselo en cuanto antes, yo no pienso hacerlo del mudo en que tu crees mas … apropiado.- dijo Guillermo mientras contemplaba fijamente a los ojos de David, me quede mirándole, no parecía un niño de ocho años.


-Pero y si ella no es ‘’ella’’, ¿Qué harás?- dijo mientras le contemplaba y le entregaba una bolsa que no me había dado cuenta estaba en una esquina de la entrada.


-Ahora vengo.- dijo mientras se dirigía hacia el pasillo.


¿Qué era lo que estaba pasando?, ¿Qué era aquello de ‘’ ella’’?


Me quede mirando fijamente a aquel chico rubio que me miraba con ojos inquisidores, su expresión había cambiado con brusquedad, aquellos ojos ya no eran burlones.


Él empezó a andar hacia el salón, sentándose en uno de los sofás y poniendo los pies en la mesa.


-El mundo en el que vives no es ni mucho el que crees, en este mundo hay muchos secretos que han sido guardados por el bien del propio mundo, para poder salvaguardar su propia existencia, vosotros no sois ni mucho menos los mas fuertes, inteligentes y evolucionados.- dijo mientras cerraba los ojos, cuando termino los empezó a abrir lentamente, ahogue un chillido, ahora eran rojos, sus ojos eran de color rojo.


Fui retrocediendo hacia atrás, tenía que salir de aquí, era imposible, quizás aun fuese un sueño todo esto. Empecé a andar hacia atrás y me di la vuelta, me choque contra algo y me caí hacia atrás, mire hacia arriba y un chico alto de la edad mas o menos del rubio me contemplaba con ojos verdes, como los de un gato solitario.


El chico me tendió la mano, mientras se agachaba un poco, era alto.


Yo me quite aquella mano de encima de un manotazo y me eche hacia atrás mientra me levantaba, si era necesario que salieran de mi casa a golpes de puñetazo, no me importa romperme una o dos uñas.


Me quede de pie y alguien me echo la mano al hombro, al instante me di la vuelta y levanté el puño para asestar un buen puñetazo en la tripa, este fue parado, me eche hacia atrás y arremetí con la pierna que fue parada en el aire, tire y me agache para asestar desde abajo, al instante alguien me había cogido y me abrazaba con brazos de hierro.


-Sara, estate quieta, por favor. Tenemos que hablar- dijo una voz que me era conocida, mire hacia atrás y era el chico alto de ojos color verde, tenia los mismo rasgos del niño, pero ya maduros y sin la redondez de las caras de los niños. La mandíbula marcada y el pelo un poco mas largo, pero lo que me decía que era él, era aquellos ojos con tristeza y soledad, los ojos de un gato solitario.


-¿Guillermo?- dije incrédula ante lo que veían mis ojos.


-Si, pero mi nombre verdadero es Alan, Alan Sheridan.- dijo mientras seguía manteniendo su mirada inmóvil en mi, ni siquiera parpadeaba. ¿Como era posible que él fuera aquel niño de ocho años?, era imposible.


Me soltó y me le quede mirando mas de lo que debería de haber echo por educación, esto era imposible, no había explicación natural para esto, de repente al chico rubio le cambian los ojos de azul grisáceo a color rojo granate y ahora el niño es mas alto que yo y dice que se llama de otro nombre, esto tenia que ser una broma de mal gusto.


-Espera, ya lo se, esto es una broma para alguna clase de programa cutre de la tele, ¿verdad por que sino esto no tiene ninguna explicación.-dije mientras me entró la risa tonta.


Los dos chicos me miraron preocupados, como si estuviese loca.


-¿Ves?, era mejor el plan de dormirla y llevárnosla, ahora esta medio loca.- dijo el chico rubio mientras cogía la mochila y se la llevaba a la entrada de nuevo.


-Edward cállate aunque sea por un instante, no pienso raptarla, esta en su derecho el decidir.-dijo en supuesto Guillermo o Alan.


-Eem, veras, en el mundo… ¿has leído crepúsculo?-dijo el chico de pelo moreno y el rubio se echo a reír mientras se tumbaba en el sofá y cambia de canal con el mando.


-Vale, esto va a ir para rato- dijo mientras se puso a hacer zaping


-Si, pero ¿ha que viene ahora eso?


-Pues él y yo somos como los protagonistas del libro.-dijo mientras me miraba.


-¿Sois novios?, porque no soy ni homófoba ni nada de eso- ¿ha que viene esto?


-No – dijeron los dos a la vez mientras me miraban.


-Haber chica, que somos vampiros, que somos como los Cullen, ¿te enteras? – dijo el rubio.


El moreno le fulmino con la mirada.


-¿Tu no sabes lo que es a delicadeza, verdad mi querido amigo?-dijo con sarcasmo mientras se le tensaba la mandíbula, algo blanco marfil sobresalía ligeramente de su labio superior, imposible.


-Si, mi señor. Pero el tiempo corre a contra reloj y no nos podemos permitir el lujo de dejarlo pasar, aun menos ella, al fin y al cabo es humana.- dijo mientras le hacia un reverencia.


El moreno suspiro y me miro. En mi cabeza seguía rebotando la palabra ‘’vampiro’’


-¿Lo comprendes? En el mundo existente de verdad los vampiros, no son ficción ni mucho menos. Me gustaría que vinieras con nosotros, que te convirtieras en mi prometida, que fueses capaz de amar a un vampiro.- dijo mientras me cogía dulcemente la mano.


-No se…-dije


¿Seria verdad? Él era la viva imagen de aquel niño que había estado conmigo estos días, pero en adulto, sus ojos eran solitarios, parecían necesitar ahogar la soledad que inundaba su existencia, como a mi, quizás por eso me sentía atraída hacia aquel chico extraño, hacia un simple desconocido.


Mi vida era sinónimo de soledad, pero no estaba tan loca como para irme ha vivir con un completo desconocido que afirma decir que es un vampiro y que crece y disminuye de tamaño a antojo, paso. Aquí e crecido, aquí tengo mi carrera y mis amigos y dentro de nada es navidad y vendrán mis padres para estar un mes o cosa así que es el tiempo que están en navidad.


-Lo siento pero no puedo, aquí esta mi vida y aparte ¿Cómo se que es realidad lo que me estáis diciendo?- dije mientras me acercaba el moreno, este suspiro y me miro.


-¿Esto te vale?- y chasqueo los dedos y de repente un jarrón que estaba en la mesa se elevo y fue a parar a la mano de este, sus ojos eran también rojos como la habían sido momentos antes los de el rubio.


-Entre los vampiros tenemos familias y en cada familia hay una especialidad de poderes, la mía es de telépatas y cosas así, la de Edward, que no se llama David, lo siento, es una familia de elementales, son los mas normales dentro de lo que cabe, claro esta.- dijo mientras se sentaba en el sofá.


El rubiales, supuestamente llamado ahora Edward, extendió la palma de la mano y en esta se extendió una llama que ardía en la mano de este sin poder quemarle. Lo mire mientras notaba que abría los ojos como platos.


El chico moreno me miro y palmeo el sofá para que me sentara, me senté, no por que me lo hubiera sugerido si no por que me notaba aturdida.


-Por favor, piénsatelo mejor te necesito mas de lo que tu puedas creer, va a ocurrir algo grande entre los vampiros y sin ti no lo podemos solucionar, al menos ven y que te vea una conocida mía, es de confianza, nunca te aria daño, es mas nosotros nunca te lo haríamos, pero no se por que ella me habla de ti y de que era urgente que te llevará con ella, por favor.- dijo y al terminar me cogió la mano y me la beso mientras me miraba suplicante a los ojos.


No puedo dejarme llevar por los ojos de alguien y se que todo esto es demasiado irreal, además un no es un no.


-lo siento, esto…-dije mientras pensaba su verdadero nombre ¿Alain?


-Alan.- dijo este mientras sonreía, su sonrisa era bonita, sincera.


No me puedo dejar llevar…


-…Alan, lo siento pero tienes que entender que esta es mi vida, no quiero causaros…- pero el chico me tapo la boca con la mano, este suspiro y me contemplo.


-Mira, no se que es lo que te ata tanto a este lugar, un… ¿Novio?-dijo mientras me miraba.


-No- dije, lo mas parecido que había tenido a novios eran cerdos, todos unos cabrones.


-¿Entonces?- dijo mientras se rascaba el pelo, era el mismo gesto distraído se solía hacer el niño.


-Es navidad y no pienso irme, mis padres no tardarán en venir…- y de repente sonó el teléfono de casa, yo di un brinco en el sofá, el rubio cambia de canal y el moreno se reclino mientras pronunciaba unas palabras, hablando consigo mismo.


Me levanté y lo cogí, en la pantalla ponía ‘’Mama’’


-Hola- dije yo con voz alegre.


-Hola hija, ¿Qué tal van las cosas?- dijo, su voz parecía cansada, debía de haber estado hasta las tantas trabajando.


Yo eche un ojo al par de chicos que había en el salón mientras me iba a la habitación, al menos tendría algo mas de intimidad.


-Como de costumbre, ahora estoy liada con unos exámenes, pero bien-


-De acuerdo, te he llamado al móvil pero no me lo cogías-


-Lo siento lo tengo en silencio por las clases- y saque el móvil de mi bolsillo, había 6 llamadas perdidas.


-¿Ha pasado algo grave?- tantas llamadas no son normales.


-No, solo era… que bueno veras… no se como decirte esto.- dijo con voz entrecortada, como con pena.


-¿No será por lo que e gastado, no?, lo siento pero me confundí con la lavadora y me cargué medio armario asíque me ha tocado comprar ropa mas luego se me ha juntado unas cosas ara las clases, lo siento.- ojala se lo trague.


-Vale, de acuerdo, no pasa nada.- vale esto ya es grave.


-¿Estas enferma?, no te habrás contagiado de nada raro ¿no?- la ultima vez mi padre se pillo una enfermedad rarísima de Japón, estuvo cuatro días en el hospital.


-Mama dímelo no soy estúpida y me doy cuenta de que algo grave esta pasando-


-Veras hija a sido una dura decisión de nuestra parte y la cosa ya no funciona así que hemos decidido dejarlo- dijo y un silencio sepulcral se hizo.


No, no podía ser. Ya había escuchado aquel discurso a otras amigas, en películas. Tenía que ser otra cosa.


-Habéis dejado el trabajo, pero ¿por qué? Si os encantaba a los dos a demás…-


-¡CALLATE!, hija lo que hablaras.- dijo mientras su voz cada vez parecía mas dura.

-tu padre yo nos hemos divorciado,los dos ya no estábamos a gusto juntos y hemos pensado que era lo mejor- dijo lentamente.



Mi mente de pronto empezó a pensar en fotos de nuestra familia y que en todas mis padres eran separados por la mitad, doto lo que me ataba a ellos se estaba acabando. No, ya había acabado.


-… y estoy con un hombre, te encantara y tiene una hija de tu edad, seguro que seréis buenas hermanas, él es irlandés…- y ella había construido una nueva familia.


¿Por qué tiene tiempo para estar con otro hombre y con una chica cuando ni siquiera tiene tiempote ir al cumpleaños de su verdadera hija?


Estoy harta de esta extraña familia no quiero saber nada mas de ellos, que prueben de su propia medicina. Me toque la mejilla. Lagrimas sin sollozos caían por esta, lagrimas de rabia y de dolor, lagrimas de desesperación.


El chico moreno me contemplaba desde el cerco de la puerta de mi habitación, con una expresión intranquila. Quizás fuese yo, las lagrimas llenaban mis ojos que hacían que las imágenes quedaran medio distorsionadas.


-Mama, lo siento pero es que te tengo que colgar, la comida se me esta quedando congelada, di hola a mi padre si estas con él y a tu familia, adiós.- y colgué sin esperar una respuesta. Deje caer el teléfono al sueno y me quede contemplándome las rodillas mientras me hacia un ovillo en la cama para poder llorar.


Todo en esta vida me sale mal, todo, quizás yo no este echa para esto, quizás este echa para la soledad, estoy harta de que me decepcionen, estoy harta de todo… la vida es un asco.


-¿Estas bien?- dijo el chico, y empezó a acariciarme la cabeza, aquella simple muestra me ablando y me eche a sus brazos, necesitaba apoyo para salir a delante, para poder seguir, y él era mi apoyo, mi salvavidas.


-Llévame…- dije en un susurré mientras este me abrazaba y me acomodaba en sus brazos, él era acogedor, como un verdadero hogar.


-No quiero que vengas obligada.- dijo mientras me seguía acariciando la cabeza.


-Llévame, este lugar me da asco, no quiero que mis padres se creen una familia con otras personas cuando ni siquiera mi madre se acuerda de mi cumpleaños, si ellos me quieren olvidar, entonces desapareceré, pero no pienso dejar que me dañen mas, estoy harta de esto, la que siempre sale apaleada soy yo, estoy harta.- mis sollozos se prolongaban al igual que las pequeñas convulsiones que daba mi cuerpo.

Me daba igual que fuese a sucederme, me daba igual porque esta vida que tengo ya no me puede ir peor.


-Te prometo que te protegeré, no pienso dejar que te atemorice nadie de los de mi especie, pienso protegerte, no pienso dejarte tirada, te necesito.- dijo mientras me abrazaba fuertemente.

Aquel abrazo, hacia tiempo que no me sentía a salvo, quizás ya soy demasiado mayor para un berrinche así, quizás tendría que estar llamando a la policía.


-Te aseguro que ahora tengo miedo a otras cosas más que a ti.- dije. Como la soledad, y puede que sea cierto eso que dicen que a los humanos no les sienta bien estar durante mucho tiempo solos, porque yo tengo que estar loca porque sino no me estaría fugando ahora con unos supuestos vampiros.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Capitulo 3- Nuevo invitado

Él se quedo en la entrada colgando mi abrigo y yo le tendí una botella de agua mientras salía disparada hacia el salón y la habitación, tenia el salón patas arriba y la habitación … mejor no decir nada, con los exámenes había estado demasiado ocupada como para preocuparme por un poco de polvo o de una mesa llena de apuntes desbordantes, me centre en lo que mas podía… ser vergonzoso, había estado lloviendo y tenia ropa interior secando en las sillas, sobretodo un par de sujetadores y alguna camiseta y sudadera, eso me daba igual, salí hacia la habitación y tire todo dentro del cajón.

-Ya puedes pasar, perdón por el desorden, lo colocare todo en un segundo.-dije mientras iba hacia la cocina y le veía sentado en la mesa con un par de galletas en la boca, me eche a reír, tenia la cara llena de migas las mejillas y se las quite, él se quedo sorprendido de aquel gesto tan simple pero siempre lo hacia con mis primos pequeños.

Este trago rápidamente y me miro mientras colocaba la mesa de la cocina.

-No te preocupes.-dijo mientras cogía las servilletas y las colocaba.

-Voy a llamar ya al Telepizza, ¿Quieres que te enseñe la casa mientras las pido?-dije mientras cogía el fijo y miraba la propaganda de números de comida a domicilio, menos mal que por mucho que comiera cosas así no engordaba, sino en épocas como esta estaría como una foca.

-Vale.-dijo mientras se ponía delante de mí.

-Bien pues… la cocina- y me miro con una ceja arqueada mientras sonreía.- el salón, el cuarto de baño, la habitación de mis padres, la mía, el otro baño, este tiene bañera y el otro ducha, la habitación de mi hermano y la de invitados.- entre en la de mi hermano, cuando era pequeña siempre olía a él y su colonia, pero hace ya años que aquel olor se perdió junto con la seguridad que siempre me había triado aquel lugar.

-Este será tu cuarto hasta que venga tu primo, las sabanas están mas que limpias.-dije mientras recordaba las ultima vez que se quedo mi hermano y que yo las cambie.

-Ropa en el armario, toallas en la segunda balda y ropa interior quinta planta.-dije mientras imitaba a las azafatas que había en los ascensores, él se acercó sonriendo a la cama y se tumbó en esta, parecía cansado.

-Si quieres hasta que venga el de las pizzas tardara un buen rato, así que te puedes bañar, te ayudara a perder el frio de la calle, lo siento pero la ropa de mi hermano te quedara un poco grande, aunque era de cuando tenia los quince o cosa así.-dije y le saque una toalla y un pantalón de algodón de pijama y una camiseta de manga corta, en casa fuera el día de invierno que fuese siempre hacia calor.

-Vale-dijo mientras cogía la ropa y se dirigía hacia el baño.

-si quieres algo pega un grito o llámame.-dije mientras le veía entrar.

-¿Sara?-dijo inseguro

-¿si?-parecía algo acongojado, ¿Por qué?

-Gracias por todo, de verdad-. Y al instante cerro la puerta.

‘’de nada’’ susurre en voz baja y me quede de pie observando la puerta, aquel niño… era una sensación extraña pero era como si él ahora fuese mi hermano. El hermano pequeño que nunca tuve.

Me dedique a recoger el salón y a pasar un poco el plumero por mi habitación y la suya, nunca pensé que pudiera limpiar tan rápido como lo estaba haciendo ahora.

El timbre sonó y me asuste sin saber por que, salí corriendo hacia la puerta y cogí la cartera, page y puse las pizas en la mesa de la cocina y empecé a partirlas.

Ya estaba todo, fui hacia el baño, y toque un par de veces en la puerta, el chico… Guillermo me abrió y pase, le eche una mirada por encima, la camiseta no le estaba demasiado grande, pero el pantalón estaba largo y se le caía, el pelo le tenia mojado y todo el baño olía a mi champú de con olor a orquídea y lilas, me encantaba.

-¿Mejor?-dije mientras le miraba andar con garbo por el pasillo, sus movimientos me recordaban a los movimientos de mi hermano pero no a los de un niño de ocho años… será que he perdido la costumbre de estar con alguien de este modo.

-Gracias por todo.-dijo mientras se dirigía con todo hacia la cocina.

-¿Es lo único que sabes decir?, anda trae la ropa, te la voy a lavar y la toalla.- y me las tendió de inmediato, me siguió hasta la cocina.

Él se sentó en la mesa mientras miraba las pizzas, ¿habría comido algo?

-¿Coca-cola, Fanta de naranja, Sprite o Neste?- dije mientras me pillaba una coca-cola.

-Ehhh. Coca-cola.- dijo mientras se giraba para ver la nevera, en época de exámenes solía estar llena de coca-colas y Red-Bull o bebidas echas ha base de cafeína, era malo para la salud pero con precaución, estupendo para el estudio.

Me senté y le entregó el bote, este lo abrió y empezó a comer, se me hacia raro comer en la cocina y mas con alguien que me recordase a mi hermano pero siendo un comino.

El silencio fue pasando con el único sonido de cuando comíamos o bebíamos.

-¿y tu padre cuantas veces suelen venir?-dijo.

Odiaba hablar del tema pero él no lo sabía y al fin y al cabo él se encuentra en una situación en referencia con sus padres peor que en la que me encuentro yo con los míos.

-Pues cuando empezaron a viajar los fines de semana y algún que otro lunes o martes, pero cuando paso un año empezaron los viajes de dos meses y ahora solo vienen para el cumpleaños mío o de mi hermano y para fechas importantes.-dije recordando que esta vez ni siquiera han venido para mi cumpleaños. Ha ellos se le daba genial enviar ter cosas caras y cartas de disculpa.

-¿Por qué viajan tanto?-sus ojos se clavaban en mí.

-Son los inventores de una nueva patente medica, mezcla la tecnología con la medicina, seria algo parecido a la nano tecnología.-por culpa de esos bichos me toca pasarme los días de este modo.

-¿Desde cuando empezaron a irse?-

-Desde que tengo los 14 o 13.- en la época en la que mi hermano se piro y me quede sola con todo pagado era la ostia, ahora solo me comía la soledad, soy como las viejas amargadas.

-¿Cuántos años tienes?-dijo y cogió su segundo trozo.

-Tengo 19 recién cumplidos, estoy estudiando dibujo y diseño, quiero ser diseñadora de moda o al menos trabajar en un futuro con algo relacionado con el arte y el dibujo.- tengo que terminar para este fin de semana las láminas de los dos vestidos al estilo medieval. Que no se me olvide

-Ah.-y se volvió a concentrar en su comida, que chico más raro.

Terminamos de cenar hablando de tonterías tipo ‘’ que feo esta el día’’ o ‘’ ¿Eres mas de Ben 10 o de Marvel?’’, al fin y al cabo es como mi primo pequeño, digo yo que le gustara mas o menos lo mismo.

Nos sentamos en el sofá, él se tumbo y yo me dediqué a pintar, eso me relajaba, me dedique a pintar un paisaje, pero me desconcentre así que me centre en la tarea, cuando volvía levantar la vista vi que eran ya las doce.

Deje el blog de dibujo en la mesa junto con los lápices y me hacer que al niño, se había quedado dormido, los mechones le caían sobre la cara, le aparte uno y él se dio la vuelta.

-¿Guillermo?-su única contestación fue un suspiro y que su respiración se volvió a hacer más continua, estaba como un tronco.

No entendía como en unas pocas simples horas me podía haber encarrillado tanto con el niño. Seria por que me sentía identificada con él.

Cogí una toalla y me metí debajo de la ducha, el agua caía por mi cuerpo, limpiando los restos de bolígrafos y el polvo de los lápices que manchaba mis manos.

El olor del champú lleno el baño y el espejo se empañó, el pelo se pegaba a mi espalda, haciéndome cosquillas, le tenía largo, tenia que cortarme las puntas.

Me rodee el cuerpo con la toalla y salí. El cambio de temperatura era notable, llevé la ropa sucia al cubo de lavar y me fije en el niño, seguía dormido. Las doce y veinte, hoy lo hacia todo demasiado rápido.

Me seque el pelo y me puse un camisón de color gris con manga corta y botones en la zona del pecho, no me gusta demasiado los pantalones para dormir y solía ir o con camisón o con una camisa de tela de las que tiene todo botones y que vienen con un pantalón de tela, pero no era cuestión de ir enseñando las bragas por muy pequeño que sea el niño.

Me hacer que a él y le moví suavemente hasta que se volvió a dar la vuelta y me miro medio dormido.

-Son ya las doce y media y yo me voy a ir ya a la cama, deberías de estar tu también cansado.-dije en un leve susurro

Él simplemente asintió y se levantó, se puso a andar y casi se estrella contra la pared si no le llego a coger de cuello de la camiseta.

El chico me miro y se froto las mejillas, entonces echo a andar hacia la habitación de mi hermano.

Para cuando llegue a ella después de apagar la luz, recoger todo y preparar las cosa para mañana, él ya estaba el la cama y me observaba.

-¿Puedo quitar esta manta?, tengo calor.-dijo mientras tiraba de la manta de pelo que estaba encima del edredón de mi hermano, él siempre había sido demasiado friolero.

-Claro, tu quédate hay, yo lo quito.-tire y se quito con facilidad, pesaba lo indecible, abrí el armario y lo guarde mal doblado, total daba igual, ya lo estiraría.

-¿Mejor?-pero él ya estaba acurrucado entre las sabanas y simplemente estaba asintiendo con la cabeza.

Me acerque al borde de la cama y me puse de rodillas en el borde mientras apoyaba los brazos en esta.

-Hasta mañana, yo me iré pronto pero volveré en cuanto pueda, si necesitas algo llámame al teléfono que te dejare ahora en la mesa, te responderé en cuanto pueda.-Él simplemente me miraba de reojo y asentía.

Me acerque a la mesa cogí un boli y un folio y apunte el móvil, me fui y apague la luz, le entorne la puerta.

-Hasta mañana, Sara.-dijo mientras me dirigía hacia la habitación, me mire en el espejo y estaba sonriendo como una idiota, ¿Qué me estaba pasando?

‘’ Todo estaba oscuro, yo estaba abrazada a la almohada mientras esta ya estaba empapada, todo oscuro, todo dolor, todo soledad. No había nada, salvo yo en un lugar que solo era oscuridad, de repente todo se ilumino y estaba en un bello jardín o prado que se extendía hasta el fin del horizonte, el niño estaba tendiéndome la mano, yo se la cogía mientras me levantaba, mis padres me extendían los brazos, los ojos de mi padre me contemplaban como siempre habían echo, dulcemente, como el color caramelo claro que tenían y los de mi madre, verde oscuro brillaban junto con los hoyuelos que le salían cuando sonreía de verdad.

Me acerque a ellos corriendo y los abrace, me sentía cómoda y a gusto, de repente estos empezaron a chillar en dirección hacia el niño diciendo palabras como en extranjero, palabras que no entendía, la hierba se había empezado a marchitar, la tierra a desquebrajar, mis padres parecían mirarse con decisión, la tierra se cayo y ellos con ella, yo me tire hacia ellos desesperada por agarrarles, pero no pude, las lágrimas salían incluso mas rápido que antes.

La tierra se empezó a romper por todos lados y solo quedaron mi trozo y el de el niño, el mío se empezó a romper y el niño me miraba con los ojos desesperados, yo caí, caí hacia un lago de magma, el niño me agarro a tiempo la mano y me quede colgando, él me miraba desesperado a mi y al rio, pero él se caía también y yo de todas formas me escurría, me intente agarra a la piedra, pero las manos me dolían y sangraban, el niño me intento ayudar a subir mientras seguía aguantando en la piedra que me destrozaba las manos, esta se cayo y me quede mirando la lava mientras me caía en picado hacia esta.’’

Me agarre a sabanas mientras la sensación de vértigo disminuía, el dolor de las manos ya no existía y el frio era el que sustituía el calor, todo estaba en la normalidad, intente regular mi respiración y mi corazón, la frente estaba perlada de sudor y alguna lagrima cayo de mis ojos.

Mire la hora, las cinco y veintisiete minutos, me desplome encima de la almohada, me sentía exhausta, el sueño pudo mas que mi miedo a volverme a quedar dormida.

El despertador sonó a la hora de siempre, al menos no había soñado con nada tan radical, solo con el boceto que había estado haciendo la noche anterior o algo así, me levanté e y desayune, me lave los dientes y me arreglé el pelo y todo estaba ya echo, me asome a la habitación de mi hermano, el niño estaba espatarrado encima de la cama y la persiana medio levantaba, le tape un poco sin despertarle, al menos que no pillara frio y baje con cuidado la persiana.

Cerré la puerta y por primera vez en mucho tiempo no eche la llave, ahora me tocaría ir al autobús, esto seria mejor que no se lo contara a Raquel, era mi mejor amiga, pero pensaría que estoy pero de lo que ya piensa.

El día transcurrió lento, mire unas tres veces en cada descanso y mis amigas me tomaban el pelo sobre si tenía novio o no, yo simplemente dije que había pasado algo familiar y que mi hermano estaba hospitalizado, que estaba preocupada y todas se quedaron cayadas al instante, les toque la fibra sensible.

Me quedé charlando con Raquel hasta que el autobús llego, el de las mañanas lo pagamos, pero el de después te deja en una parada y luego tengo que coger otro.

Pasamos el rato hablando de que tal las clases y de su novio, se había comprado un nuevo coche, un volkswagen descapotable.

Cuando me baje y me despedí de ella, me puse los cascos y la música lleno el silencio, el trayecto se me hacia mas largo de lo normal.

Llegue por fin a la parada y me quede mirando el supermercado de enfrente, tenia que compra comida, eso estaba claro, asique me metí a hacer la compra, el bolso que utilizaba para el material de dibujo no ocupaba mucho y para cargar con un par de cosas me bastaba yo sola.

Saque las llaves como pude y me quede sujetando como pude las bolsas como podía, la puerta se abrió sola y detrás de esta estaba Guillermo mirando de reojo las bolsas. Me miro y me recibió con una sonrisa.

-Hola, buenos días, ¿Qué tal estas?- y mantuvo la sonrisa mientras a mi espalda cerraba la puerta.

Dejé las bolsas en la cocina y todo parecía diferente, todo, el color, la luz.

Atrás quedo la sombra y lo gris, lo tranquilo y el silencio, otra voz me acompañaba, otra llenaba de pasos los pasillos, el salón, toda la casa, esto no parecía ya un tanatorio.

Todo cambiaba, era una nueva forma de dejar atrás la espera de mis padres contada por segundos, él no era para mi un desconocido, aunque fuese por unos segundo, esto era una medicina, una cocaína, quizás después le necesitaría mas, mas y mas como una droga o quizás me aliviaría, solo el tiempo lo sabría, solo él, solo él…